El tema ha llegado hasta a política, donde el documento anti lolita muestra la preocupación por las posturas de adultas que tienen las adolescentes y su manera de vestir cada vez más provocativas.


En Francia se pusieron graves. El día de la mujer, una grupo de niñas de entre 13 y 15 años, alumnas de un colegio de Poncin (Rhone Alpes), se les prohibió llevar minifalda.

Los directores le dijeron que debía ocupar pantalones, ya que la mini era una provocación. “Llevaba una falda de flores que me llegaba por encima de las rodillas. No me parece que eso sea una provocación. Lo que me parece aberrante es que se nos obligue a quitarnos la falda porque dicen que no podemos trabajar bien con ella”, dijo una de las alumnas reprendidas a la radio francesa RTL.

Según el establecimiento, esta medida se hizo para evitar posible ataques de los adolescentes. “Les hemos explicado que su acto era muy loable, pero que era preferible cambiar el vestuario para evitar que otros niños les faltaran al respeto. Desgraciadamente, muchos las han insultado”, explicó Thierry Gouchon, profesor y agregó, “nuestra intención no era la de prohibir ni sancionar sino proteger a las niñas”.

Para mí esto no es más que una forma de discriminar, censurar y coartar la libertad de estas niñas. Aquí el problema no es que las niñas ocupen faldas, es que se evite para que los hombres no las molesten. Me parece terrible que el establecimiento se preocupe de evitar que las niñas se pongan lo que gusten antes de reprender a aquellos jóvenes mal educados.

A pesar de las palabras de sus compañeros y de las advertencias del centro las menores, las chicas no se dieron por vencidas y firmaron un manifiesto de protesta para pedir “respeto, incluso en minifalda”.

Alrededor de 80 colegialas y profesores suscribieron el texto. Además, la asociación “Ni putas ni sumisas” también ha apoyado la acción de las adolescentes. Desde hace años esta organización celebra en el mes de noviembre el Día de la Falda, una jornada para reivindicar la feminidad sin complejos.

Aquí hay que reeducar la mirada de los hombres  y luchar contra los prejuicios, por pensar que si una mujer ocupa la ropa que prefiere “está provocando”. ¿O sea que si un hombre se pone un short muy corto tengo que tratarlo de gigoló, insultarlo o decirle que lo hace solo para que nosotras lo miremos? Por favor, qué injusticia. Que algunos hombres tengan la mente perturbada y se pasen películas solo por ver unas lindas piernas, es problema de ellos, no de las minifaldas.

Por otro lado, esto ocurre en medio de la polémica por la hipersexualización de las menores en Francia. De hecho se está trabajando en el documento anti lolitas, donde los políticos del país muestran su preocupación y la de los padres por las posturas de adultas que tienen las adolescentes y su manera de vestir cada vez más provocativas.

En lugar que los políticos y padres pierdan tiempo en ello, es mejor que se dediquen a educar o tener mejor comunicación con sus hijos.

La solución no es prohibir y tú ¿qué crees?

Fuente: Francia declara la guerra al uso de minifalda entre menores, (elmundo.es)

 

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Sobre el autor

Periodista inquieta. Simpática, aunque a veces piensen lo contrario... En twitter @fran_farina

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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