Ana María Cumsille: “Lo que me mueve en mi trabajo es mi pasión por el vino”.

A la cabeza de la bodega de vinos más top del Grupo San Pedro Tarapacá, esta enóloga ha hecho de Viña Altaïr un proyecto reconocido por la excelente calidad de sus vinos a nivel mundial. Por lo mismo hoy están presentes en más de 40 paises y han obtenido altos puntajes de parte de la crítica especializada local e internacional.

Esta destacada enóloga descubrió su amor por el vino estudiando Agronomía y desde entonces no se alejó más del mundo vitivinícola, formando parte de la primera generación de mujeres que estuvo a cargo de grandes bodegas en Chile. Luego de la universidad se fue a estudiar el diploma de enología a Burdeos, Francia, y de vuelta le ofrecieron hacerse cargo de un gran desafío: la viña Altaïr, la primera viña boutique del Grupo San Pedro Tarapacá. Ubicados en el Valle del Alto Cachapoal, desde hace diez años se dedican a la producción de solo dos vinos premium: Altaïr y Sideral, dos ensamblajes tintos de altísima calidad y que son la mejor expresión de su terroir.

-Belelú: ¿Qué significa el éxito para ti?
-Ana María Cumsille: Yo pienso que el éxito es sentirse realizada, contenta con lo que uno hace, feliz. A mí las cosas se me fueron dando en la medida que la vida fue avanzado, nunca pensé: "en realidad yo quiero llegar a ser la enóloga de una viña como Altaïr", no. Partí trabajando, estudiando y de a poco las cosas se fueron dando. Claro que idealmente uno espera ser la enóloga jefe de una bodega que haga buenos vinos, vinos de calidad, donde te dejen un poquito expresar lo que tú quieres hacer, pero Altaïr llegó a mi vida así de sorpresa. El objetivo cuando partió la viña era hacer estos vinos y llegar a un estándar de calidad esperado por mí y por la empresa, y lo hemos ido logrando poco a poco. Me siento súper contenta con el trabajo que hemos hecho.

-B: ¿En qué momento notaste que estabas destacándote, marcando una diferencia?
-AMC: En Altaïr, después de unos tres años de trabajo en la viña, cuando los vinos empezaron a ser reconocidos, cuando la gente los empezó a apreciar, a conocer, a disfrutar. En el 2001, cuando yo partí, no había tantas mujeres a cargo de una bodega, yo soy parte de un grupo de mujeres que empezó a tener un rol un poco más importante en la industria y eso despertó mucho interés de la gente, querían saber si esto le daba un plus al vino, si las mujeres teníamos mas sensibilidad, si éramos discriminadas en el medio. Yo no creo que por ser mujer tenga más o menos privilegios y tampoco siento que por ser mujer los vinos toman un estilo determinado. Quizás las mujeres somos un poquito más preocupadas de los detalles, pero a la hora de mostrar los resultados, tú eres un enólogo más, va en la persona y el trabajo final que haces.

-B: Probablemente el éxito para algunos sea simplemente ganar dinero, pero a veces hay otras motivaciones que te inspiran para desarrollarte como persona, de estas otras, ¿cuáles son las que a ti te mueven?
-AMC: A mí lo que me mueve en mi trabajo es mi pasión por el vino, más que el éxito monetario, más que cualquier otra cosa, en este trabajo yo creo que tú te tienes que sentir muy apasionado por lo que haces para hacerlo bien. Tienes que involucrarte mucho en lo que haces y eso es el motor más grande de cualquier enólogo.

-B: ¿Qué tan importante es el tiempo libre en tu vida?
-AMC: Muy importante, cada día más importante. Cuando yo partí en Altaïr, años atrás, era soltera, no tenía hijos, y por suerte fue así, porque me pude abocar 100% a mi trabajo. Los primeros años fueron intensísimos, de mucho trabajo, no tenía tiempo libre, pero no importaba y  ni siquiera me lo cuestionaba, porque era lo que quería hacer en ese minuto. Tenía un desafío muy grande y quería sacar este proyecto adelante. A medida que los años fueron pasando- me casé, tengo un hijo y ahora estoy esperando el segundo- el tiempo libre toma más importancia porque también tengo otras cosas en la vida que son tan importantes como el trabajo, mi familia, mis hijos y también valoro a lo mejor hacer deporte, otras cosas.

-B: ¿Cómo has logrado compatibilizar tu éxito profesional con la familia y tus hobbies?
-AMC: No es fácil, sobre todo en la época de vendimia donde hay una carga muy grande de trabajo, pero al final siempre te las arreglas. Yo creo ahí es una gracia ser mujer, uno finalmente lo supera y compatibilizas el trabajo, la casa, tus hijos. Es difícil, pero tampoco es todo el año, el resto del año es una carga de trabajo un poco más baja y ahí tengo un poco más de tiempo para mí, para hacer las cosas que me gustan, para compartir más con mi familia, hacer deporte. Me gusta la vida al aire libre, salir andar en bicicleta, ir al cine, cocinar.

Esta entrevista es parte de "Los 17 de la Series 7", un conjunto de conversaciones con destacados líderes chilenos en ámbitos como el emprendimiento, medio ambiente, tecnología y otros.

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