Ojo: Lo light no siempre es bueno para tu dieta

¿Alguna comenzó dieta hoy?

Es lunes y tú ya estás pensando en el almuerzo. Tu desayuno de té verde con endulzante, pan integral con quesillo y un vaso de jugo, y la colación del yogur light, dicen sólo una cosa: estás a dieta y como es lunes, acabas de comenzar.

Es que quieres un cuerpo notable para el verano y sabes que las dietas express no sirven, y que los tratamientos intensivos aparte de reventar tu línea de crédito, son efectivos pero no milagrosos.

Como si quisieran burlarse de quienes comienzan hoy la dieta, el Daily News UK publica tres noticias relacionadas: la comida light no siempre tiene menos calorías, comer en platos pequeños puede ayudarte a mantener tu esforzado plan de alimentación, y las cosas ricas sí te hacen feliz.

Lo más grave de todo, lo primero: ¿Cómo es eso de que las cosas light y diet no tienen menos calorías? Me están embromando; es cosa de tomar con la mano izquierda el yogur light y con la derecha el yogur normal y contar las calorías. ¿A qué se refieren entonces?

Claro, no es que las marcas nos mientan. Si lo hicieran, violarían la ley. El problema –al menos en Inglaterra- es que la leche marca Copito versión Light efectivamente tiene menos calorías que su versión normal. Pero la leche marca Chiriguín versión normal, tiene las mismas calorías que la leche Copito versión light.  Además, puede que tenga menos calorías, pero ¿Miraron las grasas? ¿Y el sodio? Eso también te hace engordar.

Entonces, no sólo hay que comparar entre versiones de normal y light, es bueno también considerar otras marcas. Por ejemplo, en mi casa compramos una margarina que es normal, pero que tiene menos calorías, menos sodio, es más rica, como no es aireada tiene más contenido y es más barata que las light. O sea, no es llegar y llenar el carro con lo que dice ser light. Hay que darse la lata y comparar.

Considera la ida al supermercado, como un ejercicio;casi igual de importante que hacer abdominales cuando estás bajando de peso. Intenta ir en una hora que haya poca gente, te llevas un mp3 con tu música favorita o con tus clases de inglés, y cuenta calorías que no adelgazen únicamente tu billetera.

Luego, los platos pequeños y no comer frente a la TV: eso quizá ya lo sabíamos, pero nunca está de más recordar que cuando haces algo mientras haces otra cosa, esta pierde un poco el significado y te lleva a una sensación de no haber completado la actividad. No estoy hablando de hacer cosas redundantes mientras ordenas el clóset, como ver Clean Swep, sino de comer.

De hecho, me sorprende que sigan hablando de eso, pero ¿Cómo lo comprobaron? Estudiaron la cantidad de cabritas que comen las personas cuando usan un contenedor chico, versus uno grande. ¿El resultado? Los que comían de paquetes grandes, comieron un 45% más de pop corn. Y los que tomaron sopa de unos bowls mágicos que se autorellenaban solos, tomaron un 76% más de sopa. Algunos ni se dieron cuenta que se rellenaban solos.

¿Y con respecto a la TV? La gente no sabía lo que estaba haciendo. Sólo estaban preocupados de lo que ocurría dentro de la pantalla y no de lo que pasaba por su boca. Y eso todos lo sabemos, por algo una iba a pedir permiso cuando el papá estaba viendo televisión. Lo que ocurre, es que las personas están demasiado cansadas y tienen demasiado en su mente como para hacer el esfuerzo de concientizarse sobre lo que están comiendo, y preguntarse si ya se sienten satisfechos.

La clave, por eso, es cambiar el entorno para que este nos fuerce a preguntarnos sobre el contenido de los platos. Tener fuerza de voluntad es muy importante, pero urge ayudar a la fuerza de voluntad.

Y por último, eso de que las cosas ricas realmente nos hacen más felices, me chocó. Una siempre sabe que comerse un chocolate levanta el ánimo, pero yo pensaba que era una cosa más bien psicológica y sugestiva. Pero no, realmente, es biológica. Hicieron un experimento donde a unas mujeres se les inyectó suero con sustancias grasosas y saladas, y sus cerebros se activaron. Tal cual.

“Más vale gorda feliz que flaca amargada” es algo que cobraría sentido científico con esto. Pero muchos saben que esta frase no es ni ha sido nunca 100% verdad; muchas mujeres que tienen sobre peso, lo pasan muy mal. Y hay flacas que de tanto estar obsesionadas con lo que comen y lo que dejan de comer, sin llegar a la anorexia, sí se vuelven más ansiosas, más histéricas, más irritables, y también viven pasándolo pésimo. Pero ya sabemos que ningún extremo es bueno.

Si quieres cuidar tu peso, te felicitamos porque tu salud y autoestima en general te lo agradecerán. Pero no te obsesiones; recuerda que lo más importante, para lograr tus objetivos, es quererte. Y si te quieres comer algo rico de vez en cuando, hazlo; no te sientas tan culpable. Nadie es mejor o peor persona por poder mantenerse en una dieta. ¡Ánimo!

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