Crónica de un par de gigantes en la ciudad

(cc) Denisse Leigthon
-¡Bravo, bravo, bravo!- gritaban más de 1 millón y medio de personas que apretadas como sardinas disfrutaron a rabiar el final del segundo día de espectáculo de “La Invitación” (La Pequeña Gigante) ¡Yo lloré!
Todo comenzó hace unos días cuando mi jefa me dijo:-”¡De ahora en adelante tu misión será perseguir a la Pequeña Gigante!”- En ese momento pensé “qué entretenido, es una gran oportunidad”. Así fue como partí el jueves al géiser que me mojó hasta los calcetines (como les conté el otro día). Hasta ahí todo bien. Pero ayer…¡uf! fue del terror.
Día 1: Estaba en el Parque O’ Higgins a las 8:45 am lista para reportear cada movimiento de la Pequeña. Saqué las primeras fotos, unos videos y me fui corriendo a buscar un ciber café. Obviamente, cual Ley de Murphy, todo salió mal. Logré enviar el texto pero ni las fotos y ni los videos cargaban en el mail, intenté subirlos a Flickr y Youtube, pero nada. Ya eran las 10:20 y la Presidenta Bachelet estaba dando el vamos al espectáculo.
Salí corriendo de vuelta al parque con el colon que me explotaba de los nervios. Entre empujones e insultos bien fuertes que me gritaban los padres desesperados por ver algo de la Pequeña, me hice paso entre la multitud, me subí a una reja de dos metros y logré pasar al sector de prensa. Estaba deshidratada y con la piel quemada por el sol, pero finalmente conseguí el objetivo del día.
Día 2: Me levanté súper temprano porque no quería pasar por lo mismo del viernes. Así que, con cámara y credencial de prensa en mano, me fui a La Moneda. Esta vez, había suficiente espacio para entrar sin problemas. En la puerta, que en realidad era una valla papal, me encontré con Marcela Piña de la producción de Stgo a mil ¡mi salvadora! Me agarró de un brazo y me dijo dónde tenía que ponerme para sacar fotos. Listo, ya estaba adentro.
Justo el Señor Escafandra venía saliendo de un container que decía Valparaíso. Así que esta vez tuve una ubicación privilegiada sin necesidad de saltar una reja. Las fotos las pueden ver al final del post. El hombre gigante pasó tan cerca de mí que casi me pisa.
Sus manos de madera tallada eran tan reales que me dio escalofríos. A través de la escafandra se veía su rostro de sorpresa ¡es increíble el trabajo de los liliputienses! Todo parece tan humano. Lo seguí un par de calles y decidí salir del lugar para ver qué pasaba con el público.
Me fui a la plaza de La Constitución a ver a la pequeña dormir y 700 mil personas impedían el paso a cualquiera que pretendiera colarse. De esos 700 mil, por lo menos, 3 mil eran comerciantes ambulantes. Lo peor son los vendedores de sándwiches de potito que tenían todo el sector pasado a comida.
En un descuido de la policía me pasé otra reja, ahora de un metro y medio. Intenté acercarme todo lo que pude y capté el lado B de esta celebración. Decenas de personas apretadas intentaban pasar donde, obviamente, no tenían acceso. Padres con sus hijos en brazos empujaban sin conciencia. Una niña de aproximadamente cuatro años le gritaba a su papá que le dolía la cintura y que no podía respirar, pero el hombre no la escuchaba y seguía empujando ¿Cómo es posible que un padre exponga a su pequeña hija a una situación tan traumática? ¡Que rabia!
Preferí salir de ahí o me agarraría con esos padres inconcientes. Afuera, el mar humano agradecía el agua que los bomberos -bien atinados estos chicos buenos- les tiraban desde unas grúas tan gigantes como el Señor Escafandra.
Y llegó la tardecita. Esta vez entré sin problemas al sector de prensa, mientras el tío de la Pequeña dormía. Hablé con uno que otro periodista y comenzó la acción. Llegó la niña montada en un barco mientras su tío despertaba. El barco se estacionó, la Pequeña voló hacia los brazos de su tío y se abrazaron. Todos estaban emocionados.
