Leyendo en gráfico a Maliki, la heroína narrativa.

Maliki Cuatro Ojos, crónicas íntimas de una chilena en la Gran Manzana.
Aunque este título podría sonar a “Sex and the City” con una protagonista Chilena, es mejor no confundirse. Una de las primeras diferencias con la serie es el formato: Maliki es un libro de cómics, seguido por su temática que no tiene nada que ver con las aventuras de las cuatro singleton de Manhattan.
Las historias de Maliki se condensan en 4 crónicas, más varios episodios autobiográficos (bajo el rol de profe, artista, madre, esposa) presentadas en versión cómic por Marcela Trujillo, la misma que ha sido bautizada como la “Wonderwoman” chilena. Yo la veo como una heroína que va sorteando aventuras y corriendo riesgos. Y ¿cómo no habría de hacerlo? si Maliki sigue el camino amarillo que su creadora supo dibujarle.
Lejos de pedirle al personaje que exorcise sus rollos personales, Marcela Trujillo logra estrujar a punta de lápiz, papel y talento lo que todos esperamos al leer un cómic: que nos dé risa, que nos dé curiosidad y que las ilustraciones sean lo suficientemente vívidas como para que uno termine con “gusto a poco”. Pero, por sobre todo, Maliki logra que nos den ganas de leer y leer, deleitándonos con las realistas imágenes, acompañadas de un diálogo demasiado reconocible en el ideario criollo.
En materia de lectura, no tuve posibilidad de perderme porque soy buena para leer, pero hasta ahora los comics no me habían atraído mucho, encontraba que los dibujos y las palabras peleaban por acaparar mi interés, y eso me desconcentraba. Pero en esta ocasión me llamó la atención ver -hace menos de dos semanas, y expuesto como en pasarela- un libro con una evocadora portada al estilo Barbie. Me imaginé de inmediato los típicos dibujos de Jordi Lavanda, con esas minas flacas pasadas a estilo. Pero en vez de las lustrosas y sonrientes Lavanda’s ladies, me topé con el alter ego, divertido y original, de una mujer como la que podría ser yo, o alguna de mis amigas. Es decir: de las que van por la vida sin capa ni espada porque no hay tiempo para artilugios mamones.
Obviamente no me aguanté las ganas y compré un ejemplar. Maliki me cayó bien desde un principio, e independiente de las hilarates nano-historias con las que agasaja curiosidades femeninas de todo tipo, me cayó bien porque es una mina que se la puede aunque a veces no tiene ni idea de los cachos en que se mete. Menos mal que a su favor tiene el arma más letal y potente que se podría desear: Maliki sabe lo que quiere.
Y qué sería eso…¿Ah?
Maliki quiere aprender inglés, quiere agarrarse un pololo -y no uno cualqiera, tiene que ser uno que la quiera y que cumpla las condiciones expresadas en la crónica 1 (*)- y no contenta con eso, se quiere titular en una academia de arte en la ciudad que nunca duerme. Maliki quiere lograr todo eso, partiendo con un casi nulo inglés, sin muchos dólares, con sus kilitos regalones en la cintura, las inseguridades propias de toda mina y más encima con las exigencias académicas del The Art’s students League of New York
Ante esa situación, opera el arma secreta y tras muchas vicisitudes, Maliki lo logra. Ahora bien, la forma como lo logra Marcela Trujillo en idénticas condiciones también amerita lectura. Pero supongo que para eso habrá que esperar por la versión biográfica y novelada, porque al final de cuentas ella también es una heroína narrativa.
La literalidad de las ideas, o cuando a uno “se le prende la ampolleta”
Cuando Maliki tiene una idea, las bombillas que tiene a cada lado de sus orejas se encienden… ideal, ¿cierto? Marcela relata en la entrevista que da pié a su libro: “Inventé un personaje que era como yo cuando chica y la llamé Maliki. Era chiquitita, redondita, con cachos, bototos y dos ampolletitas sobre su cabeza que se le prendían cuando se le ocurría una idea. Era una niñita que ayudaba a los artistas para que se les ocurrieran ideas cuando no las tenían. Lo absurdo fue que en la pintura no se entendía esa historia. Cuando empecé a dibujar cómics me dije: Esa soy yo, pero tiene que ser grande”
Si quieres conocer más del trabajo de Marcela Trujillo, o leer más respecto a “Crónicas de Maliki” revisa:
Marcela Trujillo, la Mujer Maravilla. Publicado en Revista Ya, Octubre 2010.
Marcela Trujillo, la wonderwoman Chilena La Nación, septiembre 2010.
Blog de Maliki 4 ojos
Blog de Maliki Underground
Maliki en entrevista radial
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(*) Crónica 1: El porte importa.
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4 Comentarios
Leyendo en gráfico a Maliki, la heroína narrativa.
Hola,
ResponderPero qué buen artículo!!!! Me dieron N ganas de leer a Mliki y conocer a Marcela. Excelente columna como siempre, entrete, actual y ultra documentada. Además, el tema de la identificación que a mí me ocurrió sólo con la caraterización fue bien potente, y apuesto que no soy la única.
Felicitaciones Claudia,,
Katina
Me encanto tu articulo!!! Gracias !!!
ResponderHace muchos años atras, Marcela Trujillo aparecio en un programa que se llamaba "Los patiperros", desde esa fecha me enamore de su trabajo, de la tremenda expresividad y creatividad de su obra, ella es simplemente genial!!!
Gracias a ambas!!! Hoy me dieron la excusa perfecta para salir de mi cueva y de paso me alegraron el dia. Saludos,
Nury
buenísimo el artículo!
Responderme encantó!... dan muchas ganas de leer ese cómic... del que ya había escuchado algo por ahí...
Coincidencias (dicen que no existen).
Un agrado!
Bravo!!!, mi brava amiga , puro corazòn tu columna, muy libre , directo y concreto.
ResponderSoy tu fans!!!
Sal
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