“La guerra de los sexos no existe”, comenta este periodista chileno.


Rodrigo Guendelman es un reconocido periodista chileno especializado en música, tendencias y entretención. Muchos de ustedes (al menos los que nos leen desde Chile) seguramente son seguidores “Divertimento”, programa que conduce en Radio Zero junto a la fotógrafa María Gracia Subercaseaux.

Guendelman además es panelista en TV y escribe en diversos medios escritos. Sin duda es uno de los periodistas más versátiles del momento y ahora además lanzó un libro llamado “Cuestión de tamaño” que recopila sus mejores columnas elegidas por él y el editor del libro Francisco Ortega y que de alguna forma explica cómo es la mente del hombre chileno pasando por su momento de soltería hasta que se casa y forma una familia.

Conversamos con el periodista sobre su publicación y sobre el “Macho chileno”. Esto es lo que nos contó.

-Me llama la atención tu versatilidad. ¡Me sales hasta en la sopa! Te veo en la TV, te escucho en la radio y además te leo en el diario ¿Cuál de todos estos medios te gusta más? O cómo los combinas.

La radio reúne lo mejor de dos mundos: masividad y tiempo para el análisis. Es un medio espectacular en el cual desarrollarse.

-Después de haber escrito en varias áreas volcaste tu carrera a la defensa de tu género, a las columnas sobre los hombres. ¿Qué gatilló este cambio?

Escribo sobre hombres, mujeres, parejas, masculinismo, discriminación, Santiago, Chile, sexo, clasismo, idiosincracia, homofobia, virtudes y defectos de los chilenos. Mis temas son varios.

-En una entrevista a radio Cooperativa dijiste que los hombres tienen miedo de la “mujer increíble”, que es independiente y exitosa y que “solo los quiere y ya no los necesita”. Me gustaría saber por qué los hombres sienten miedo frente a eso. En vez de fortalecerse y sentirse orgullosos por estar con una mujer dinámica y pro-activa.

Porque venimos de siglos de historia en que estuvimos subsidiados por las leyes, la cultura y las pautas sociales. Y ahora nos toca competir, sin haber leído manual alguno, con un género mucho más preparado para este nuevo mundo.

-En la columna “Llegó la hora del masculinismo” comentas sobre la sensación de castración que viven los hombres hoy en día, de tener los roles cambiados. ¿Por qué crees que se sienten tan afectados? ¿Realmente las mujeres nos hemos vengado tan fuerte de su machismo? Porque yo encuentro que la sociedad sigue siendo injusta para las mujeres.

No es culpa de las mujeres, para nada. Lo que sucede es que hoy los hombres tenemos mucho que perder. Y , especialmente, nos asusta divorciarnos porque nos quedamos sin nuestros hijos. Eso nos congela, nos desorienta y debilita nuestra posición al momento del conflicto. Es en esa área, tan sensible, donde los hombres somos legalmente discriminados.

-Respecto de la infidelidad, tema que personalmente me interesa mucho ya que creo hay mucho por descubrir, varias veces me he preguntado si los hombres solo son calientes por naturaleza y no se aguantan aunque tengan un compromiso de por medio o en realidad no son tan infieles como las mujeres creemos. Siempre escucho -quizás como consuelo- que los hombres hablan más de lo que hacen.

Sí, somos calientes, mentirosos e infieles. La buena noticia es que el empoderamiento femenino ha estrechado las cifras: ahora mujeres y hombres cometemos los mismos pecados y en porcentajes muy similares.

-¿Por qué crees que la “Guerra de los sexos” ha sido tan larga? ¿Crees que terminará algún día?

La guerra de los sexos no existe, el tema pasa por la autoestima, la seguridad, trabajarse y conocerse. La gente segura y chora, con sentido del humor y que viene de vuelta, no está en guerra con nadie. Somos el resto los que tenemos mucho que aprender para, en vez de rivalizar, construir en comunidad.

-Pienso que a los hombres les ha costado mucho cambiar la mentalidad y el proceso de respetar a las mujeres como iguales al parecer ha sido bastante traumático. ¿A qué crees que se debe?

Al viejo paradigma, al mal ejemplo de nuestros padres y abuelos, a las estructuras mentales que pesan más de lo que imaginamos.

-¿Quieres enviarles algún mensaje a las mujeres?

A mayor sentido del humor, menos rabia. Ríase con los hombres, no se pelee con ellos.

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Sobre el autor

Periodista, loca y desenfrenada. No tiene mascota ni hijos. Ama la cultura y el esmalte de uñas. El cine es su perdición y últimamente se ha puesto bastante farandulera, aunque en la universidad prometió que nunca lo haría. En Twitter es @dleigthon

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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