No querer tener hijos no me hace menos mujer

No me imagino una vida en la que una pequeña personita depende de mí

Escucho cómo mis amigas, poco a poco, van cambiando de parecer con respecto a la vida adulta y sobre todo, en el tema de tener hijos. Mientras que unas sienten que ya deberían estar casadas y con hijos a esta edad, justo como lo imaginaron cuando eran niñas, hay otras que se dan como plazo máximo los 32 años para embarazarse, casadas o no. Y yo me mantengo firme en mi posición de no querer hijos.

Algunos me dicen que con el paso de los años cambiaré de parecer, pero yo no estoy tan segura. Me encantan los niños, tengo 5 sobrinos que significan el mundo entero para mí y por quienes daría cualquier cosa por verlos felices. Sus risas me derriten y cuando me dicen te quiero entiendo por qué el corazón es tan grande que puede querer tanto, y de la manera menos egoísta, a estas personitas. Pero la idea de tener un hijo propio nunca me ha nacido.

Cuando era niña, recuerdo que yo y mis dos mejores amigas decíamos todo el tiempo que cuando fuésemos grandes deberíamos vivir en la misma cuadra. Hablábamos de que nuestros hijos jugaran juntos (yo no entiendo por qué teníamos este tipo de fantasías), y que seguramente las tres seríamos veterinarias. Pero yo siempre dije que, si tenía hijos, serían adoptados. Ese es el recuerdo más lejano que tengo de no querer ser madre natural.

Hoy por hoy, no quisiera tener hijos y ya no es tanto porque me de miedo el embarazo. Es que simplemente no me imagino mi vida con una criatura que dependa de mí.

Muchas otras razones personales me han hecho decidir, hasta el día de hoy, que no quiero ser madre y me mantengo firme. Incluso, siempre que comienzo a salir con alguien me encargo de comentar casualmente esto porque a la larga puede ser un problema y créanme, en muchas ocasiones lo ha sido.

Debo confesar que me gusta mi papel de tía, me gusta mi libertad y me gusta poder decir que no quiero tener hijos sin que nadie me falte al respeto, ni me considere menos mujer. Después de todo, creo que ser madre no es una decisión que deba tomarse a la ligera y mucho menos solo por complacer a alguien más, como tu pareja o la sociedad, porque es un compromiso para toda la vida. O al menos, debería serlo.

powered byDisqus