Carolina Schmidt: “Chile es un país machista y discriminador”

En el Día Internacional de la Mujer conversamos con la Ministra Directora del Servicio Nacional de la Mujer de Chile acerca de su gestión a cargo de este organismo y sus definiciones.

En plena semana de la mujer, la ministra del Sernam, Carolina Schmidt, tiene su agenda copadísima. Asiste a muchos programas de televisión, noticieros y tiene varias reuniones en La Moneda con el Presidente. Pese a ello, anda de buen ánimo. Llega a su oficina, muy inquieta, como siempre, ya que es parte de su personalidad, y saluda a su equipo de comunicaciones, en su mayoría mujeres, con desplante. “Hola chiquillas, ¿cómo están?, ¿asadas o no?”. Ellas la saludan de vuelta. Una de las periodistas revisa la prensa, “¿qué pasó, es otro femicidio?, ojalá que no”, dice la ministra. Y es que la violencia contra la mujer ha sido una de sus preocupaciones fundamentales. Hablamos de cifras en torno a este tema, de la desigualdad de género que hay en Chile, del aborto y mucho más.

Belelú: ¿Cómo será la campaña 2012 de la violencia contra la mujer?

Carolina Schmidt: La nueva campaña es una sorpresa, no podemos adelantar mucho. Pero básicamente queremos involucrar a la comunidad en el combate de este flagelo que nos ataca sin importar edad ni nivel socioeconómico o educacional, con el mensaje de que todos nos hagamos parte. Son justamente las víctimas las que tienen las mayores dificultades al denunciar, siendo que {estas son el único mecanismo que nos da la oportunidad de sacar a alguien de una situación de violencia y evitar un posible feminicidio. Por esto, la campaña 2012 va ir dirigida a un grupo particular de la población que creemos que tiene un rol tremendo en el combate contra la violencia y esperamos que sea muy efectiva.

B: ¿Cómo evalúa la campaña anterior ?

CS.: Esta ha sido una de las campañas más directas y frontales para combatir un problema cultural que tenemos en nuestro país. Los resultados de esa campaña fueron notables, no solo en términos de impacto ciudadano, siendo reconocida con un EFI de oro como la mejor campaña comunicacional el 2011. Pero lo más importante es que vemos un resultado directo y sin duda que marcó una influencia. Pudimos ver cómo en estos dos años de Gobierno, donde hemos impulsado “Maricón el que maltrata a una mujer, denúncialo”, logramos disminuir los femicidios en un 27%, pasando de 55 a 40 mujeres víctimas de maltrato al año. Además, conseguimos incrementar las denuncias, que son el principal mecanismo para transparentar una situación de violencia y activar una red de protección. En general, cuesta mucho que se denuncie. La violencia es un cáncer oculto, ya que la víctima se demora en promedio siete años en contar lo que viven. Pero con las campañas hemos podido incrementar en un 11% las denuncias durante el año pasado y también logramos que esto se castigue, consiguiendo un flujo importante de incremento en las condenas por violencia intrafamiliar.

B: ¿Y en cuanto a la denuncia de terceros?

CS.: Nosotros queremos romper esa barrera de pensar que este es un problema privado de la familia y que había que solucionarlo al interior del hogar y que nadie se tenía que meter. Pero gracias al trabajo en el que hemos ido realizando, la sociedad ya reconoce la violencia intrafamiliar como un delito. Pero tenemos que ir un paso más allá y es que los terceros y testigos de la violencia no se transformen en cómplices y denuncien. Las campañas han destacado el llamado al 149 como la denuncia anónima.

La contingencia

B: ¿Qué puede decir por los dichos de la ex ministra de esta cartera, Laura Albornoz, al Diario Financiero: “lo que hace el gobierno es reproducir a través de un discurso unívoco, los modelos tradicionales de concepción de mujeres, reforzando su rol reproductivo y tradicional de la mujer”?

