La píldora de la fidelidad
Si existiera una pastilla para ser fiel, ¿la tomarías? Lee la columna del sexólogo Rodrigo Jarpa.

En Junio de este año tuve la oprtunidad de leer un artículo bastante interesante publicado en el diario español El Pais. En este se planteaba el hecho de que ni la biología ni la genética por sí solas pueden explicar por qué algunas relaciones duran mucho y otras se rompen enseguida. ¿Existe una ciencia de la pasión?
Hoy es la neurociencia la que está intentando entrar en esos laberintos de la psique humana hasta el punto de que algunos científicos no excluyen que, en el futuro, se pueda llegar a tomar una píldora que asegure la fidelidad conyugal. Éste ha sido uno de los muchos temas de interés tratados en el 5º Congreso Brasileño del Cerebro, Comportamiento y Emociones, que realizó en Junio en Gramado, en el Estado de Rio Grande do Sul, y en el que han participado más de 2.000 especialistas entre psiquiatras, neurólogos, psicólogos y genetistas.
Los neurocientíficos ya han descubierto algunas sustancias importantes que están relacionadas con el tema de la fidelidad en el amor, como, por ejemplo, las hormonas oxitocina y la vasopresina. La primera, fabricada por el hipotálamo, tiene como función activar las contracciones uterinas durante el parto y la subida de la leche materna. Se le llama la “hormona del amor”. Por ejemplo, durante el orgasmo, llega a aumentar un 400%. En cuanto a la vasopresina, es liberada por la neurohipófisis durante el acto sexual ofreciendo sensación de placer.
Para el neurocientífico André Palmini, de la división de neurología y catedrático de la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Rio Grande do Sul, el amor está unido estrechamente a la pasión, es como la antesala del amor. Durante la pasión se desactivarían las áreas del juicio crítico. Hasta los defectos de la persona por la que nos apasionamos se convierten en objeto de deseo. Quizas en esto se sustenta el dicho popular de que “toda escoba nueva barre bien”. Por esto, al amor pasional se le llama “ciego”. Incluso se ha referido a la primera parte del enamoramiento como un estado alterado de consciencia; que se refleja en la frase “estar loco de amor”. Con el tiempo, las áreas asociadas a la pasión dejan de ser tan intensas. A pesar de esto último; es muy frecuente ver en la consulta parejas que se angustian por no sentir la misma pasión que sentían al principio de la relación, pero siguiendo con las citas y como dice la canción: “cambia, todo cambia”.
Hasta ahora, solemos explicar el hecho de que unas relaciones duren más que otras a causas sociales o éticas. Sin negar que esas causas sean importantes, la neurociencia busca otros caminos para dicha explicación. Los busca en la química. De ahí la esperanza de que pueda llegar a encontrarse la forma, con un aumento por ejemplo de la oxitocina, para favorecer la monogamia o una larga fidelidad. La ciencia y la medicina podrán encontrar el modo de aumentar o reducir en el organismo las “hormonas del amor”.
Incluso, en el Congreso de Gramado, se ha llegado a afirmar que, en el futuro, un simple análisis de sangre podrá ser suficiente para saber si la relación de dos personas está llamada a ser duradera o no. Es lo que en el lenguaje cotidiano se llama “tener química”. Esa química sería la cantidad de oxitocina presente en la sangre como indicador de fidelidad.
En el congreso se barajó también la posibilidad de que una persona se sienta más atraída por otra según el grado de predominio de neurotransmisores u hormonas en el organismo. Por ejemplo, el tipo de hombre más macho, con más testosterona, con más tendencia a la infidelidad, tendería a acercarse a una mujer más romántica, que inspira seducción. Al revés, un hombre con mayor carga de dopamina, de perfil galante, suele ser atraído por mujeres con más serotonina, es decir, más receptivas, según la psiquiatra Carmita Abdo, de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (USP) y fundadora del Proyecto Sexualidad (Prosex), explicó al diario O Globo.
Hay otros factores a la base de la atracción humana, que son muy interesantes, pero dan para largo, por lo que las trataré en una próxima columna.
Sin embargo, los científicos no excluyen que la atracción mutua entre dos personas posea también una base genética; es decir, el individuo nace ya con una predisposición para interesarse por un determinado perfil de persona, aunque después pueda ser modificado a lo largo de la vida por toda una serie de acciones circunstanciales.
Ahora, si inventan una pastilla para la fidelidad, tendrán que inventar una para que no se te olvide tomártela.
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6 Comentarios
La píldora de la fidelidad
chuta, toy sona, se me olvida todo... saludos rodrigo :)
ResponderBueno, de siempre se ha sabido que la pasión primera en una relación es eso, de primeras, y es genial, es lo nuevo, la cosquillita en la guata, etc. Pero a medida que la relaicón avanza, es lógico que el estado primero cambie, porque nos empezamos a interesar por la persona en sé, sus gustos, sueños, entre otras cosas, y la llamita se puede apagar si no se trabaja adecuadamente.
ResponderEncuentro genial el interés de la ciencia por hacer perdurar la felicidad, pero creo que cada etapa en una relación es diferente de la otra, la pasión primera no lo es todo, es eso, la atracción primera, después descubres tantas otras...
De todas maneras, muy buena tu nota, gracias
La neurociencia ha dado pasos gigantes los últimos años en cuanto al “cocktail del amor”
ResponderExcelente artículo para mantenerse actualizada!
Saludos!!
hola daniela, muchas gracias por tu comentario. concuerdo plenamente con lo que dices.
ResponderExcelente articulo, deja claro muchos puntos de como funciona cerebro con respecto a las relaciones, esta claro que falta mucho más por investigar.
ResponderPero me pregunto la infidelidad es una enfermedad? que deba ser manejada con pastillas? por un lado pienso: Buenísimo, ya no habrá que preocuparse jajaj, pero por otro lado pienso, "no es mas rescatable la persona que adquiere un compromiso y es firme en sus valores y convicciones y se comprometa a estar con una sola persona", por que según yo la fidelidad es una Opción, uno es quien decide en definitiva sus acciones, nadie te obliga a ser infiel, entonces, una pastilla para manejar esta "acción" me genera una contradicción
Es muy cierto que cada etapa de una relación es diferente, pero, según lo que comprendí de la columna, con la pastillita de la fidelidad no se intenta prolongar esa primera fase, sino que buscan evitar la infidelidad una vez que se acaba esa etapa.
ResponderCon respecto a lo que menciona Fabiola, aunque también estoy de acuerdo con que la fidelidad es una opción y que nadie está obligado a ser infiel, al parecer es un hecho científico que ciertos individuos por genética o carga hormonal tengan más tendencia a ser infieles.
¿Es cuestionable el hecho de crear una pastilla "anti-infidelidad"? ¿Si alguien sabe que por naturaleza es infiel y no quiere arriesgar su pareja debido a eso? ¿será equivalente a que una persona depresiva tome antidepresivos? ¿Podríamos decir que esa persona debería elegir no sentirse triste?
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