Sólo historias de vida ganaron el FIDOCS este año
-Gabriela Torres la semana pasada nos recomendó ver los documentales que participaron en el FIDOCS 2010, el Festival Internacional de Documentales de Santiago organizado por Patricio Guzmán. Ayer fue el último día de visionado donde mostraron las películas ganadoras: todas historias reales centradas en los personajes que arman la trama.
Macarena Aguiló es la realizadora de El edificio de los chilenos, la cinta ganadora del premio Embajada de Francia (un pasaje a Francia para mostrar el documental en cualquiera de los festivales de ese tipo allá) y por lo tanto, ganadora de la categoría nacional en la 14 versión del FIDOCS. “Esta es la historia de un pedazo de mi vida”, dice Macarena en la sinopsis porque ella fue parte de los 60 niños que quedaron al cuidado de 20 “padres sociales”, gracias al proyecto Hogares, después de que sus propios padres (militantes del MIR) volvieran a Chile a fines de los años 70′, exiliados en Europa, para combatir el régimen militar clandestinamente. Esos hombres que vinieron tenían hijos que no podían traer y es lo que el documental relata: la mezcla entre la pena familiar y la situación chilena.
El premio especial del jurado, que consiste en subtitular la película en un idioma a elección por los ganadores, se lo llevaron Critóbal Cohen y Marcelo Hermosilla por Nosotros. “Este documental es sobre la pérdida de nuestra identidad como individuos y ciudadanos. Este documental es sobre nosotros”, dicen los directores en la sinopsis porque la cinta habla de los adultos mayores que miramos con distancia y de la destrucción de barrios santiaguinos tradicionales (Ñuñoa).
Otra nacional que se llevó un reconocimiento fue A la sombra del moai , de Lorenzo Moscia.
En la categoría Latinoamericana, los ganadores fueron: El ambulante, de los argentinos Eduardo de la Serna, Lucas Marcheggiano y Adriana Yurcovich y Viajo porque necesito. Vuelvo porque te amo, del los brasileros Marcelo Gomes y Karim Aïnouz. La argentina, ganadora del primer premio, muestra el mundo rural y popular de ese país a través de la recuperación social del cine, el sitio del FIDOCS dice que ganó “por la frescura y la liviandad para contar una historia que va mucho más allá de la anécdota”. La de Brasil se llevó el premio especial del jurado porque a partir de un texto (supuestamente) ficticio, llega al documental que une lo estético con lo narrado, dicen en el mismo sitio Web.
Escape al silencio. Notas de vida de Alfredo Espinoza, es el documental que se llevó el premio del público. La historia, realizada por Diego Pequeño, cuenta la llegada de el saxofonista chileno Alfredo Espinoza a París en los años 70′. Después de destacar como músico allá, hacer amigos y vivir en la bohemia, decide volver a Chile para quedarse con su madre, luego pierde la cabeza y vive en la oscuridad en un cerro de Valparaíso. Este documental muestra a dos de sus amigos europeos, que vinieron hace diez años para ayudarlo en esa etapa, que vuelven a París para revivir el mito que existe allá sobre este músico.
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