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Temas Calientes

Cuando me casé por papeles

matri380

Al igual que la bella Denisse, yo tampoco pensé que me casaría en la vida. Nunca. Jamás. Me parecía una cursilería y un gastadero de plata para todo el mundo. Me fui de Chile, me instalé en Europa y con mi sudamericana existencia me convertí en occidental de segunda clase.

Hice todos los chanchullos inimaginables para alargar el visado de falsa estudiante que tuve por un par de años. Hablé con abogados, inmigrantes, locales y reporteé hasta el fondo mientras el gobierno de aquel entonces criminalizaba la inmigración y ponía todas las trabas posibles para poder vivir medianamente tranquila. Descubrí que me podían hacer una oferta de trabajo ficticia y con ella tramitar los benditos papeles para poder conseguirme un trabajo real. Una voltereta extraña pero en la Madre Patria, igual que donde sus vástagos, es más fácil conseguir una pega sin contrato que una con.

Me conseguí la anhelada oferta falsa pero una trágica mañana de invierno se estrelló en moto y murió. Luego llegó otra oferta de trabajo falsa pero resultó ser un cuarentón otoñal que quería pinchar conmigo más que ayudarme. Igualito al argumento de un culebrón: aprovechándose de la huasa.

Paralelamente a esto mi visado de estudiante estaba por vencerse y mi europeo ad hoc me decía: “venga ya, casémonos y se acaba el problema”. Yo me negaba indignada. No me iba a casar en la vida y mucho menos con mi novio.

Hasta que las opciones se acabaron junto con la legalidad de mi carnet de estudiante y tuve que agachar el moño y pedirle matrimonio a mi chico. “Tranquila, esto es una decisión política”, me dijo en un acto extrañamente romántico.

Tras otra investigación nos dimos cuenta que lo más rápido y fácil era casarse en Chile y luego legalizar la unión en España. Llamé a mi hermana y le hice jurar y rejurar que no podía contarle a nadie que me casaba, sobretodo a mi padres, y que me pidiera hora en el registro civil. Sabía que si a mi mamá le daba un margen de una semana era capaz de organizarme la boda real.

Aterrizamos en Santiago una soleada mañana de enero. Era miércoles y mis padres nos esperaban nerviosos e ilusionados por conocer a mi pololo. Les íbamos a contar que tenían un matrimonio en dos días más pero la ansiedad hizo que nos bajáramos una jarra de pisco sour en media hora y quedamos todos roncando al rato.

Pasó el día. Yo pretendía estar relajada. A mí esto de casarme me daba lo mismo pero estaba súper nerviosa ante la reacción de mis viejos. Me repetía a mí misma que mi familia lo iba a entender, que siempre terminan entendiendo todo. Mi hermana y mi cuñado esperaban ansiosos el minuto de nuestra revelación y mi papá y mi mamá estaban cada vez más tranquilos al darse cuenta que su hija menor vivía con un hombre bueno.

Hasta que llegó la noche. Estábamos sentados en el comedor y mi novio, al que toda esta historia le divertía mucho, comenzó con un largo discurso en el que hablaba de la “histórica lucha de los sedentarios contra los nómades…de la fortaleza Europea…de la criminalización del tránsito de personas…y es por eso que les pido las manos (sic) de la Angelita”.

Mis papás llevaban un buen rato tratando de entender el rumbo de este discurso migratorio y miraban mareados. Entonces rematé:

Nada, que nos casamos pasado mañana y si quieren van”.

Nunca en la vida ví a mis papás más sincronizados. A los dos se les cayó la jeta al mismo tiempo. Mi hermana no sabía si estallar en carcajadas o llamar una ambulancia. Hubo un silencio eterno hasta que mi mamá se dirigió al bar, vació una botella de whisky en dos vasos – uno para ella y otro para mi viejo- y se volvió a sentar.

¡¿Qué?!”, soltó.

Yo traté de explicarle que estaba ilegal y que me iba a casar para dejar de estarlo. En su cabeza no entraba que su hijita pudiese ser ilegal. La pobre preguntaba “¿y dónde está el amor?”.

Mi papá, que si le hubiesen regalado una guitarra en vez de meterlo a la escuela militar habría inventado el punk rock con décadas de antelación, estaba feliz. Él es un rebelde y esto lo encontraba súper divertido y consolaba a su mujer diciéndole “pero si igual se quieren”.

