Adiós Marcelo
Importándome 0,0 el fútbol y por encargo de mi editora en la Revista Paula, yo a Bielsa lo seguí durante un par de meses. Caminé por sus pasos, lo busqué en el aeropuerto, en Juan Pinto Durán, en conferencias de prensa y partidos de fútbol, en periodistas deportivos, en sus conocidos y asistentes.
Lo busqué desesperadamente y cada vez que avanzaba un paso, retrocedía dos. Era invierno y Chile se desangrangaba por el esquivo sueño de ir al Mundial.
Todo el mundo lo amaba. Yo apenas lo conocía. Me parecía un buen tipo, pero digámoslo, esto es fútbol y al menos para mí, no da para más.
Pero era (y es) el hombre del momento. Poco a poco, conforme avanzaba mi reporteo como que me fui enamorando del sino trágico que lo marca como a un rey que quiere ser vagabundo. Bielsa es de esos sufrientes, de esos que tienen pasta de mártir, de esos que tienen la convicción que hasta ganando se pierde. Esa pequeña tragedia, esa vocación por victorias heroicas me mató. Sí, soy mina y el fútbol, ya lo dije, no me interesa.
Luego, me provocó mucha curiosidad esa fortaleza que ha construido para bloquear a los traidores, a los que no entienden que es un lobo estepario y no un mortal común y corriente. Yo a Bielsa lo vi. El nunca me miró por más que me ubicara en primera fila en sus conferencias de prensa y repitiera como un mantra: que me mire, que me mire, que me mire. Pero no. Bielsa no miraba a nadie y se relacionaba con la prensa como si los colegas -que al mirarlo podían llorar de admiración- tuvieran lepra. Está bien, pensé, no quiere que lo molesten y espera ser reconocido por sus logros. Ya, es crá, un tierno.
Una buena tarde, cuando mi reporteo se iba a las pailas, tuvo la gentileza de llamarme por teléfono y terminar conmigo una relación que nunca comenzó, pero de la que me encargué se enterara con mis constantes llamados, cartas y mensajes. Él supo que yo llevaba tiempo soñando con entrevistarlo ¿Para qué? Para nada en especial. O sea, para conocerlo y preguntarle las mismas leseras que hablo con la señora de la feria o con el taxista: qué soñó la última noche, si tiene pesadillas, sueños, miedos y torpezas por el estilo. Si le gusta la piscola, por ejemplo. Por qué vive donde trabaja, por qué y cómo llegó a ser lo que es hoy y por qué no sonríe más y se lo toma con andina.
Pero nada de eso sucedió. Yo ya lo estaba amando y él terminó conmigo. Fue así. Estaba chata con el tema, no veía salida y tenía que entregar algo. La verdad es que tenía harto reporteado, pero nada importante que contar, salvo dudas e ideas peregrinas. No tenía ná. Bueno, mi celu estaba malo y para hacerlo funcionar le tenía que poner otra batería. Lo hice y vi una llamada perdida que por los números, me sonaron a que eran de la mamá de mi buen y extrañado amigo Guillermo Hidalgo. Entonces googleo el número y cacho que es de la ANFP. Llamé toda nerviosa y me contestó un argentino pesado que prácticamente me cortó. Volví a insistir, me presenté y pregunté quién me andaba ubicando. “Soy yo, Lorena, Marcelo Bielsa”. De ahí, un final trágico para esta reportera, como tanto le gusta a él.
En definitiva me pidió que lo olvidara, que dejara de soñar con algo que no sucederá porque él es así y no va a cambiar. Onda no eres tú soy yo y esas humillaciones por el estilo, tipo Casablanca. No llovía pero me hubiera gustado que así fuera. No dijo tócala de nuevo, Sam, pero por Dios que me hubiera encantado. Y colgó.
En fin, ya ha pasado harto rato y me siguen preguntando por él. Maldita sea, cómo olvidarlo si en todas partes lo encuentro. Esto parece un bolero. Pero ya está: esta historia tiene un final liberador para mí. Porque todo indica que esta noche dirá que se va para no volver, se va dejando a medio Chile llorando, a cientos de hinchas que creen que el mundo se acaba y que la historia de la humanidad se divide en un antes y después de Bielsa.
Lo siento por ellos. Lo que es yo me despido deseándole suerte, tardes de terraza, canciones lindas, comida rica y harto nanai (plata no, tiene mucha).
Adiós Marcelo, esto se acabó.
Puedes leer la crónica de Lorena Penjean sobre Marcelo Bielsa aquí.
16 mujeres se unen a la denuncia contra "Falso ...
Ciéntifica detecta que enfermedad de la tiroide...
Seis canciones para la rehabilitación amorosa d...
La despidieron por ser muy sexy
Video: Heidi Klum se la juega con el Pole Dance...
Polémica por despido de corista de Fito Paez
Chile: Corte Suprema ordena reinsertar alumnas ...
No busques a la pareja perfecta, busca intercam...
4 Comentarios
Adiós Marcelo
REALMENTE UNA RADIOGRAFÍA A LA PERSONA, QUIZÁS ALGO LEJANA, PERO SIN DUDA UNO DE LOS ACERCAMIENTOS MAS HUMANOS SOBRE BIELSA.. ME ENCANTO LA NOTA Y LA PLUMA CON LA QUE SE ESCRIBIÓ..
ResponderSi la prensa tuviera lepra, Bielsa tendría mayor consideración con ellos, pues él también es leproso. Debe ser otra cosa. :D
ResponderMe gustó tu nota, excepto una generalidad que publicaste (o entendí mal)
Responder"Sí, soy mina y el fútbol, ya lo dije, no me interesa." No me gusta cuando las propias mujeres generalizan diciendo que por el hecho de tener el sexo que tienen , no les gusta el fútbol o no entienden de él. Soy "mina" y AMO el fútbol. Recuerdo hace algún tiempo haber posteado algo sobre Peregrini en mi página (Cuando Barcelona goleo al Real Madrid) recibiendo solo comentarios futbolísticos de mujeres. Creo que esa generalidad no está bien empleada hoy en día , donde somos bastantes las que disfrutamos y entendemos acerca del deporte Rey. En el resto me parece que retratas muy bien la personalidad de Marcelo Bielsa. Un lobo estepario.....casi no hay mejor descripción.
saludos.
Muy buena nota, fascinante como envuelves el frío de la persona de Bielsa con la simpatia de tus palabras. El amor odio que provocó en tus arduas horas de seguimiento.
ResponderY algo de fútbol te debe gustar, ahora ya sabes quien fue el mejor D.T de Chile en los últimos tiempos.
Deja tu Comentario