CS.: El rol del Sernam, y así lo establece la ley, es garantizar la igualdad de derecho entre hombres y mujeres, preservando y valorizando la maternidad y apoyando a la familia. Y eso hemos hecho en el gobierno de Sebastián Piñera. Porque nosotras tenemos las mismas capacidades que ellos, también tenemos algunas características propias como la maternidad. Sin embargo, no es lo único. Los logros del Sernam en este Gobierno son claros. Nunca en la historia habíamos visto un incremento en la participación laboral de las mujeres como la de hoy en día, donde de los 211 mil nuevos puestos de trabajo creados el año pasado, el 63% fueron para mujeres y en lugares formales y asalariados. Hemos motivado en ellas la autonomía económica, como un medio para avanzar en mejores oportunidades en la vida. Por lo mismo hemos creado bonos como incentivo a las trabajadoras como lo es el ingreso ético familiar, donde les damos por dos años un 15% extra en relación al sueldo que ella pueda percibir.  Además, realizamos capacitaciones para que ellas se puedan incorporar en mejores condiciones al mundo del trabajo remunerado, con el programa “Mujer trabajadora y Jefa de Hogar”. Ahí capacitamos a más de 33 mil mujeres con una atención integral, atención dental, nivelación de estudios, desarrollo tecnológico.

Creo que los resultados hablan por sí mismos. Sobre todo en la autonomía económica que hemos alcanzado en este gobierno, junto con los avances sustantivos en lo que es la violencia contra nuestro género. Además, del apoyo a las mujeres en la maternidad compleja, en vez de tratar de ocultar la asistencia a la maternidad, reconocemos el valor de la maternidad y la apoyamos, involucrando también a los hombres. La verdadera igualdad del derecho de oportunidades se alcanza cuando tengo los mismos derecho y oportunidades, sin tener que renunciar a lo que yo soy y parte de lo que es ser mujer es mi derecho a la maternidad.

B: Y entrando al tema de los sueldos, somos uno de los países más desiguales en cuanto a lo que ganan ellos respecto a nosotras, ¿cómo se soluciona esto?

CS.: Aquí hay tres factores que inciden en ello. Primero, las mujeres nos desarrollamos en sectores peor remunerados que ellos. Básicamente en el área del servicio, donde es la menos productividad y peor remunerado. Por lo que buscamos mover a la mujer para que puedan incorporarse a sectores mejor remunerados.

El segundo factor, es la dificultad que tenemos las mujeres de alcanzar cargos de mayor responsabilidad y si bien estamos ingresando al mercado laboral de manera más masiva, todavía hay muchas dificultades para que esto se dé. Generalmente el liderazgo de las mujeres no se reconoce. Esto se ve en el área de la construcción por ejemplo. Si una mujer es capataz, dicen “es muy buena, pero le falta liderazgo, mano dura”. Lo que ve nuestra sociedad como liderazgo, es un concepto antiguo y masculino, donde el que tiene mayor capacidad es el que golpea más fuerte la mesa, que establece jerarquía, que habla fuerte y eso es lo que queremos romper y que se entienda que el liderazgo el lograr que se cumplan objetivos y para eso ser capaz de motivar a otros, mover equipos, alinearlos hacia las metas. Por lo mismo, realizamos capacitaciones para que las mujeres alcancen estos puestos y además motivamos a las industrias para que sus mujeres alcancen mejores puestos.

Tercero, tenemos leyes que todavía cargan a la contratación de mujeres situaciones propias de la maternidad, como lo es el cuidado infantil y nuestra legislación actual carga a los empleadores que contraten 20 o más mujeres el costo de las salas cunas a sus hijos menores de dos años. Pero en la práctica, somos las mismas mujeres las que terminamos pagando ese jardín infantil con un menos sueldo.

