Hoja de mi vida amorosa
Como cualquier persona adulta, puedo mirar hacia atrás y ver con otros ojos todas mis relaciones de pareja, desde las más infantiles, hasta las más tormentosas y apasionadas. Todas ellas contribuyeron en la persona que soy hoy en día, aprendí de mis errores, aprendí de los errores del otro. Sin embargo, en el amor, uno siempre es indefenso y aventurero.
Debuté como polola bien chica. Las primeras “relaciones” que tuve me hicieron sentir manipuladora, fría, incapaz de engancharme. Me sentía mala por dentro, me aburría fácilmente. Todo esto cambió cuando viví mi primera desilusión amorosa. Me di cuenta de que era humana y que podía sentir que me moría por dentro. Lloré todas las noches por un buen tiempo, escribí 20 poemas de amor y aún más canciones desesperadas (no hay nada mejor para escribir que un corazón roto). Viví la tormenta y fue el primer período en que me encontraba soltera. Me gustó, ya no me acordaba como se sentía.
Caí rápidamente en otra relación que me hizo crecer a la fuerza. Conocí las peleas fuertes, los gritos. Conocí la rabia en los ojos de otra persona. Conocí los celos enfermizos. Me sentí atrapada por mucho tiempo, sentí miedo de terminar. Aprendí a mentir y a ocultar mi vida fuera del pololeo. Y también a mentirle al resto, a esconder la cara y mirar al suelo para que no vieran mis ojos vidriosos. Cuando por fin todo terminó, me sentí tonta por haber aguantado tanto, por haber permitido tanto daño. Ahora ya no me culpo, las cosas pasan frente a uno cuando no estás preparado, pero créanme, con esa piedra no volveré a tropezar jamás.
En ese momento no lo hubiera creído, pero ha sido una de las experiencias que más me ha enseñado en la vida. Me hice mucho más fuerte, me di cuenta que habían temas intransables, inaceptables para mí. La desconfianza, la falta de respeto, y las pelotudeces de una persona inmadura ahora son automáticamente motivo suficiente para decir Next.
Tuve relaciones que me bajaron el autoestima (no hay nada peor que tu pololo te diga, dulcemente, gorda) pero tuve otra importantísima que me hizo quererme y creerme el cuento como nadie. A él le agradeceré eternamente este regalo.
Y bueno, ahora que se acerca esta fecha en que obligadamente pensamos más en el tema, pues me encuentro feliz, contenta, completa, enamorada como quinceañera pero conciente como adulta. Me encontré en otra persona, amándola por sus virtudes, y seudo aceptando sus defectos, y reencantándome todos los días y viviendo cada hora como un momento desconocido y nuevo.
Al final del día, mi relación más larga, y la más importante, ha sido conmigo misma. Y he aprendido a cuidarla. Nunca hay que perderse ni dejarse estar. Nunca hay que entregar todo, hay que dejar un poquito para uno también. Espero que a todos, solteros, casados, viudos, separados, y “es complicado”, tengan un lindo 14 de febrero. Y los invito a hacer un repaso de sus vidas amorosas, y al estilo de la Carola Brethauer, ponerle nota al prontuario, trabajar en nuestros puntos débiles y por sobre todo, ¡creernos el cuento!
Lesbianas podrían optar a la fertilización in v...
David Beckham tocando la Oda a la Alegría con s...
Moira Johnston camina en topless en New York pa...
México: Protestan contra la homofobia a besos
Chanel Cruise 2013: María Antonieta inspira al ...
Yulene Olaizola compite en Cannes con su pelícu...
Examen predice tu futuro sexual y los kilos que...
Una vasectomía para llevar, por favor
6 Comentarios
Hoja de mi vida amorosa
Qué cierto es eso: la relación con uno mismo. Perdonarse los defectos y buscar la propia felicidad. Cualquier otro camino que niegue lo necesaria que es la autoestima y la realización está condenado al fracaso.
Responderuff. me sentí tan inspirado para comentarte la columna... tantas cosas... pero me aferraré a mi nostalgia personal. qué lindo ejercicio el que sugieres
ResponderDe casualidad vi el link que publicó @amenadiel en Twitter... empecé a leer y me pareció interesante el artículo.
ResponderMe llamó la atención las similitudes que hay entre la vida amorosa de las mujeres con las de los hombres. Muchas veces uno recorre caminos similares. Hay lugares comunes. Y si ahora miro para atrás y recuerdo mis relaciones pasadas puedo decir que aprendí mucho. Lo pasé muy bien y otras veces muy mal y después de varios pololeos creo haber entendido, en parte, a las mujeres.
Hoy por fin tengo una relación que me hace feliz. No tengo ninguno de esos problemas que tenía con otras mujeres y en parte eso sucede porque ahora me conozco mejor que hace 10 años. Hay cosas que no acepto, como las mentiras o la falta de respeto. Y yo también he cambiado esas "mañas" que eran un denominador común en las peleas que tuve con ex-parejas.
Después de harto andar conocí a una mujer maravillosa que me da todo el amor y felicidad que podría tener. Ahora, las exigencias en mi vida son otras. Espero ser un buen hombre para ella y hacerla feliz en este camino que comenzaremos a recorrer ya que pronto nos casaremos.
Saludos.
Ahhhhhhh yo también soy bochefiana jajaja que emoción encontrar una! Hay que decir que beauchef es un lugar especial para conocer hombres, pero cada pelotudo jajaja.
ResponderMe gustó la nota, especialmente cuando dices "Ahora ya no me culpo, las cosas pasan frente a uno cuando no estás preparado, pero créanme, con esa piedra no volveré a tropezar jamás." Me sentí muy identificada. Lo malo es que siento que cada vez estoy más exigente, entre lo que aprendí que no quiero, pero además lo que sí quiero, la lista está muy larga :S
Muy buen post, porque una se mira y se da cuenta de muchas cosas. No volver a tropezar con piedras tan malas, recoger lo bueno de las buenas, y la importancia de uno mismo.
ResponderUna de las piedras una vez me dijo, "si no estás bien tú, no vas a estar bien con nadie".
Y es cierto, uno termina necesitando en lugar de querer.
Primero uno, sin egoísmo.
".....Conocí las peleas fuertes, los gritos. Conocí la rabia en los ojos de otra persona. Conocí los celos enfermizos. Me sentí atrapada por mucho tiempo, sentí miedo de terminar. Aprendí a mentir y a ocultar mi vida fuera del pololeo. Y también a mentirle al resto, a esconder la cara y mirar al suelo para que no vieran mis ojos vidriosos. Cuando por fin todo terminó, me sentí tonta por haber aguantado tanto, por haber permitido tanto daño. Ahora ya no me culpo, las cosas pasan frente a uno cuando no estás preparado, pero créanme, con esa piedra no volveré a tropezar jamás."
Responderufff, me senti tan representada con tu post, pero aun estoy en la etapa de solteria, aprendi la lñeccion, pero no he conocido aun a la persona con la cual practicarla....
Deja tu Comentario