Todos los caminos conducen al placer
Lee la nueva columna de Rodrigo Jarpa sobre el sexo anal.
El coito anal consiste en la introducción del pene por vía anal y se puede dar tanto en relaciones homosexuales como heterosexuales. Esta práctica ha generado cierto grado de polémica a lo largo del tiempo dentro de las relaciones heterosexuales; desde que era una práctica sólo reservada a los dioses, pasando por asumirlo como una perversión o desviación sexual, hasta la tesis de que a los hombres que les gusta practicarla son necesariamente homosexuales latentes o no asumidos.
Por siglos esta práctica ha sido sancionada por ciertas instituciones religiosas, siendo considerada como algo “anti-natura”, porque claramente no cumple fines reproductivos.
Actualmente, dentro de la sexología, es considerada como parte del juego erótico o una variante de la conducta sexual, siempre y cuando sean con mutuo acuerdo y produzcan placer para ambos miembros de la pareja, en un contexto de respeto y cuidado.
Pero como muchas cosas en la vida, puede que te guste como puede que no. Hay personas que tienen una vida sexual muy satisfactoria sin mantener relaciones anales y no por esto vamos a pensar que “son unos reprimidos”.
Por otro lado, hay parejas heterosexuales que practican el coito anal o introducen los dedos o algún “juguetito” de forma suave y con las uñas cortas reportando gran placer. El ano es una importante zona erógena, como lo es la boca o los genitales, solo que lo hemos relegado culturalmente producto de la represión. Un ano es un ano, ya sea si está justo atrás de la vulva o de los testículos y el pene, por lo que puede ser una zona muy placentera de ser estimulada tanto en hombres como en mujeres, homosexuales o heterosexuales. Este placer que sienten algunos lo vemos reflejado en la siguiente cita: “Mi culo es mi verdadera puerta trasera que conduce al cielo. Cuando él me penetra, desaparecen todas mis tensiones Soy adicta a la resistencia física extrema” Toni Bentley, autora de “The surrender, an erotic memoir”.
Hay algunas consideraciones muy importantes de tener en cuenta: lo primero es saber que si lo haces obligado/a, va a ser mucho más difícil lograr la relajación necesaria para el esfínter muscular que ofrece resistencia.
A diferencia de la vagina, el ano no se autolubrica, por lo que debes usar algún tipo de lubricante, gel o crema, tanto en el ano, como en el pene, dedo o lo que vaya a ser introducido. A veces es recomendable dilatar antes con el dedo de forma suave y cuidadosa, antes de meter algo más grande.
En esta práctica el uso del condón es vital, literalmente hablando, ya que la mucosa rectal es una zona de ingreso de virus y bacterias, por lo que también sería fatal introducir el pene en la vagina o en la boca después de haber estado en el “área chica”. De querer hacerlo, hay que cambiar el condón.
Esta práctica sexual requiere grandes dosis de mutua confianza, lubricación, capacidad de comunicación y paciencia por parte del hombre, que no puede moverse tan enérgicamente como lo haría durante el coito vaginal. Se corre el riesgo de dañar tejidos muy delicados.
La sumisión física y sicológica, que conlleva esta práctica, tiene para muchos hombres y mujeres un gran atractivo como alternativa ocasional al coito vaginal.
Muchas veces he escuchado mujeres que se quejan que su pareja insista en tener sexo anal, habiendo tenido alguna vez anterior una experiencia muy poco grata y dolorosa, incluso, algunas veces, con sangramiento en la zona rectal. Frente a eso, les propongo lo siguiente: Mira a tu pareja a los ojos y pregúntale: “Si el sexo anal te doliera, no lo disfrutaras en absoluto y te hiciera sangrar, ¿lo harías por mí cada vez que yo te lo pidiera?”. Si la respuesta es sí, dile que cada vez que él quiere penetrarte analmente tú deseas, con igual fervor, penetrar su fosa nasal con un taladro.
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8 Comentarios
Todos los caminos conducen al placer
Excelente columna, muy bien descritas todas las situaciones!!!!
Respondermuchas gracias!!!
Excelente!!!
ResponderY me gustó mucho la respuesta final.
Aplausos Rodrigo, como siempre un gran aporte.
Responderexelente articulo, exelente foto, exelente final =)
ResponderTiempo atras lo practique con bastante frecuencia y puedo asegurar q el placer obtenido era mayor al obtenido mediante "sexo tradicional", como bien decia Rodrigo existe tambien un tema de sumision en el acto q es muy excitante para ambos. Sin embargo despues con nueva pareja esta practica quedo atras y al volver a intentarlo he experimentado mas dolor que placer, la verdad es q la extraño un poco.
ResponderMe gusto mucho la foto y realmente notable la ultima frase, no tenemos xq estar siempre dispuestas, menos si no lo disfrutamos.
ajajajajajajajjaja, me gustó.
Respondero simplemente decirle que tu harás lo mismo con él con un "juguetito" de 20 centímetros.
Si accede, te pones a pensar si de verdad lo quieres hacer, sino, le muestras lo egoísta que puede ser su posición.
buenisimo, pero como frase final preferiria " el ke kiere celeste ke le cueste... pasando y pasando compadre"
Responderjajajajajajajajajajajjajajajajjajaja
saludos
el sexo anal es muy rico pero hay que tener una preparacion y lubricacion estar muy relajada y querer mucho a tu pareja e suna complicidad es un secreto muy vien guardado adema hace qu elas nalgas se levanten lo digo x experiencia saluditos soy mujer porci las dudas
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