“1313”: ¿Cómo saber que un coqueteo virtual será un fiasco en vivo?

Junto con descubrir que existían las salas de chat, conocí también el coqueteo a través de internet.

Junto con descubrir que existían las salas de chat, conocí también el coqueteo a través de internet. Algunas veces mentiras muy sutiles y otras descaradamente evidentes. Aun así, mis noches se iban entre cambios de palabras que seguramente un 99% eran sacadas una película con pésimo guión.

Cuando me registré en IRC casi ningún usuario sabía mi nombre real y me aumentaba tres años la edad. Tenía 13 y todos juraban que estaban hablando con alguien de 16. Entonces, con ese perfil ficticio me dediqué a conocer personas. De todas las reuniones que surgían, el 80 % resultaba un completo caos. Siempre quise arrancar, pero jamás lo hice. Fui una mujercita muy respetuosa y no era hasta después de llegar a mi casa que me quejaba con alguna amiga y luego en silencio me alejaba de sus cuentas en la web.

“Se pierden el encanto en persona”, dijo una vez una amiga. Y claro, la base del coqueteo de internet es exagerar cada cualidad positiva sobre las negativas para capturar a la presa. Pero en ocasiones misteriosas, hay mujeres que prefieren seguir coqueteando por la web hasta que no de más la interacción, porque saben que sí o sí se perderá el encanto en vivo. ¿Les ha pasado? Cuando estaba soltera sabía que se echaría a perder, pero preferí dar el paso de conocer en  persona y por suerte, de todos los errores uno resultó algo bueno.

Siento que también que es peligroso que te guste sólo hablar con alguien sabiendo que te decepcionara en vivo. Todo juego a la larga aburre y algunas veces daña.

Si hay sólo dos caminos, de ¿cuál team son ustedes? ¿Las que se atreven o las que prefieren cuidarse tras las palabras?

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