Si te persiguen los zancudos, no es porque seas dulce

Toda la vida he atraído a los zancudos. Considerando lo alérgica que soy, su preferencia no me halaga en lo absoluto. Ahora que se acerca la primavera a pasos agigantados- tomando en cuenta el día exquisito que tuvimos el jueves en Santiago-, la temporada es propicia para los bichitos, y encima andamos con menos ropa, y quedamos más expuestos a ellos.

Siempre me dijeron que “tenía la sangre dulce” y por eso estos desgraciados me perseguían. Ya me empezaba a preocupar por mi glicemia, pero según leí en Muy Interesante, afortunadamente lo que atrae a los zancudos no es mi cantidad de dulzura.

Al parecer los mosquitos eligen a sus víctimas según cuánto dióxido de carbono emiten al respirar. Para que se hagan una idea, una persona produce cerca de un kilo de CO2 al día, y cada vez que exhala emite más de cien milígramos. Estas corrientes con CO2 que generamos, les permiten a los insectos enterarse de que se aproxima “sangre fresca” para chupar.

Este gas es emitido en mayor cantidad por los adultos, y la cantidad varía según la alimentación y el ejercicio físico.  Otra causal de que los zancudos te prefieran es el ácido láctico que se emite al respirar o al sudar. Las personas más altas y las embarazadas emiten mayor cantidad de ácido láctico y también de dióxido de carbono. Y quienes acaban de hacer ejercicio físico intenso, también resultan ser muy atractivas para los insectos.

Ahora entiendo por qué cuando era pequeña y pasaba mis tardes corriendo por la plaza tenía todas las de perder.  Si ahora me siguen picando, ¿voy a tener que culpar a  la altura? Tampoco mido tanto. En una de esas en verdad tengo la sangre dulce.

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