Al día siguiente aproveché de contarle a algunos amigos que me casaba y curiosamente todos quisieron ir al registro civil. Mi papá era lejos el más elegante. Declaró que había que “ponerle algo de seriedad a todo este asunto”. Una amiga me pasó un ramo de flores y entramos a la sala. La única solemne era la oficial. Al día de hoy veo fotos y todos estamos con ataque de risa. A la salida nos tiraron arroz integral.

Tras la boda vino la reacción de la gente. La cantidad de ofendidos por no invitarlos era sorprendente. Por más que les explicaba que no hubo tal, sino que un trámite ante una funcionaria y después un desayuno a la vuelta de la esquina, la gente estaba ofendida.

Mi abuela murió a los pocos días no sin antes avisarle a toda la familia que me había casado. Esto no es jauja m’hijita, debió haber pensado. En el funeral mis 11 tíos, 27 primos y sus tropecientos hijos me felicitaban mientras yo me sonaba los mocos de tristeza. A mi chico le tocó cargar el ataúd y en el almuerzo final el familión en pleno se puso a tararear el vals de los novios y el pobre terminó bailando vals con mi madre ante la negativa de la novia.

Así se cerró mi episodio nupcial. Han pasado los años y sigo pensando que el matrimonio se inventó por cuestiones prácticas y que el amor es otra cosa. Aún sigo casada con mi pololo y en Europa me tratan bien. No me arrepiento de nada. Sólo que a ratos pienso que me encantaría hacer una gran fiesta y celebrar que nos queremos mucho.

13 Comentarios

Cuando me casé por papeles

Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_Francisca Francisca dijo hace 10 meses

Que genial la historia, está como para película de taquilla gringa con la Jennifer Anniston latina!
Notable y suerte!

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_mnataliac mnataliac dijo hace 10 meses

qué bien leer la historia con nuevos detalles. qué risa.
a propósito, me encantó tu columna anterior, también.
un abrazo á.

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_Hardticky Hardticky dijo hace 10 meses

jajaja! Notable!
Suena raro; "Estoy casada con mi Pololo"

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_Pame Pame dijo hace 10 meses

Ay, que lindi el final de la historia y me morí de risa con tu forma de contarla!

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_Carol_Sayo Carol_Sayo dijo hace 10 meses

Te juro que al final es muy romantico todo, me encanto tu columna, me llegue a emocionar.
Slds

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_señorita Su señorita Su dijo hace 10 meses

Que buena! muy interesante y entrete tu historia, aunque no debe haber sido muy facil para ti, como dices fue algo simplemente practico, bien por ti! hace tiempo no leía un buen post por aca!

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_Anita Anita dijo hace 10 meses

Todo el show con decirle a los papás me calzaría si Angela tuviera 17 años, pero asumo que no. Tanto le importa la opinión de sus papás y tanta cuática hizo?

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_karen karen dijo hace 10 meses

"No me iba a casar en la vida y mucho menos con mi novio."

y si uno no se casa con el novio entonces con quien... o la idea era andar por la calle agarrar a alguien y decirle hola, no te conozco, te casas conmigo? XD

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_andreaentalca andreaentalca dijo hace 10 meses

Varios detalles quedaron en el tintero:
1. Que te casaste el día que el congreso aceptaba la ley de divorcio
2. La maravillosa oficial del registro y su empalagoso y siutico discurso sobre la ley hecha por hombres notables y los asistentes a punto de llorar de risa.
3 Finalmente, mi cuñado en guayabera y bermudas.
4...la mamá no se enojó contigo sino conmigo :(

Un abrazo

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_Ángela Ángela dijo hace 10 meses

que no estaba con guayabera. íbamos de calle no más.
y sí, me ahorré muchos detalles x la historia es interminable

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_A A dijo hace 9 meses

Que pena tu vida.

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_negra negra dijo hace 9 meses

Jajaja que frase más notable : ''sigo casada con mi pololo''!

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Thumb up 0 Thumb down 0 avatar_Christian Christian dijo hace 10 días

La verdad es que es una historia más, no me provoca más que ver cómo muchas personas critican lo establecido y luego terminan por hacerlo, sin pensar que si! hay gente que se quiere casar y por amor!! mish, que revolución. Quizás estés a favor del aborto, pero si terminaras haciéndolo la depre que te daría te la encargo....quizás, no sé, me dalo mismo. Suerte con tu matrimonio...

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