New Look, new life!


Ya los debo tener aburridos con tantos dramas, es que me gusta tanto el teatro. El asunto es que de un tiempo a esta parte me han pasado tantas cosas malas que camino confundida por la vida, no entiendo nada y me siento como zombie. Bueno después de lo que les conté sobre Facebook me entenderán.

Esta mañana desperté y dije “Pare de sufrir” -igual que ese comercial evangélico-. Cuando salí de la ducha me paré frente al espejo y me decidí. Tomé unas tijeras y corté mi cabello.

No fue fácil tomar la iniciativa, ya que si no era un cambio radical no me serviría de nada. Necesitaba sacarme de encima una cantidad de peso espiritual bien importante. Así que me corté por lo menos 30 centímetros de pelo lo que al inicio me hizo pensar que quizás no era la manera de solucionar mis asuntos pendientes pero seguí adelante y cuando terminé quedé realmente encantada. En serio me quedó bien y me siento como renovada, tranquila y feliz.

Cuando salí a la calle sentía como si estuviera en otra ciudad, otro país, otro mundo. Ya ustedes me conocen, soy bien exagerada pero es que en serio fui tan feliz. Cuando llegué a la oficina mis compañeros amados me dijeron que les había gustado mucho el cambio de look. Le pedí a mi mejor amiga que me acompañara a fumar a la calle -para que me dijera la verdad- y parece que en realidad les gustó.

Me hice un corte bien clásico, estilo Audrey Tautou, no es muy exclusivo pero sí significa un cambio radical a más de cinco años de cabello largo. Además, es a lo único que me podía arriesgar cortándomelo yo sola.

Los cambios de look, de casa, de país o lo que sea, sin duda son una de las mejores medicinas, especialmente para el corazón. Se lo recomiendo a todas, es cosa de atreverse no más.

Les dejo una galería con otras chicas que se atrevieron.

Keeping sharing simple...
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Sobre el autor

Periodista, loca y desenfrenada. No tiene mascota ni hijos. Ama la cultura y el esmalte de uñas. El cine es su perdición y últimamente se ha puesto bastante farandulera, aunque en la universidad prometió que nunca lo haría. En Twitter es @dleigthon

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

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