¿Caza de brujas? A propósito de Manuel Hervia

¿Caza de brujas?

Ayer nos enteramos de la denuncia por violación y abusos sexuales a varias niñas de entre 4 y 8  años que habría cometido el sacerdote Manuel Hervia en el hogar de menores "San Francisco de Regis". Recordemos que Manuel Hervia fue quien denunció al ex arzobispo de La Serena, Francisco José Cox, por conductas homosexuales que involucraban a menores.

La denuncia fue hecha al Sename por dos trabajadoras (tías) del hogar, que recientemente fueron despedidas de sus cargos, ya que había denuncias de maltratos de ellas hacia las niñas.

Tanto el sacerdote como la madre superiora de la congregación encargada de la administración del hogar, Pablina Celedón, están siendo investigados, él como presunto autor y ella como presunta encubridora. A raíz de ello, la Iglesia los desvinculó de sus funciones y les alejó del contacto con las niñas, obedeciendo a un recurso presentado por la fiscalía.

Los acusados, que fueron entrevistados por la prensa, dieron su versión de los hechos. Alegan inocencia y que estas acusaciones responden a una venganza de las tías; diciendo que escucharon rumores de venganza contra ambos.Y haciendo memoria, no recuerdo que ningún sacerdote haya accedido a conversar con la prensa habiendo sido acusado de abusos; quizá esto se debe a que cuando la información se supo, estos ya habían sido ordenados a guardar silencio.

Como todo esto está siendo investigado, sería muy imprudente pronunciarnos sobre la veracidad o no de las acusaciones. Afortunadamente, tanto la justicia, como la Iglesia, como los acusados, han procedido como se debe, alejando a los sospechosos de los niños, fijándoles domicilio y ellos, dando la cara, en vez de escondiéndose.

Manuel Hervia fue párroco de mi colegio varios años, cuando yo estaba en la media. Es viudo, y tiene hijos y nietos. Ni yo ni mis compañeros supimos nunca de acusación o rumor alguno. Obviamente, eso no quiere decir que sólo por eso hay que poner las manos al fuego y horrorizarse llamándolo a él santo o prócer y al resto mentirosos. Tampoco digo que por ser también un padre de familia eso lo imposibilite para cometer abusos; pero en algo ayuda, para no querer dañar a los niños, creo yo. También pasa que uno siempre cree que estas cosas pasan en "otros" lados, con "otra" gente. Uno nunca cree que el cura de su pueblo, o la gente que uno conoce, sea capaz de hacer esas cosas. Tampoco cree que uno pueda ser víctima, o que cercanos puedan serlo. Uno se olvida que nadie está libre,  y que nadie se puede salvar de por sí de lo uno o de lo otro. Igual da lo mismo lo que uno crea, para eso está la justicia.

Pero hay que decirlo: el horno está para bollos. La agenda periodística se está apoyando en las denuncias, acusaciones y procesos en contra de pedófilos. Pero pedófilos han habido siempre; recordemos si no la verdadera batahola que generó la figura de Paul Schaeffer y las violaciones, abusos y manejo de conciencia que cometió por años contra varios niños, adolescentes y adultos.

Me parece excelente que la situación le de un pequeño empujoncito a quienes han callado abusos por años; el callar no tiene que ver con esperar el momento preciso sino más bien, citando a la psicóloga de la Revista Ya de la semana pasada (o ante pasada, no recuerdo bien) que las víctimas que denuncian mucho tiempo después lo hacen porque durante todo ese tiempo no se han considerado a sí mismas víctimas, sino participantes en el hecho, ya que el abusador los hace cómplices a la hora de manejar sus conciencias.

Lo que no me parece para nada bueno, es que personas inescrupulosas se aprovechen de situaciones reales tremendamente graves y dolorosas, para inventar otras con el único objeto de dañar a la persona acusada; hemos sabido de acusaciones similares tales como las del cura Jolo, que involucraban falsamente  del senador Jovino Novoa, y con una pieza clave: Gema Bueno.

Ojalá las acusaciones contra Hervia sean mentira; no lo digo por protegerlo a él, en ningún caso. Lo digo que si fuera mentira, al menos no tendríamos que lamentar que otra vez se le cagó la vida a varios niños. Como siempre, ojalá prevalezca la verdad.

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