Además, tenemos un machismo fuerte en nuestro país, que hace que a las mujeres se les pague menos que a los hombres al desempeñarnos en la misma función, algo que ocurre en puestos más gerenciales y si bien hay una ley, esto no se soluciona solo con ello, ya que muchas veces las mismas empresas pueden manipular las responsabilidades de los cargos y hablar de responsabilidades “parecidas pero no iguales” y así justificar diferencias salariales. Se tiene la idea preconcebida de que las mujeres no le van a dedicar el tiempo al trabajo como lo hacen ellos.

B: ¿En qué está el tema sobre la aprobación a la reforma a la sociedad conyugal?

CS.: Hoy la ley no permite hacer efectiva la plena capacidad de la mujer para poder administrar los bienes económicos, heredados o societarios. Ésta establece que el hombre es el jefe de la sociedad, algo incomprendido en la actualidad, donde las parejas son pares y la mujer no es súbdita. Por lo mismo queremos que esta modificación salga lo antes posible. Ya está en camino y está aprobada por la comisión de familia en la Cámara de Diputados. Ahora está en la comisión de Constitución y esperamos que pronto sea aprobada.

Paridad, aborto y mapuches

B: Hay pocas mujeres en este gobierno y son las mejores evaluadas. ¿Ha habido avances en cuando a la Ley de Cuotas?

CS.: En nuestra sociedad hay poquísimas mujeres en todos los ámbitos de la toma de decisiones y lo mismo ocurre en la política. En el caso de los directorios de las empresas las mujeres tienen una participación del 1%, en los sindicatos y gremios todas las cabezas de los movimientos son hombres, por lo que la baja participación femenina atraviesa todos los sectores y para el Gobierno es prioridad cambiarlo. Por lo que se está llevando a cabo un  proyecto que permita la participación de la mujer en todo ámbito y también en la política, ya que nosotras tenemos muy buenas ideas y aportes.

B: En cuanto al aborto terapéutico ¿qué le puede decir a esas madres que sufren al tener que esperar que sus hijos mueran en su vientre?

CS.: No vale menos la vida de una madre que la vida de un niño y el  médico está obligado, según el código de salud, a tomar todas las medidas necesarias para salvar la vida de una madre embarazada. Si fruto de esas medidas muere el feto, eso no es aborto.

B: Pero, ¿qué pasa cuando la mujer está sana y es el feto el que tiene problemas, cuando es un embarazo inviable?

CS.: Este es un tema muy duro, porque no hay mayor dolor para una madre que perder a un hijo o saber que un hijo viene en una situación de inviabilidad. Yo quisiera entregar todas las herramientas para superar ese dolor. Ahora, si matar a ese niño antes de que muera ayuda a la madre, es algo que es muy discutible, porque nadie es Dios para saber a ciencia cierta si finalmente ese niño tendrá o no una viabilidad, entonces uno quisiera evitar ese dolor, pero matar a su hijo no creo que sea la forma de poder evitárselo.

B: ¿Cuál es el trabajo que realiza el Gobierno con la mujer mapuche en el ámbito laboral, acceso a la salud, educación?

CS.: Chile es un país machista y discriminador y muchas veces en lugar de reconocer la riqueza que tienen los pueblos originarios, no se rescata ese valor. Hoy vemos en las mujeres mapuches la desvalorización de su propia cultura. Por eso es primordial para nosotros que ellas puedan salir adelante y valorizar su identidad, por lo que trabajamos en un  programa que les permita trabajar y desarrollarse en el ámbito económico y de emprendimiento, pero sin perder de vista lo más propio, que va desde su idioma, su artesanía, sus tejidos y la capacidad creativa que ellas tienen.

B: Dentro de esto, ¿cómo maneja el Sernam el tema de la regionalización, siendo que las oportunidades por lo general, están en la capital?

CS.: Como gobierno hay que reconocer que hay que darles mayor autonomía a las regiones para que puedan avanzar. Que tengan más poder en la toma de decisiones para que haya una mayor eficacia en cuando a las demandas de su propia realidad local. Pero por otro lado, también están aquellas mujeres que tienen que salir de su región y venir a la capital, perdiendo la posibilidad de desarrollarse en su propio ambiente.