Mientras, Jean-Luc Courcoult (director de la compañía Royal de Luxe) se fumaba 100 cigarrillos franceses y se tomaba la cabeza porque al parecer las cosas no habían salido como él quería pero para un millón y medio de personas el espectáculo fue perfecto.
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17 Comentarios
Crónica de un par de gigantes en la ciudad
y esto se supone que es una crónica? alguien hágale un favor al mundo y no dejen que la tal denisse vuelva a escribir. POR FA.
ResponderY qué es una crónica para ti??
Según la RAE:
Crónica.
(Del lat. chronĭca, y este del gr. χρονικά [βιβλία], [libros] en que se refieren los sucesos por orden del tiempo).
1. f. Historia en que se observa el orden de los tiempos.
2. f. Artículo periodístico o información radiofónica o televisiva sobre temas de actualidad.
¿Es necesario quedarse en pequeñeces?.
ResponderCreo que cuando las personas no dan pista de quién/es son, lo más fácil es tratarlas como se presentan al mundo: Como nadie.
En lo personal, preferí tomarme con más calma esta visita (respecto de la del 2007) y me quedé en la casa mirando a ratos por la tele cómo dormían el tío y su sobrina. A ratos me emocioné también pero contuve las lágrimas jaj.
No sé qué tan dispuestos estoy para bancarme el calor y los métodos de superviviencia que hay que emplear en situaciones como las que crean las marionetas gigantes. Aunque sea un espectáculo del que deba sentirme agradecido y orgulloso por haber visto, ¿vale la pena el lado B que mencionas?. No sé ah.
La vez anterior había menos gente y aunque parezca raro decirlo de esta manera, el show era más underground que ahora... ¡Qué manera de haber gente, por Dios!.
Lo más penca de todo es que me cerraron las calles y tengo que volver a mi casa caminando luego de una larga noche de trabajo un día sábado/domingo. Del terror.
Mis felicitaciones por las peripecias periodísticas, colega.
¿qué tal "algo que está bien redactado"? tú sabes, que tiene comas donde debe tener comas y que respeta el género y número entre sustantivos y verbos...?
Responderaunque leyendo el artículo, parece que no sabes.
A mi me parece bien la crónica, en vez de quedarse criticando, mejor limitense a aportar algo con respecto a lo lindo que pudimos presenciar este fin de semana. Denisse, se agradece tu crónica, es una muy distinta a todas las que he leido y se acerca a la realidad de lo sucedido.
ResponderBueno, yo fui los dos días, sábado y domingo, había estado el 2007 en plaza de armas y la verdad fué la mitad de caótico que esta vez. Si puedo comentar que ver a escafandra entre medio de edificios de nuestro centro fue increible, se me pararon los pelos y saltaron mis lagrimones, que maravilla, corri como nunca habia corrido y logre sacar algunas fotos, algunas de lejos y otras de cerca.
De verdad estas instancias culturales son maravillosas y se agradecen, pero creo también que los chilenos no estamos muy preparados. Los puntos negativos que encuentro es que de verdad los papás estaban vueltos locos, me toco estar en varios momentos aplastada por la muchedumbre y pequeñitos al lado mio pidiendole a los papás que porfavor se fueran a la casa y ellos estaban como locos empujando gente, y empujando a quien se les cruzara por delante, de verdad una locura exponer a los niños a estas cosas.
Yo no tengo hijos, pero ni loca los presto para este tipo de espectáculos tan masivos, con la gente enloquecida, agresiva, finalmente... quien quiere ver a los gigantes?, los papás o los niños?
Y lo otro que me causó impresión era la basura, toneladas de basura, botellas de plastico por montones, paquetes de papas fritas, galletas, entre otros. Falta mucha conciencia de parte de los adultos creo yo, todavía nos falta muchismo por aprender.
Me gusto esta periodista tan aperrada, saltando rejas y eso...
