“Epitafios”, una serie de calidad
Los creadores de esta producción argentina en Chile
-Hoy estuvieron en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica Alberto Lecchi y Víctor Tevah, director y creador (respectivamente) de la serie “Epitafios”, la primera producción latinoamericana para HBO. Casi un evento imperdible para mí, porque a pesar de que la primera temporada de la serie fue emitida en 2003, yo terminé de verla hace muy poco y cuando supe que venían, no me lo quise perder.
La serie es buenísima. Es un policial lleno de sangre y misterio, con un asesino en serie que tiene a Renzo Márquez (Julio Chávez), un policía violento que se tomó el caso como personal, al borde de la locura detrás de él. “La única condición que puso HBO fue que la co protagonista de Márquez fuera Cecilia Roth”, dice Tevah. Esta excelente actriz trasandina, que trabajó en películas como Hable con ella, de Almodóvar; Todo sobre mi madre, también del español o Martín (Hache), del argentino Adolfo Aristarain fue una de las razonas por las que seguí la serie.
En Epitafios interpreta a Marina Segal, una policía aficionada a la ruleta rusa que llega para apoyar a Márquez en la búsqueda del asesino, algo que a éste no le gusta, por supuesto. “Apareció recién en el capítulo ocho y a Renzo lo complica porque quiere ser él quien lo atrape y ella, que es muy buena en lo que hace, le mueve el piso. Al final logran una relación estrecha”, agrega Lecchi. Marina todo el tiempo está jugando al límite, con su propia vida y con nosotros como espectadores, nunca sabes cuál será su próximo paso (lo mismo sucede con el asesino y con Renzo y es lo que hace a esta producción argentina tan atractiva).
A parte de la historia en sí y de que sea la primera latinoamericana para HBO, lo que hace imperdible a esta serie es que fue grabada en formato de cine (16 mm), que la dirigieron dos grandes directores (Alberto Lecchi -que tiene 10 filmes bajo su nombre- y Jorge Nisco) y que “Julio Chávez fuera el protagonista. Julio es un hombre de teatro, la televisión nunca le gustó y siempre dijo que jamás iba a trabajar ahí. Nos costó convencerlo, pero cuando vio que detrás del proyecto estaba HBO y que la iba a dirigir un hombre de cine, aceptó”, dice Lecchi.
Los directores se turnaban para grabar: dos capítulos uno y dos el otro, en total fueron 13 episodios en la primera temporada y 13 en la segunda (2009). La historia partió después de que Tevah leyera un libro que trataba sobre el Cementerio de Recoleta en Buenos Aires, le llamó tanto la atención uno de los epitafios, que pensó en una serie (él viene de la TV) que partiera con la nota de una lápida y que la audiencia supiera quién iba a morir, pero no cómo. Se enteró que HBO Latinoamérica (por culpa de la piratería del cine) quería hacer una serie para subir el rating, la gente ya no estaba viendo sus películas. Entonces pensó en mostrarles lo que en un principio se llamaba Lápidas.
“Me motivé porque en Argentina, por la crisis económica de 2002, los productores queríamos salir al mundo para ver si nos iba mejor. Les gustó comenzamos el trabajo de pre producción”, dice Tevah. Los de HBO y este grupo de argentinos, se conocieron en 2001 en los Oscar cuando El hijo de la novia, de Juan José Campanella (El secreto de sus ojos, Luna de Avellaneda, El mismo amor, la misma lluvia) fue nominada a Mejor Película Extranjera.
Llamaron a Lecchi y “yo llamé a Nisco, porque sólo un director es imposible para una producción de este tipo. Si lo hacía solo no iba a poder revisar los decorados que yo quería y tampoco tendría el tiempo para cambiarlos, por ejemplo. Así cada uno tenía tres semanas para producir sus capítulos y después tres más para filmarlos”, dice Lecchi. “Lo único que necesitábamos era una gran urbe, neutra, que pudiera parecer la capital de cualquier país de América Latina, eso también servía para que nuestro asesino pasara más desapercibido”, agrega Tevah. “Y mucha noche porque es un policial y va más con el género”, comenta Lecchi.
La segunda temporada no tiene mucha relación con la primera, salvo por los protagonistas: Renzo, su padre y Marina, que siguen. Pero la historia es completamente diferente, no por eso peor, todo lo contrario, es muy buena también. Pero no se podría hacer una comparación porque no van de la mano, no es para nada una continuación de la primera. Lo único que las une es que ambas son televisión de ficción de calidad.
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