Guía para saber más sobre estos especialistas.


(cc) moriza

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Cada vez se ha hecho más conocido o popular el concepto del sexólogo, sobre todo en el último tiempo, ya que es frecuente la participación de estos “bichos raros”, en programas de televisión, radio y/o otros medios de comunicación. Digo “bichos raros” sin un afán -consciente al menos- de auto agredirme o de atacar a mis colegas, sino para transmitir que lamentablemente somos pocos y sobre todo para describir la actitud de la gente, que al saber que eres un “sexólogo” te miran con sorpresa, incertidumbre y curiosidad. Mucho se habla de los “sexólogos” pero muy poca gente sabe realmente qué son o qué hacen.

Un sexólogo es un profesional médico o psicólogo que se especializa en sexología clínica. Esta especialidad no existe como carrera, por lo que no se puede estudiar directamente sexología, sin antes poseer el título de médico o psicólogo.

El sexólogo trabaja específicamente con disfunciones sexuales y todo lo que las rodea, tanto en hombres como en mujeres, hétero u homosexuales. Se trabaja con diagnósticos de: Eyaculación precoz, disfunción eréctil, disfunciones orgásmicas, disminución o falta del deseo, discrepancias en el deseo, fobias, sexuales, vaginismo, dispareunia, eyaculación retardada etc. También trabaja con casos de trastornos de la identidad sexual, parafilias (o perversiones) y homosexualidad eogodistónica o no asumida.

Lamentablemente, en la actualidad, en Chile no existen requisitos académicos o profesionales que se deban cumplir para poder ser considerado un sexólogo o terapeuta sexual acreditado o “legal”. Esta ausencia es una presencia amenazante ya que, lamentablemente, siempre hay gente que se aprovecha del sufrimiento, la angustia y la vulnerabilidad de otros.

Pero en Chile sí existen especialistas serios y responsables. Aunque he podido constatar que en otras regiones de nuestro país, hay un gran vacío en este ámbito.

En general, es recomendable que el especialista trabaje con un equipo de profesionales: siquiatras, urólogos, ginecólogos, psicólogos, endocrinólogos, kinesiólogos, etc.

Cómo paciente es tu responsabilidad el informarte acerca de quién es el profesional al que vas a “contratar”, como en cualquier otro servicio. Todo profesional calificado, por lo general va a estar altamente dispuesto a responder tus preguntas acerca de su formación y experiencia, y estás en todo el derecho de hacerlo.

Un punto central, del cual depende en gran parte que la terapia sea un éxito o un fracaso, es el como te sientes con el terapeuta. En relación a esto es importante que identifiques si te sientes cómod@, si te gusta o no el estilo del terapeuta (con esto no me refiero particularmente al estilo de vestir), cómo percibes que él o ella se siente al hablar de sexo, si lo percibes como alguien confiable, empático y que te puede ayudar o no. Si sientes que algo no anda bien; lo más probable es que así sea.

También debes que tener claro que el terapeuta no te puede obligar a hacer nada que no quieras. Si existe cualquier sugerencia por parte de este, a tener sexo con él o ella, o de estar presente observando mientras tu tienes relaciones con tu pareja, te masturbas o haces alguna otra indicación similar, no esta trabajando de una forma profesional, responsable, ni ética. En la terapia sexual, los pacientes NO deben tener sexo con el terapeuta o ser observados mientras lo practican.

Hago especial hincapié en este punto, porque he escuchado de personas que realizan esto como parte de su “modelo terapéutico” y porque también he visto pacientes que han llegado a la consulta bastante temerosos, con la fantasía de que tendrán que verse expuestos a este tipo de prácticas.

Contacto:

www.centropss.com
www.habladesexo.com
www.rodrigojarpa.com

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Sobre el autor

Rodrigo Jarpa, psicólogo especialista en terapia sexual y de pareja, magister en psicología clínica. profundo amante de su carrera, de su familia y amigos, de la música, del humor y de algunos perros sin ser zoofílico. Twitter: @rodrigojarpa

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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