Mujeres rociadas con ácido sulfúrico

Muchas mujeres han sido víctimas de sus cobardes parejas, dejándolas desfiguradas

Me resulta increíble pensar que a estas alturas sigan ocurriendo cosas tan atroces e injustas como la violencia hacia las mujeres y niños, dos grupos que a lo largo de la historia han estado en desventaja por la falsa creencia de que los hombres son superiores.

En México, los feminicidios son tantos que, tristemente, todos los días podemos encontrar notas en los periódicos de otro caso sin resolver; alguna mujer a quien le quitaron la dignidad e identidad y cuyo caso quedará impune.

Sin llegar a ser asesinadas, son muchas las mujeres que mueren en vida por los malos tratos y abusos que reciben por parte de sus parejas e incluso su misma familia. En Colombia, desde hace 15 años ocurre algo tan terrible que ha tenido que formarse una organización especial para ayudar a las víctimas de esta salvaje práctica: mujeres y niñas son rociadas con ácido sulfúrico por sus parejas o atacantes desconocidos, dejándolas desfiguradas. 

La Fundación del Quemado es quien ayuda a las víctimas, quienes son atacadas por sus parejas la mayoría de las veces por algún asunto sentimental, como celos o alguna fuerte pelea.

En un arranque irracional por tratar de demostrar su poder y superioridad; además de marcar su territorio condenando a la mujer a vivir una vida terrible, con cicatrices tanto visibles como en el alma, los hombres recurren a esta manera cobarde de venganza y control. Lo más triste es que la respuesta de las autoridades es nula.

Como si pasar por algo tan traumático no fuese tortura suficiente, los procesos legales, papeleos, declaraciones y todo tipo de acrobacias que tengan que hacer las mujeres para denunciar a sus atacantes, muy pocas veces rinden frutos.

Pero no solo son los exnovios locos los responsables de estos ataques. Muchas otras mujeres han sido atacadas por desconocidos, como es el caso de Deisy Natalia González, una joven con un futuro prometedor que tendrá que ser puesto en pausa por todos los procedimientos quirúrgicos que tendrá que pasar para reconstruirle el rostro.

Leer y escribir de temas como este es realmente indignante porque hay toda una cultura de violencia de género que no muere y todo un sistema legal que lo permite, de alguna forma, cuando no castiga a quienes cometen estos atroces crímenes.

Este tipo de violencia no es exclusivo de Colombia, también ha ocurrido en otros países. En Irán, en 2004, una mujer fue desfigurada por su pareja y lo perdonó, renunciando a su derecho de exigir la aplicación de la ley Ojo por ojo, diente por diente. 

Triste, porque nos encontramos tan evolucionados en el campo de la ciencia y tecnología y  sin embargo, la mente y el corazón no han evolucionado nada.

 

 

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