¿Solos, con la familia, con dos sacerdotes…?
Diferentes formas de casarse
-Casarse no es fácil. Partiendo por tomar la decisión. Es algo que hay que pensar, estar completamente seguro o enamorado y además tener algunos ahorros o empezar a juntar plata. Una vez superado el paso del “pedir la mano”, vienen los preparativos que, dependiendo del tipo de matrimonio, pueden ser un infierno o algo no tan terrible. Y después de eso hay que elegir el tipo de ceremonia, ese es otro tema importante, sobre todo cuando los involucrados son de distintas creencias o religiones.
Para algunos, el papel firmado no es necesario para demostrar cuánto amas y para otros, en cambio, es fundamental. Lo que sí hace la mayoría es celebrar su amor, no necesariamente con el matrimonio (del tipo que sea), pero prometer estar juntos para siempre porque ese paso significa cerrar un ciclo para empezar uno nuevo con la pareja. Para eso hay ceremonias de todo tipo: laicas, católicas, ortodoxas, judías, sólo los involucrados en una isla declarándose amor eterno, etc.
Para las parejas laicas de católicos, católicos que quieren casarse por la iglesia, el tema de la ceremonia es todo un trámite: deben pedir dispensa para poder celebrar la boda y además hacer los sacramentos (en un par de horas en todo caso). Si no quieren bautizarse, hacer la primera comunión ni confirmarse, deben pedir otro permiso. Exigen además las partidas de esos sacramentos y si tienen hijos, deben estar bautizados, si no lo están, tienen que presentar el registro civil de los niños. Tienen que hacer también los cursos pre matrimoniales y después mostrar el certificado de las clases (eso es para los dos).
Para los que no tienen ninguna creencia ni religión, están las ceremonias laicas: sin elementos religiosos que se basa en la expresión del amor entre los contrayente. Si el tema de las diferencias religiosas les complica mucho, entonces pueden celebrar un matrimonio mixto que celebra un tercero que no tiene ninguna creencia y que mezcla elementos de las religiones de ambos involucrados.
Una vez fui a un matrimonio compartido donde los novios, ambos católicos y árabes, quisieron celebrar su compromiso con un cura católico y uno ortodoxo al mismo tiempo. No pensé que se pudiera, pero es muy común que dos oficiantes usen rituales de ambas religiones para celebrar los matrimonios compartidos.
Al final es sólo cosa de gustos.
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¡Comprobado! El tamaño sí nos importa
Un comentario
¿Solos, con la familia, con dos sacerdotes…?
Algo me dice, que el tamaño de la boda es inversamente proporcional a la seguridad que tienes de estar con la otra persona. O, para ponerlo de otra forma, que la suntuosidad del matrimonio está dado por el grado de compromiso que se faltan entre sí los novios.
ResponderEn mi caso, no estoy casado y pretendo seguir así hasta el día que llegue el ser humano que sea capaz de entender, compartir y saborear mi estilo de vida. Cuando eso ocurra, dudo que quiera asegurar mi vínculo con esa persona con algún tipo de contrato nupcial. Conociéndome (que es un supuesto muy fuerte), en el momento de tomar la desición será estando lo suficientemente cercano al 100% de seguridad, y con quien reme hacia mismos objetivos.
Las buenas relaciones se arman en bases que definen hacia donde va la cosa. Las otras son aventurillas o chiquilladas que no aguantan ni el paso de otra persona más atractiva por el lado. Si estás en una de esas (bajo el supuésto de que estás enamorado), pero intuyes que tu contraparte no, no te amarres ofreciéndole la boda de sus sueños, porque, puede que enganche, pero no te garantiza nada.
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