Viaje: Buenos Aires sólo para nosotras (y para ellos también)
Una ciudad puede ser completamente diferente para ellos y para nosotras, descubre los dos tipos de Buenos Aires
-Hoy en mi columna de viajes voy a hablar del A y B de las ciudades, cómo un mismo lugar puede ser completamente diferente si eres hombre o mujer y Buenos Aires es el ejemplo perfecto.
Hace unos días me acordé del puente de mayo, como le dicen los españoles al día del trabajador, que pasé en Porto (Oporto) con mis compañeros de piso mientras estábamos de intercambio. Dos hombres (italianos) y tres mujeres (una suiza, una holandesa y yo). Nosotras fuimos al centro, a conocer la catedral, a ver los azulejos más famosos, pasamos por un teatro (que si hubiera estado abierto, entrábamos), fuimos a la primera cárcel (ahora museo), hicimos el tour del vino dulce, tomamos sol en la playa (habían 15 grados, no era como para bañarse) y terminamos con un café mirando el río.
En el bar del frente estaban los italianos y cinco tipos más con cervezas y el pelo mojado, se habían metido al mar. “¿Vieron las baldosas?”, preguntamos. “¿Cuáles?”, dijeron. Porto es una cuidad que se caracteriza porque sus edificios están tapizados con cerámicas antiguas en tonos azules y amarillos que relatan diferentes historias de conquistas. “Nos bañamos y ahora nos tomamos una cerveza”, dijeron. Ese fue su día en Porto, no tenían más que ver y se fueron a Braga.
Buenos Aires, la ciudad emblema de este tipo de diferencias. Si das vuelta el nombre y te fijas otra vez en las iniciales, te queda la esencia del lugar: A y B. Tiene un lado masculino y otro femenino muy marcados.
Ellos
Fútbol, estadios, más fútbol, bife chorizo, asado, cerveza, fernet (cuando se atreven), otra vez un asado, pizza y tal vez, compran música o un libro.
Nosotras
Partimos en Santa fe, una calle en subida con miles y miles de tiendas de zapatos, chaquetas, vestidos… Y lo mejor, para mí, la sucursal de la librería El Ateneo: es un teatro antiguo donde te puedes quedar horas leyendo en los palcos que antes eran para ver ópera. El escenario es ahora un café que conserva las cortinas rojas enormes y de terciopelo de antes. Al lado está Musimundo, para que compres música y todas las películas que te imagines.
Después vamos a Florida, otra calle eterna con más tiendas de ropa y las Galerías Pacíficos (un mall que en el techo tiene pinturas muy lindas), igual es un poco caro, pero mirar es entretenido. Al frente está la galería de los diseñadores independientes de Buenos Aires, una tienda muy entretenida con ropa que nunca se va a repetir y con productos (carteras, cinturones, etc.) hechos a mano en su mayoría.
Corrientes es otro imperdible para nosotras. Son cuadras y cuadras de teatros siempre con funciones y filas de gente esperando entrar. Qué mejor que ver un musical en Buenos Aires (este formato es una especialidad de las tablas argentinas): Las mil y una noches, Drácula, El fantasma de la ópera, Evita, etc.
Otra cosa que ellos no harían nunca es ir al cementerio. “¿Para qué? No conoces a ninguno de esos muertos”, te dice. Y tú: “es historia de la ciudad”. Además al lado está el Buenos Aires Design, galerías con más diseño argentino (un poco caro). Tampoco te acompaña a ver la flor de metal (Floralis Generica) enorme al lado de la Facultad de Derecho y mucho menos al MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires). Y lo que nunca jamás harían, es ir el domingo a San Telmo a ver las antigüedades que se ponen en la calle Defensa.
Se puede pasar muy bien en pareja aun que sea una cuidad completamente diferentes para ellos y nosotras (van a Puerto Madero para comer carne por ahí y nosotras para ver el río. Miramos para arriba el obelisco las quince veces que pasamos cerca y ellos ni por casualidad).
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5 Comentarios
Viaje: Buenos Aires sólo para nosotras (y para ellos también)
Muy lindo Buenos Aires jajaj y es verdad los hombres solo piensan en futbol, cerveza y bife de chorizo jajaja y las Mujeres Compras de todo tipo y visitar distintos lugares jaja es hermoso
Responderme gusto el blog
bexus
bye
A mi se me ocurre que los hombres que describes son como de Sex and the city o algo así...o son unos idiotas. Porque a mi me encanta el teatro, el cine, "los" libros y la música, de hecho cuando fui a Buenos Aires estuve un mes y me lo recorrí todo, me traje como 20 libros y discos. Fui a los parques, a los museos, a los restaurantes, bares, pizzerías, el cementerio de Recoleta y el domingo en San Telmo son visitas obligadas, ferias, etc. Y por supuesto la bombonera y el monumental de river. Creo que son separaciones demasiado estereotipadas de género.
ResponderMmm... Me fui de luna de miel a B.A y tuve que transar ciertas cosas, logicamente, pero como bien dice el articulo, de cierta forma es mas atractivo para las mujeres... al menos en eso concordamos con mi marido, que me dejo botada una tarde en que yo queria solo ir a comprar... y él, cansado, se quedo en el hotel... Por eso, este año invite a mi mamá... jajajaja ... Con él prefiero ir a esos lugares en que vas a vegetar, descansar, carretear, y pasarlo chancho en pareja...
Responderconcuerdo con emiliano, veo con cierta alegria pero tb tristeza, que la diferencia de genero no la estamos imponiendo nosotros los hombres, es cierto hay muchas cosas de B.A. que describes y no me interesan mayormente, pero teatros, libros y musica estan en mis favoritos, o sea gracias por el dato cuando vaya a B.A. me quedo en el ateneo mientras mi acompañante recorre las tiendas.
Responderme parece tambien que no ir a conocer los estadios de B.A. no es solo cosa de hombres, el futbol esta impregnado en la idiosincrasia argentina, tanto que parece que lo inventaron ellos, sobre todo en B.A. donde juegan la mayoria de los equipos, perderse los estadios es perderse parte de la historia argentina, como perderse el tango.
una lastima tu vision de como los hombres recorremos una ciudad.
Totalmente en desacuerdo con tu mirada de los gustos masculinos y femeninos. He ido a Buenos Aires con mi pololo y visitado muchas de las cosas que nombras de mutuo acuerdo. De hecho me carga el futbol pero igual he ido a los estadios por que es parte de la historia, y amo las pizzas, y la cerveza tanto como mi pareja. De hecho a él no le gusta tanto la carne como a mi, así es que soy yo la que siempre pide el típico bife chorizo.
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