Cómo no subir de peso en invierno

Hay que tener claro que nuestros hábitos alimenticios responden a conductas sociales y no necesariamente a un tema meteorológico.

Erróneamente se cree que durante el invierno debemos consumir alimentos más calóricos. Cuando hace frío tenemos una inclinación hacia comidas altas en grasas y azúcar. Pasteles, chocolates, sopas y guisos, predominan en las casas de los chilenos por sobre las frutas y cítricos. Lo más alarmante, es que en invierno el promedio de la gente sube al menos dos kilos y muchos no logran bajarlos.

Hay que tener claro que nuestros hábitos alimenticios responden a conductas sociales y no necesariamente a un tema meteorológico. Siempre la clave en una buena alimentación es el tamaño moderado de las porciones.

Algunas recomendaciones

Para evitar el aumento del apetito durante esta época y así no subir de peso, lo ideal es mantener temperados los ambientes y tratar de estar abrigados adecuadamente, para no generar estímulos que nos lleven a comer en exceso.

Por otro lado, cuando hacemos las compras nos topamos con mucha oferta de alimentos altamente calóricos y muy atractivos, especialmente durante estos meses de frío. Para evitar comprarlos, es fundamental no ir con hambre al supermercado o panadería. Además, es recomendable hacer una lista de las cosas que realmente necesitamos y no salirnos de ésta.

También resulta fundamental no saltarse ninguna comida, para evitar la sensación de hambre. Cuando nos bajan esos “ataques de ansiedad” y queremos comer cosas dulces, saldas o crujientes, podemos suplir ese antojo con una taza de palomitas de maíz. Otro alimento recomendable, es la jalea dietética, preparada con frutas y en recipientes llamativos, ya que el 70% de los alimentos entra por la vista. Las barritas de cereal también son buena opción, aunque lo ideal es que sean integrales.

Nuestra dieta debiera tener un 15% de proteínas, 25 a 30% de lípidos y el resto hidratos de carbono como pastas integrales o pan negro multigrano. Además, hay que incorporar al menos cinco porciones de frutas y verduras al día, que vayan variando durante la semana y que idealmente sean crudos.

Hay que evitar a toda costa usar grasas saturadas a la hora de cocinar. También evitar el exceso de sal y azúcar y usar alternativas como sal diet y endulzantes naturales como el Stevia. El consumo de 6 a 8 vasos de agua al día resulta clave para una buena dieta. En esta época el té y el agua de hierbas son bienvenidas, mientras que lo mejor es evitar el exceso de café porque produce deshidratación.

Todos lo anterior debe ser complementado con una rutina de actividad física, al menos tres veces por semana, durante todo el año. Si bien hacer ejercicios al aire libre, resulta más difícil en esta época, el gimnasio es una buena alternativa.

Si se mantienen estos simples pasos, podemos evitar esos kilitos de más que en verano sólo queremos que se vayan.

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