Las cosas que he perdido por pava
Pucha que soy pajarona. No tengo déficit atencional, para nada. Y es que antes de decidir caminar lento, perdía muchas cosas por apurona. Pero muchas. La primera que recuerdo fue mi primera cámara fotográfica. Fue para un paseo de curso del colegio que la llevé y la olvidé en el bus.
Siguieron cámaras, celulares, billeteras, monederos, carnets, lápices, libros, chalecos, y de un cuanto hay. Mi mamá me compraba los útiles perdidos a regañadientes, me castigaba y yo genuinamente me esforzaba por no perder las cosas. Sumado al hecho de que soy tremendamente dispersa, la situación era constante y por suerte no todo lo que olvidaba lo perdía. ¿Pueden creer que dejé mi celular en la mesa del patio de comidas de un mall y no me di cuenta hasta 6 horas después?¿Pueden creer, que, al otro día, el celular estaba allí?
Lo mismo me pasaba con el bolso del almuerzo, el chaleco, el polerón, la parka, el montgómery, la bufanda, los guantes y el gorro. Hasta cuarto medio, mi madre me marcó con vergonzosas etiquetas, todo lo que podía ser marcado. Cuando entré a la u, era la clienta más frecuente de la garita de los guardias y de la oficina de los auxiliares. Incluso en una fiesta masiva en año nuevo, un alma caritativa le entregó mi celular a la gente de la barra, y este me fue devuelto.
En 2009, perdí dos veces la billetera; una se me cayó en el metro Camino Agrícola y apareció en el barrio Brasil. Me la devolvió un estudiante que me contactó por facebook. Al mes siguiente, se me cayó en un estacionamiento en Ñuñoa. Una señora muy humilde se consiguió un teléfono para llamar al 103 y preguntar el teléfono que correspondiese a mi dirección. Aún así no aprendí.
Sin embargo, el año pasado, toqué fondo: perdí la cartera completa, con celular, tarjetas de crédito, carnet de identidad, cámara de fotos nueva y mi labial favorito, déjenme contarles cómo pasó.
Fue una noche lluviosa donde para variar, andaba apurada. Me había comprado recién una cartera gris vintage re barata, pero única y preciosa. Era tipo sobre y como no tenía correa, le puse una cadenita. La cadenita me tiraba el pelo así que en realidad la usaba poco y nada. Pues bien; ese día, mi pololo me va a dejar a mi casa para que me cambiara de ropa pues íbamos a salir. Para en la entrada y en eso veo que hay un auto que quiere entrar; me pongo nerviosa porque no me gusta molestar, me cruzo el bolso del computador, coloco la cartera encima, saco las llaves y me bajo. Veo unos audífonos en el suelo y los recojo por si servían, mi pololo me grita “bota esa cuestión”. Mi pololo se va, me doy cuenta que no tengo mi cartera y ¿qué hago? ¿Miro para abajo? Nooooooo!
Salgo corriendo detrás del auto pensando en que ahí iba mi cartera. Cuando se me acabó el aliento y caché que no alcanzaba el auto, me devolví a la casa y ¿qué hago? ¿Miro para abajo? Noooo… entré a la casa y llamé a mi número desde el fijo. Cuando caché nadie me contestaba ¿qué hago? ¿Salgo a la calle a mirar si estaba ahí? Nooo… pienso que mi pololo no oyó el teléfono. Lo llamo y él me dice que no ve la cartera pero que mirará al llegar. Y qué hago, ¿salgo nuevamente a mirar la calle? Noooo… volví a llamar a mi número, y nadie contestó nuevamente.
A las dos horas, mi pololo me pasó a buscar. La cartera no estaba en el auto. Me muero. Ahí miré al suelo, pero la cartera ya no estaba. Tuve muchas oportunidades de recuperarla, pero de apurona, volada y pajarona, no la pude ir a buscar. Más se perdió en la guerra y de nada vale llorar sobre la leche derramada, y las cosas materiales van y vienen pero la rabia que me dio conmigo misma, no se la doy a nadie.
Supongo que la vida me había dado demasiadas oportunidades y yo nunca las supe valorar. Sólo ahora que uso un celular roñoso, no tengo cámara, me endeudé para sacar carnet de manejar y de identidad, ya no tengo mi cartera gris y me sentí más estúpida que nunca, puedo decir que aprendí.
Ahora, sólo uso carteras cruzadas, ando con la mínima cantidad de cosas y no me bajo de los autos/taxis/metro/micros como si se estuvieran incendiando, como ya dije, camino lento y trato de hacer una cosa a la vez.
Desde la fecha, que recuerde, no he perdido ni una moneda de 100 pesos, y no las pienso volver a perder.
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9 Comentarios
Las cosas que he perdido por pava
Realmente en que andabas pensando..... Pero tienes que tener claro que has tenido suerte....
ResponderLo tengo súper claro, pero hasta que "no" tuve suerte, no aprendí. Lo bueno es que esto fue como una llamada de atención general; en que caché que el que apurado vive apurado muere.
ResponderQ pava
ResponderBuena lección, ojalá que la tengas presente no mas !
ResponderDebo decir que me dió mucha risa, cada vez que buscabas en un lugar, nooooooooo jajajajaj en otro nooooooooo jajjajaja que chistoso.
Saludos.
Realmente serio tu caso, yo cuando era chica perdia los lapices. Me los terminaban amarrando al cierre del estuche.
ResponderPero ahora ya de grande no me pasa.
Me rei mucho, y creo que debe ser terrible porque la rabia interior con una, cuando una sabe que peude haber evitado todo eso es terrible.
Que lata lo de tu cartera gris, jajaja en realidad donde mas me rei fue cuando dice "toque fondo: perdi la cartera completa!" ahi me mataste .
Leí tu historia con risa y vergüenza, no ajena, sino empática. A mi me pasa lo mismo, pierdo todo.
ResponderLo peor es que he perdido cosas que no son mías, que protejo el triple pero que en un instante olvido. Creo que el problema es la dispersión mental, al menos yo estoy siempre con tres cosas al mismo tiempo en mi cabeza y eso hace que pierda la concentración en lo que ando trayendo.
NO enumeraré lo que he perdido (pero es harto y caro) pero te cuento que también estoy por una vida más lenta, que me permita pensar todo lo que ando trayendo. Iba súper bien hasta que volví del sur y me robaron la cámara y la billetera por no dejarlas en la casa. Obviamente ahora no ando con nada de valor que pueda olvidar, excepto mi notebook que es como una extensión de mi mano.
Sólo te falto agradecer a las personas que te devolvieron cosas, cuando uno pierde y siente esa angustia vuelves a tener fe cuando alguien se apiada de ti,
Es cierto, no les agradecí explícitamente; sólo los mencioné. Gracias a todas las personas que me devolvieron cosas, que me las guardaron y que hicieron lo imposible por ubicarme; y a todas las personas que hacen lo mismo con las cosas de las otras personas que encuentran!
ResponderNo quiero que suene mal, pero me rei demasiado!!, ajajja lo siento, no es q me ria de tu desgracia pero el relato estaba chistoso.
ResponderMi hermana es asi y ademas se le olvida todo asi que deja su pieza llena de notitas y su celular suena mas por los recordatorios que por las llamadas.
Saludos!
Me encanta esta pagina pero en lo personal, Sin Comentario !!!
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