Jueza Andrea Díaz: “Mi labor no es darle tranquilidad a nadie”

Habla la jueza del caso de robo y abuso sexual a una mujer embarazada en El Arrayán.

La magistrada del Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, Chile, habló con Belelú y le respondió al Senador Alberto Espina, explicando sus determinaciones frente al caso de la embarazada abusada sexualmente en su casa en Lo Barnechea la semana pasada.

El pasado lunes 16 de mayo muchos nos sorprendimos al conocer a través de la prensa que dos menores de edad entraron a una casa en la comuna de Lo Barnechea, específicamente en el Arrayán-sector de Quebrada Verde-, maniataron a una mujer embarazada de seis meses, luego la tomaron por el cuello, la patearon en el suelo, pusieron un pañuelo en su boca y luego la manosearon; mientras uno de ellos se masturbaba. Por supuesto, amenazándola con un cuchillo en la espalda, haciéndole varias punzadas. Todo esto, además de robar un botín con cerca de 30 millones de pesos en especies y dinero efectivo. Sin embargo, tras la huída de los delincuentes, esta historia recién comenzaba.

“¿Tiene una cicatriz en el labio?”, esa fue la pregunta que dejó la embarrada en la prensa y en la opinión pública, ya que determinó que la Jueza Andrea Díaz Muñoz no decretara la orden de detención al segundo sospechoso de haber agredido sexualmente a una mujer con seis meses de embarazo. Ese 20 de mayo el fiscal del caso, Samuel Constenla, llama telefónicamente a la Jueza para decirle que tenía al segundo presunto agresor, pero al decirle que éste no tenía ninguna marca en su cara, ella no accede a dar la orden de detención, pese a que la víctima lo había reconocido al cien por ciento.

Cabe destacar que el jueves 19 de mayo la víctima había ya reconocido a cabalidad a un primer sospechoso y el fiscal decidió en ese momento pedir una orden de detención a la Jueza, quien accedió a eso, pero luego Constenla solicitó una contraorden, ya que también se dio cuenta que éste no tenía la cicatriz en su rostro.

¿De qué cicatriz hablamos? Ocurre que el día del robo, la agredida hizo su primera declaración. Ella dijo que el delincuente era un joven de nariz ancha, de tez blanca y con una cicatriz que comenzaba en la comisura del labio y que avanzaba hacia arriba por el lado izquierdo de la cara. Según la Jueza Andrea Díaz “la primera declaración es la más verídica” y explica que por lo general “las víctimas de abusos sexuales pueden imputar a cualquier persona con el fin de tener justicia”.

Tras esta seguidilla de órdenes y resoluciones, a la magistrada le han dicho de todo. Por un lado, el Alcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara, dijo a Emol que “acciones como ésta son el motor de la llamada puerta giratoria. Si no se toman medidas ejemplificadoras no se podrá contener, ni mucho menos detener la delincuencia…no es posible que a las dos horas de ser capturada una persona implicada en un acto delictual violento, en el que además se comete una agresión tan cobarde, quede libre. Las víctimas se ven obligadas a estar encerradas, resguardadas con perros, cercos eléctricos y alarmas, mientras que los delincuentes gozan del privilegio de la libertad".

A esto se sumó el senador Alberto Espina quien de frentón dijo en el matinal de Canal Trece que la jueza era una descriteriada y que pensara en su familia a la hora de tomar determinaciones.

La jueza dice  que “el senador Espina habló de todo sin saber nada, tiene que saber que yo también tengo hijos y familia y asumo que a él no le gustaría que a uno de sus hijos lo tomaran detenido sin ser culpable. Yo no voy a tomar detenido a alguien si no hay pruebas contundentes”, agregando que “mi trabajo no es darle tranquilidad a nadie, yo hago que la Ley se cumpla”. Esto lo explica ya que cuenta que la víctima dio una declaración inconsistente, pues en una primera instancia habló de cicatriz y luego de rasguños provocados posiblemente con las rosas del jardín de la casa.

Sin embargo, la jueza Andrea Díaz destaca que el caso se sigue investigando y que para hacer más acuciosa la investigación, accedió a una orden de de allanamiento y que se le tomen muestras de ADN al sospechoso, a través de un hisopado bucal-salival, para compararlas con los restos dejados en unas latas de cerveza encontradas al interior de la casa de la víctima.

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