No me gusta la música 'moderna'

Para mí la música representa una etapa de mi vida y en esta ocasión me ganó la nostalgia

Y solo con escribir ese título siento que me transformé en mi madre en cuestión de segundos; pero es verdad. Tengo que confesar que me tomó dos años toparme con la canción de Umbrella de Rihanna, que a pesar de estar sonando en -todos- los lugares de la ciudad, jamás escuché hasta que mi mejor amiga me hizo el favor de ponerla en su coche.

Y no es que sea una ermitaña; no estrictamente. Lo que pasa es que soy demasiado selectiva con lo que escucho. Y no, mi selección no está basada en los virtuosos de la música, ni siento que "después de los Beatles todo está mal" sino que, creo, le tengo mucho cariño a la música y grupos que escuchaba en mi adolescencia y para mí, no tienen igual.

Sueno como una niña hablando de su primer amor. Y es verdad, la música fue mi primer amor. Gracias a Alanis aprendí a hablar inglés más fluido que cualquiera de mis amigas de la escuela. Mi mejor amiga de la primaria y yo intercambiábamos los cassettes (oh, sí) de Hanson, Kabah y Shakira.

El primer disco que me compré, con mi propio dinero, fue el de las Spice Girls. Escuchaba Marilyn Manson a escondidas porque temía que mi mamá encontrara el CD y lo botara a la basura. Lloré con Hombres G y acompañé a mi hermano mayor a llevarle serenata a una de sus novias. Juraba que algún día conocería a todos los New Kids On The Block y aunque se me rompió el corazón cuando dejaron de cantar, llegaron los Backstreet Boys para llenar ese vacío.

TLC, Britney Spears, The Goo Goo Dolls, Limp Bizkit, Radiohead, Placebo, Eminem, Foo Fighters, Fiona Apple, Christina Aguilera, S Club 7... no hay un género que me guste más que el otro; lo único que me importa con la música es que me haga feliz. Y la música moderna no lo logra.

No me gusta el reggaetón, no me gustan las chicas que quieren verse como santas pecando, no soporto a Justin Bieber y creo que, aunque quisiera, es imposible mantenerse al día con tanto grupo indie que ve la luz últimamente.

Así que ya, lo dije. En esta ocasión me venció la nostalgia: para mí, no hay mejor música que el pop y rock que llenaron mi adolescencia de energía. Y como para mí no hubo nada mejor, es difícil superarlo.

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