Quiero viajar por el mundo

"Tengo grandes aspiraciones de viajes" dice Fernanda, al parecer a ¡todos nos pasa!

Tengo grandes aspiraciones de viajes. Me acuerdo cuando vi “Comer, rezar, amar”, me sentí identificada con el personaje de Julia Roberts, que decía que en vez de tener una cajita con cosas para sus futuros hijos, tenía una cajita para sus futuros viajes. Yo tengo algo parecido, pero más que una cajita, es un cuaderno de recortes, donde mezclo viajes, recetas, fotos que me gustan, notas, flores, ropa, etc… mi cuaderno es un gran copión de todo lo que me gusta.

Cada vez que leo la Revista del Domingo, de El Mercurio, me la paso diciendo: “ahí voy a ir, ahí también… Hay que ir a tal parte”. Tengo tantos, pero tantos destinos que quiero recorrer y hoy los compartiré.

Creo que primero me gustaría recorrer Chile. Alguna vez en mi niñez fui a lugares que hoy ni siquiera recuerdo ni con regresión. Me gustaría visitar las Torres del Paine, Puerto Varas, Chiloé, esquiar en el volcán Villarrica, recorrer la Carretera Austral. Creo que con buena parka, buenas zapatillas y buena mochila, uno se las puede dar de “Survivor”. Y si andamos por el barrio, pasarme a Bariloche y quedar en la banca rota no me haría nada de mal. Por el norte, me gustaría ir al Valle del Elqui, Playa la Virgen y Pan de Azúcar.

Cuando “termine” con Chile, quiero pasar a América. Me gustaría conocer Perú y Ecuador (y de paso, tachar mi recorte de Máncora y Montañitas). Quiero ir al norte de Brasil, porque me quedé pegada en el sur (si Florianópolis fuera un hombre, me casaría con él). Me gustaría conocer Venezuela cuando ya no esté Chávez y vuelva a ser el gran país que alguna vez fue. Me gustaría ir a San Andrés y a Puerto Rico. Jamaica no me da muchísimas ganas, ni México tampoco… lo mismo con República Dominicana, como que encuentro un poco trillado el paseo (sin malas ondas). Cuba ya fui… buen viaje.

Gringolandia no me mueve mucho. Uno, porque he tenido la suerte de haberla visitado con mis padres, y dos, porque igual es caro y seamos realistas, no es tan interesante. Quizás Nueva York es ondero, pero es caro, y quizás Miami es la tierra soñada de los latinos, pero para eso, voy a visitar varios otros lados y pa qué repetirme el plato.

A estas alturas me imagino que ya tendré que ser millonaria porque lo que se viene son palabras mayores. Lo que más me interesa de Europa es la costa azul, quiero recorrer el sur de Francia y pasarme a Italia, buscar algún pariente y que mi sangre se sienta como en casa (soy un cuarto de italiana, igual es algo, ¿o no?). Quiero también ir a Turquía, a Istambul y a los lugares extraños que hay en ese país, como Capadocia… qué onda ese lugar.

Finalmente, quiero ir a India, Tailandia y Japón (solo por Kyoto y conocer a una geisha). Tomar el transiberiano, recorrer Rusia y terminar en China, ¡uff lo máximo! Y si se trata de seguir soñando, visitar Indonesia y Australia no me molestaría tanto.

En fin, quizás mi vida de repente tome un vuelco y me dedique al viaje. He escuchado de tanta gente que se manda a cambiar sin ni uno y se dedica a trabajos piola, estilo camarero, babysitter, etc. Y en otros países más desarrollados, pagan bien. Parece que ser temporero en Australia es súper buena pega, al menos para nosotros. Aunque dejar mi trabajo estable y lanzarme a la vida me aterra.

Pero quien sabe lo que pasará mañana.

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