ResponderCon respecto a las criticas de la cronica, bueno el remate no me gustó -pero sobre gustos...-
Lo que encontré feo fue la foca que le tiró esta niña Denisse a la lectora. Supongo que no sabe que si uno publica algo para que la gente lo lea, esto va a provocar reacciones tanto a favor como en contra. No es necesario picarse.
voy a la defensa de la periodista que escribió esta crónica. Creo que sus líneas me sumergen en la realidad de lo vivido, desde las peripecias que tuvo que pasar entre el tumulto para lograr ver el espectáculo, hasta las apreciaciones de lo mágico que debe ser ver un muñeco tallado de tal magnitud, inclusive llegar a llorar!!. (Aunque debe ser una exageración de su pasión, al detallarnos su historia...) he leído un par de artículos de Denisse, y debo decir y agradecer que con ella puedo leer cercanía... leer y sentir los hechos tal cual los describiría un amigo o amiga... yo sentí, en esta historia lo asfixiante que tuvo que ser estar ahí, por que ya escuché y leí lo maravilloso que fue, tanto en radio, diarios, y en televisión.
ResponderGracias Denisse por darnos el lado B y ser tan empática con quienes leemos Belelú...
Estimada Denisse.
ResponderSomos varios los que leemos seguido tus artículos y crónicas y eres una buen aporte. Que no te afecten las opiniones de personas con atados personales y mala leche. Gracias por lo que haces.
Respecto de la basura, igual es esperable que en un evento callejero que, según dicen, batió récords, haya toneladas de basura. Si la gente no se podía mover con soltura entre tanto asistente ¿van a dedicarse a buscar un basurero para tirar un papelito?.
ResponderLo que me llama la atención es que el Estado no haya hecho reparos en esto (o algún funcionario público o llámelos como quiera) siendo que cuando son eventos de la empresa privada, lo primero que saltan a alegar es la basura y eventuales destrozos, detenidos y todo lo que se incluye en el "Lado B". (Así como luego del concierto de Metallica).
pucha, mijita, sacar la definición de crónica de la RAE la deja aún más mal parada, ¿sabía Ud. que, según la Real Academia, "humilde" se define como "carente de nobleza"?
ResponderYo le recomiendo que, en vez de andar saltando rejas, googlee algún pdf que defina crónica... así a lo mejor entiende que eso de escribir con frases "super choris y cachilupis" estará bien en su blog rosadi de hello kitty, pero claramente no puede catalogarse como crónica.
La pequeña gigante sustenta la misma razón que me hizo leer este artículo: La curiosidad. Ambos, de cierto modo, terminaron siendo un bodrio.
ResponderA todos los que salieron a defender a la Denisse diciendo que se sorprenden por lo aperrada que es, los invito a ir a un par de clases de periodismo. No encuentro que saltar rejas o ir presentando credenciales sea ningún esfuerzo excepcional. En serio. Correr y saltar y "quemarse con el sol" es harto común (lamentablemente).
ResponderY pucha, si es por ir con definiciones de crónica, completamente de acuerdo con TG. Esta "crónica", que al final es pura impresión personal y juicios de una experiencia de periodismo wannabe, pegaría mucho mejor en el diario de vida de la señorita Leighton. Pero igual, esto es Belelú no más. No se podía esperar algo bueno :)
malísima, está como para el blog personal, ¿no? al final sólo supe de los nervios y el calor y la agilidad de la periodista...
ResponderPero siguen leyendo Belelú. He ahí la nota alta del cuento.
ResponderSería interesante leer una crónica de alguno de los que postearon antes. Muy interesante, diría yo.
Creo que todo esta controversia que se ha generado en torno a la crónica de Denisse es un sin sentido. Me imagino que "todos" los que la critican deben ser periodistas para atacarla con "tantos fundamentos", de lo contrario puedo pensar que son una tropa de envidiosos que lo único que hacen es escudarse tras sus pantallas para atacar, como los buenos cobardes que son.
ResponderLa labor periodistica es extremandamente dificil, en muchos casos llega a ser denigrante, y eso el común de la gente no lo sabe. Pese a ello creo que su descripción de lo vivido fue incluso tragicomico y para nada decepcionante... finalmente fue su experiencia en un ecenario caotico y en condiciones extremas.
Me gustaría ver más contenido a la hora de criticar, más que decir que "que malo, no me gustó", más aún si se trata de colegas, que más que estar basureando gratuitamente debieran ser un aporte al ejercicio de ser periodista.
Seguiré leyendo las columnas de Denisse no porque una tropa de envidiosos digan lo contrario.
sólo diré, la última persona que reclama más contenido escribe "ecenario".
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