Cuando los juegos son demasiado seguros

“Venga para acá para recogerla” me decía mi papá cuando me caía y me quejaba. Nunca mi padre nos dejó llorar, ni a mí ni a mis hermanos, por situaciones como esas.Yo sé que lo que él quería era no asustarnos más de la cuenta con su reacción desmedida (es típico ver a un niño que se cae, a su madre que sobrereacciona, y el niño termina llorando no de dolor, sino de susto).
Yo sé que él también quería prepararnos un poco para la vida, ya que en ella nos íbamos a caer muchas veces y que podíamos tener ayuda, pero éramos nosotros los que teníamos que ir por ella. Nunca mi papá me dijo que corriera lento, que tuviera cuidado, que no me subiera al árbol o que no fuera a los juegos. Aprendí a andar en bicicleta sin rueditas en un día, porque si lo lograba, cambiaríamos las rueditas por un lindo canasto, con una frutilla dibujada.
Me saqué la mugre y pasé una infancia entera de rodillas peladas. A mi madre que tenía que coser las medias, eso no le parecía tan bueno, pero ¿qué iba a decirme? “No corras, te puedes caer”. Jamás le haría caso. Quizá mi padre exageró y algunas veces, hubiera sido bueno que hubiera ido él a recogerme, porque bueno, a veces, sólo quieres sentirte protegida. Pero crecer sin miedo a caerse, es una de las mejores cosas que me podrían haber ocurrido en la infancia.
Creo que muchos que fuimos a una plaza en los noventa, nos quemamos el poto con los resbalines metálicos, nos apretamos el dedo en los balancines, nos rasmillamos una y otra vez las rodillas con maicillo, y acá estamos, sanos y salvos. Pero ahora, la sobreprotección de los niños más chicos, está haciendo estragos en los que no fomentan la seguridad. Los juegos de plástico matan el desarrollo.
Apareció en el NYT una columna que hablaba de lo “peligroso” que puede ser que en las plazas de juegos, los trepadores, esas especies de montañas de fierro y cordeles, estén cada vez más bajos, y que el piso bajo ellos, sea cada vez más blando.
El peligro es, que cuando los niños no son expuestos a sensaciones de adrenalina, velocidad altura, y todo lo que los puede ayudar a valorar el logro, pueden convertirse en adolescentes temerosos.
Además, si la plaza no les supone desafíos, los niños cada vez preferirán quedarse en casa jugando play station, una de las razones de la obesidad infantil.
El riesgo es algo necesario para el desarrollo; muchas veces en la vida arriesgamos mucho más que una caída. Pero sin riesgo, no se cruza el río y no se llega a ninguna parte. La baja en la autoestima de los niños que dicen “es que mi mamá me dice que me puedo caer” la he visto en niños que ahora tienen menos de 8 años. Eso me preocupa. Si uno no enfrenta el riesgo desde chico, nunca podrá superar sus miedos.
Espero, cuando tenga hijos, ser capaz de dejarlos caerse y rasmillarse las rodillas tantas veces como sea necesario. El video de a continuación puede parecer un poco fuerte, pero tiene un final feliz. Como la mayoría de las caídas de infancia.
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4 Comentarios
Cuando los juegos son demasiado seguros
Camila!!!!..
ResponderExcelenteee!!!!..
Era entrete jugar en esos resbalines... yo los subía al revés... jajajaja... o si no la mejor aventura era columpiarse a toda velocidad y saltar del columpio cuando estabamos en lo más alto que podíamos...
Para un septiembre de hace un par de años, me acuerdo acompañé a mi hermanita a jugar a una plaza..... y me dió lata ver que ahora en vez de resbalines gigantes (cuando era niño eran gigantes), columpios de madera con cadenas en vez de un sube y baja.... había un trencito de plástico!!!... WEEEOOONNN!!! UN TRENCITOOOOO!!! Y DE PLÁSTICO!!!! el único
brilloadorno del trencito es que en una de sus murallas tenía 9 cilindros (también plásticos) para jugar al gato..... pppffffffY todos los piriguines que habían jugando, sólamente se sentaban a webiar en el pasto, o iban al trencito y hacían como que iban manejando... mientras sus prematuros padres fornicaban a la sombra de un árbol y de un grito les decían "Maicol, bájate de ahí!!; Deyanira, suelta eso!!"
al final lo mejor fué enseñarle a jugar con un trompo... le daba miedo tomarlo, pensaba que le iba a pinchar o que le iba a romper la manito... jajajajaja... que tierno... xD!!
Ahora ella es la que la lleva en los juegos con sus amiguitos, está en sexto básico y a veces juega a las naciones, la relojito, sale en bici... en fin...
Esop...
jajajaa mi madre tambien me decia venga hijito para pararlo, y siempre crei que era fruto de su ingenio, me haz dado un balde de agua fria :P
Respondervivimos la misma infancia, me saque la cre$ta miles de veces y sobrevivi, y por lejos es mejor aprender de chico y curarse, que llegar a viejo temeroso
no me hubiese imaginado los riesgo de todo demasiado seguro, pero segun lo que dices lo creo absolutamente, a mi me criaron a la haz lo que quieras, se responsable, ayudaba a mi madre en la cocina de niño y me expuse a cuchillo y fuego, fui scout y me corte dedos pero nada grave, no me tuvieron en una burbuja asceptica como las mamas clorox que desinfectan todo y llenan de penisilina a sus hijos matando su sistema inmunologico
creo que los niños en ese sentido estan perdiendo mucho, pierden interaccion social en la plaza, en vivo y en directo, se aburren, hay miedo a la delincuencia, no se comunican, no hacen deportes.... y es dificil revertir esto,me gusto harto tu columna, saludos.
El problema no es solamente que los juegos de ahora sean más fomes que los de antes, sino que los padres de ahora son completamente ñoños y están criando hijos/as mamones, dependientes y manipuladores.
ResponderEran buenos tiempos, uno pasaba mas en el suelo que de pie, tuve la surte de vivir parte de mi infancia en un pasaje y los juegos duraban muchas horas! Ahora no los dejan salir ni a comprar pan porqué les "puede pasar algo"
ResponderLo único que estoy viendo son cada vez más niños cómodos, fomes, gordos y llorones.
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