Los Indignados

B: ¿Cómo evalúa la gran cantidad de manifestaciones sociales por la educación y lo que ocurre en Aysén? ¿Cuál es la autocrítica de usted como miembro de este gobierno?

CS.: Estamos en un mundo que ha cambiado. Donde hay mayor empoderamiento de la gente y es valioso, pero tenemos que aprender todos a dialogar, para que las demandas ciudadanas se puedan encausar hacia un sistema que efectivamente genere resultados y no se transforme en una radicalización de grupos extremistas, destructivos más que constructivos.

Es muy positiva la comunicación entre la ciudadanía y sus gobernantes. Es bueno ver que esa distancia se haya cortado que ya no sea una situación donde las autoridades hacen lo que piensan y los otros acatan. Pero hay que lograr una manera de que esto no se radicalice y genere acciones poco constructivas.

B: ¿No ocurrirá esto porque la sociedad se siente poco escuchada?

CS.: Esto es un fenómeno mundial. Me tocó estar en Europa y en Estados Unidos y pude ver la masividad de los “Indignados” en todas las instancias sociales donde podían aparecer, como en las iglesias, en donde está el poder económico como Wall Street, en el poder legislativo, donde el movimiento se agolpaba. Esta es una forma de darse cuenta de cómo el mundo cambió y que por lo mismo hay que plantearse como autoridad nuevos desafíos, para poder generar las reformas que se necesitan. Por lo que tenemos que ser capaces de abastecer. Y es así como se comprende la demanda por una mejor educación, la que tiene que ser justa y permita la movilidad social.

B: Entonces usted comprende a quienes protestan…

CS.: No comparto que la educación deba ser gratuita para todos. Porque es tremendamente injusto, pero sí tener una educación de calidad a la que todos podamos acceder, pero eso no pasa porque sea una educación gratis o 100% estatal.

Definiciones personales

B: ¿En qué situaciones cotidianas se encuentra con el machismo?

CS.: Por ejemplo, que uno llegue a una sala de reuniones o a una dirigencia gremial y que no haya ninguna mujer es de lo más anacrónico. O que en Chile nadie se sorprende que se haga un gran foro para discutir el futuro del país y se invite a 21 expositores, de los más grandes empresarios o hombres destacados de todas las áreas y que no haya ninguna mujer. Es impensable que se ignore a las mujeres de esa manera y no es que lo hagan adrede, no consideran porque es algo que está muy internalizado. Porque si hay un foro del mismo tema y no se invita a ningún hombre, todos se sorprenderían y dirían “ah entonces van a decidir el futuro de las mujeres”. No es posible que no se considere el aporte de nuestro género y eso debería avergonzar.

B: ¿Qué características propias tiene de la mujer chilena?

CS.: Creo que lo aguerrida. Las chilenas somos aguerridas y muy valientes. Cuando creemos en algo nos la jugamos a concho y es algo que a mí siempre me llama la atención. En el terremoto era notable ver que las que estaban en el frente, las que no se derrumbaban, las que organizaban todo, incluso los temas de seguridad en los campamentos, eran las mujeres. Ellas no se dejaron abatir por una situación tan dolorosa.

B: Lo mejor y lo peor de ser ministra…

CS.: Lo mejor es poder compartir de esta forma con la gente, porque eso no te lo da ningún otro trabajo. Lo peor es la exposición pública, donde cualquier persona puede decir cualquier cosa de ti o de tu familia y eso es difícil de manejar.

B: ¿Cómo le gustaría que la recordaran?

CS: Como la ministra de un gobierno que se la jugó de verdad porque las mujeres pudiéramos integrarnos en todos los ámbitos de la sociedad con nuestro valor de mujeres, no teniendo que renunciar a esto y que también como la que lucho porque los hombres se integraran más a lo que es su rol en la familia.

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