Isabel Allende gana premio internacional

El otro día Carla Magri hablaba de las ganas que tenía que leer El Cuaderno de Maya, la nueva novela de Isabel Allende. Hoy nos enteramos de que la escritora, Premio Nacional de Literatura, ha recibido el galardón “Hans Christian Andersen” que premia a los escritores destacados en literatura infantil y adolescente. (A todo esto, no entiendo por qué se llama así si ya está claro que los cuentos de Andersen no eran adecuados para niños).

Otros premiados han sido Christine Nöstingler, autora de mi saga favorita infantil preferida (Querida Susie, querido Paula, Querida abuela, Tu Susie, Diario secreto de Susie, diario secreto de Paul) y María Gripe, autora del “La hija del espantapájaros” que mi curso del colegio nunca leyó porque la profesora se enfermó y que entonces luego yo nunca leí.

Como una ratona de biblioteca que fui, puedo decir, que al menos cuando era niña, adolescente y joven; al menos cuando no sabía nada de literatura, al menos antes de estudiar teoría literaria, movimientos, épocas, autores, técnicas, géneros; al menos antes de valorar libros “fomes” como Hijo de Ladrón o Martín Rivas; al menos antes de saber que El color púrpura no sólo era una película triste sino un libro desgarrador  pero no por su historia triste sino por la historia de varias generaciones rotas, mucho antes de eso, yo sólo leía lo que me gustaba.

Lo que leía, entonces, era lo que me llamaba la atención; si me gustaba, era probable que buscara otros libros parecidos, y otros libros de los mismos autores. También leía lo que mi prima me prestaba y recomendaba, y así fue como a eso de la quinceañeridad leí La Casa de los Espíritus. Me encantó. No sólo porque me gustara, sino porque realmente causó una especie de encantamiento en mí. Me costaba dejar el libro hasta para comer; qué decir de dormir; y no pude salir de él hasta que lo terminé, y cuando eso pasó, me dio una pena negra. Supongo que con El Cuaderno de Maya, Isabel Allende logra encantar a sus lectores, esta vez, quizá, más adolescentes.

powered byDisqus