Pensamientos locos para un día como hoy

A veces no puedo evitarlo y me dejo llevar

Entre los que se quejan por el día del amor y la amistad, y los que se quejan de los que se quejan, me encontré en medio de un montón de pensamientos que realmente me hacen considerar visitar a un terapeuta. Bueno, tal vez exagero un poco, pero sí ha sido una montaña rusa emocional.

Decidí que iba a tener la mejor actitud el día de hoy, solo para ser impermeable a los miles de tweets y estados de Facebook llenos de miel o llenos de sarcasmo mal logrado para quienes la derraman. Hoy mi buen humor está en sus mejores días, pero eso no me exenta de todas las pequeñas locuras que han pasado por mi cabeza como si fuesen una estela de luz.

Esperaba recibir una flor o unos chocolates, aunque yo misma no le regalé nada a nadie. Me encontré escuchando las canciones que pongo cuando me siento insoportablemente triste o inmensamente feliz: lo extraño es que son las mismas para ambas situaciones. Revisé incansablemente mi muro de Facebook, abrí mi bandeja de correo más veces de las que lo suelo hacer; es decir, estaba buscando algo. O a alguien. Una señal tal vez.

En ese ir y venir me topé con la foto de uno de mis ex con su actual novia, y aunque me da mucho gusto que estén juntos porque él es muy feliz, de repente me entraron unas ganas terribles de decirle a alguien que la odio porque es demasiado pueril y ni siquiera es lo suficientemente bonita como para estar con él. Pero, la verdad, es que no lo creo en serio. Al menos no todo el tiempo.

Luego me puse a recordar detalles bonitos que han tenido conmigo en días como hoy y me hizo feliz, porque me siento terriblemente afortunada; porque vivir cosas así me hacen sentir que mi vida es todo menos ordinaria. Aunque hay días en que lo único que quisiera es eso.

Las ganas de salirme temprano del trabajo, comprar unos chocolates, fresas y champán - aunque sea muy cliché - también están ahí, pero por azares del destino tendré que pasar el día sola (lo cual solo significa más fresas y chocolates para mí). Leyendo noticias y pasando de un sitio a otro, me topo con fotografías de mujeres tan bonitas que me hacen dudar si soy lo suficientemente linda como para que alguien me quiera de verdad. Y luego recuerdo que yo soy la primera que piensa que la belleza externa vale lo mismo que nada.

Es así como un día como hoy, bombardeada por los medios y la buena o mala vibra de la gente, puede desencadenar una serie de eventos que dejan a mi mente exhausta a estas horas de la tarde; pero al fin del día se que todo volverá a la normalidad; esa realidad donde no se reciben globos en forma de corazón todos los días y todo está bien.

 

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