Vivir con Herpes Zoster

Esta patología infecciosa es el karma de varias personas en el mundo. Quizás el nombre no te suena conocido, pero es una variación del típico herpes que suele aparecer en labios y otras partes de nuestro cuerpo. El herpes zoster tiene manifestaciones cutáneas, cuyo agente es nada menos que el: virus herpes zoster (valga la redundancia!)

Suele manifestarse de forma aguda y suele aparecer en personas que padecieron previamente la varicela, y que en un momento dado se reactiva. Los virus que originan las lesiones cutáneas se encuentran en las neuronas de los ganglios cercanos a la médula espinal, una vez que se reactivan producen lesiones vesiculosas en la piel.

¿Cuáles son sus síntomas?
Con frecuencia la primera manifestación es la alteración de la sensibilidad en la piel y el dolor en el recorrido del nervio afectado. El dolor comienza a aumentar poco a poco, apareciendo al mismo tiempo pequeñas vesículas en forma de racimos las cuales provocan dolor y picazón. Estas vesículas evolucionan a costras que con el tiempo se secan y antes de los 7 días acaban por cicatrizar (siempre que se hayan tomado los antibióticos indicados). Debido a que este virus afecta a las terminaciones nerviosas y se aloja en la zona que envía las señales del dolor al cerebro, esta enfermedad suele ser muy dolorosa para quien la padece.

Tratamiento
En la mayoría de los casos suelen ser suficientes las medidas que favorezcan el secado de las heridas y eviten una sobreinfección bacteriana. En la actualidad existen diversos fármacos antivirales eficaces para este tratamiento. El aciclovir es el más común pero hay más como la vidarabina y la idoxuridina, las cuales alivian el dolor y  aceleran la cicatrización. Si sigues el tratamiento al pie de la letra en 7 días este infierno habrá acabado y sin cicatrices a la vista. De todos modos hay que tener ojo con nuestro estilo de vida pues investigaciones suelen afirmar que la exposición al sol, el calor, estrés o cambios hormonales son factores que inciden en su aparición.

Fuente: ferato

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