Sexting: Un arma de seducción de doble filo

Mandar mensajes explícitos a tu pareja: tan hot como riesgoso

A todos nos gusta recibir halagos, aunque pocos lo aceptan. A veces no tienen que ser palabras sino miradas; saber que alguien te está viendo y pensando que esa minifalda te hace ver espectacular es suficiente para contonearte con más seguridad o moverte más sensualmente.

El lenguaje corporal es importantísimo, pero también lo son las palabras; dichas al oído, a los cuatro vientos, en una carta o en un mensaje al celular - por más extraño que suene comparar susurros con un SMS.

No hay nada como acostarse en la cama antes de dormir y comenzar a intercambiar mensajes con esa persona que nos quita el sueño. Normalmente empiezan con un coqueteo ligero hasta que las cosas se ponen más interesantes; o de plano hay quien va directo al grano y manda un "quiero quitarte la ropa con los dientes" - cada quién tiene su propio estilo.

Tener este tipo de intercambio si bien es muy satisfactorio, también puede ser un poco peligroso. Adentrarse en el terreno sexual de esta manera puede dar un falso sentido de intimidad; es decir, mientras uno de los dos se expone completamente compartiendo sus deseos y fantasías, puede que el otro simplemente lo tome como una actividad más del día.

La tecnología se ha vuelto aliado de este tipo de interacción y ha hecho más fácil el envío de fotografías sensuales -o totalmente explícitas- y está de más recordar todos los escándalos que esto ha propiciado. Hay que tener mucho cuidado de con quién intercambias fotografías íntimas, pues no sabes en qué manos pueden terminar.

Teniendo esos riesgos en mente, si consideras que hay confianza entre ustedes dos, el sexting puede ser una gran manera de ponerle un poco de chispa a su vida de todos los días. Nada como recibir un telegrama instantáneo que pueda darte una idea de lo que te espera en la noche.

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