Todos contra los kilos de más
Todos nos dicen que debemos alimentarnos en forma más saludable. No sólo por un tema de estilo de vida, sino por salud. Y es que lamentablemente la obesidad se ha convertido en la epidemia del siglo XXI. No en vano la Organización Mundial de la Salud ha dicho que existen 302 millones de obesos en el mundo.
En Chile la realidad no es menos grave. Según la Encuesta Nacional de Salud 2004, el 37,8% de la población sufre de sobrepeso y 22% tiene obesidad. Si lo desglosamos por sexo, los hombres nos ganan en sobrepeso, pero nosotras en índices de obesidad. Y es que según la encuesta, el 43,2% de los hombres tiene problemas de sobrepeso y el 25% de las chilenas son obesas. Si miramos a los niños, la realidad puede ser incluso menos alentadora. Según la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas, el 19,4% de los niños en 1º básico son obesos.
El diagnóstico es claro y complejo ¿Qué estamos haciendo para revertir nuestros problemas de sobrepeso? ¿Qué hace la autoridad?
En los últimos diez años el Ministerio de Salud ha desarrollado diferentes intervenciones orientadas a prevenir y controlar la obesidad en el país. La más reciente, y que más noticia hizo en su lanzamiento, es la Estrategia Global contra la Obesidad EGO-CHILE. La iniciativa propone varios criterios que se suponen debieran ayudarnos a educar a los niños en una alimentación saludable, pero lo cierto es que tal como lo dejó en evidencia hace unos días el reportaje del programa Contacto de Canal 13, poco o nada ha conseguido EGO- CHILE. Tal vez por falta de recursos, quizá por escasa voluntad. No lo sabemos.
Lo cierto es que seguimos con índices de sobrepeso y obesidad demasiado altos, y que eso pone en serio riesgo la salud de los chilenos. Pero hay un tema que suele dejarse fuera del debate de la alimentación saludable. Y es que en nuestro país comer sano es más caro que atragantarse con una hamburguesa doble. Con $2.000, y según sea la promoción hasta con menos, puedes comprar un combo en cualquier local de comida rápida. Hamburguesa, hot dog, pizza, pollo asado, empanadas de queso, papas fritas, chaparritas, bebida… todo cabe en el menú. Ahora, si tomas consciencia y quieres cuidarte, con ese presupuesto, imposible. Un almuerzo equilibrado, entiéndase proteínas, carbohidratos y una porción de ensalada, te va costar al menos el doble ¿Cómo quieren entonces que comamos más sano?
Bueno, hay quienes postulan que la clave para combatir la obesidad e incentivar una dieta más equilibrada y saludable es subirle el precio a la comida chatarra. ¿Almorzarías una hamburguesa y papas fritas varias veces a la semana si en lugar de $2.000 te costará $6.000? Yo creo que no.
Un estudio de la Universidad de Chapel Hill, en Carolina del Norte (EE.UU.), concluyó que cuanto más suben los precios de estos productos más descienden las calorías ingeridas. De ahí que la recomendación sea grabar con mayores impuestos las bebidas gaseosas y los distintos tipos de comida chatarra.
Las conclusiones del equipo de expertos de esta universidad son fruto de 20 años de trabajo, que se inició en el año 1985 y finalizó en 2005. En dos décadas, los investigadores han seguido de cerca a más de 5.000 adultos entre 18 y 30 años, vigilando en paralelo sus hábitos alimenticios y el precio de los alimentos. Según su análisis, publicado en la revista Archives of Internal Medicine, el incremento de tan sólo 1 dólar en el precio de productos como la pizza o las bebidas se refleja en un descenso del consumo de este tipo de calorías.
Concretamente, un aumento del 10% en los precios implicó la baja de entre el 7% y el 12% en la cantidad de calorías ingeridas a través de comida chatarra. A juicio de los investigadores, subir el costo de la comida rápida alrededor de un 18% podría traducirse en un descenso cercano a 56 calorías diarias por persona. Es decir, 2,25 kilos menos al año que redundarían en beneficio de otras patologías asociadas, como la diabetes o la obesidad, auténticas lacras en la sociedad moderna.
Es obvio que políticas como ésta por sí solas no van a resolver el problema de la obesidad ni en Chile ni en el mundo. Pero si eso puede ayudarnos a comer mejor y en forma más saludable, bienvenidas sean las alzas de precios en hamburguesas, hot dogs, papas fritas y bebidas.
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2 Comentarios
Todos contra los kilos de más
Que buen reportaje, y es cierto que sale mucho más barato comprar comida chatarra que algo saludable. Lamentablemente los sueldos en Chile no son buenos y por lo mismo la gente ingiere lo más barato sin considerar lo nocivo de la comida chatarra.
ResponderToda la razón, mientras no haya una política pública que sanciones con mayores impuestos a la comida chatarra, la gente preferirá lo más barato que es sinónimo de basura.
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