¿Consumir o no consumir moda? Reflexiones en slow fashion

Conoce a nuestra nueva columnista, experta en moda, periodista, MBA en Dirección de Empresas, directora del blog QuintaTrends.com.

Cuando me preguntan cuánta ropa tengo en mi clóset, siempre respondo con evasivas.

Ello porque no estoy segura de qué contestar. Para algunos puede ser que tenga mucha, para otros, no tanta. Más allá de la cantidad, este tipo de preguntas me ha obligado a reflexionar sobre qué estoy consumiendo en moda y cuántas de esas prendas realmente las necesito.

Que el consumo no me consuma

La industria de la moda es, per se, un mercado donde la necesidad se construye de deseos y aspiraciones, más que de carencias concretas. Este mecanismo “virtuoso” ha permitido que la rueda del estilo gire a pesar de las crisis económicas que golpean al mundo (los balances trimestrales de las marcas de lujo son la prueba). Sin embargo, desde hace un par de años (o un poco más), muchos consumidores nos hemos preguntado si tanta velocidad y consumo desenfrenado por temporada tiene sentido.

No me malinterpreten, no pretendo hacerme monje budista o dejar de comprar ropa. No obstante, la reflexión intelectual y un periodo de abstinencia fashionista, me han llevado a apretar el botón del slow y a evaluar cuán responsable es mi consumo de moda. ¿Compro por impulso o porque realmente lo necesito? ¿En qué condiciones ha sido confeccionada la ropa que estoy adquiriendo? ¿Cuánto contamina el proceso de producción de esas prendas? ¿Es bien pagada la mano de obra? ¿Estoy pagando el precio justo?

Son miles de preguntas que me machacan el cerebro y me están llevando a comprar con los ojos y la mente abierta, haciéndome cargo de una parte de la cadena de valor y a comprometerme no sólo con mi causa, sino también con las de esos invisibles que pusieron las costuras y botones de lo que visto.

La moda necesita consumidores para sobrevivir. Pero no “caníbales” con deseos de ropa a cualquier costo. Con ese público objetivo habrá vestidos para hoy y harapos para mañana. La moda de autor latina lo tiene claro. Por lo mismo se está esforzando por crear prendas de calidad, atemporales y comprometidas con su entorno. Al mismo tiempo, están surgiendo movimientos en el que el reciclaje y la reutilización son la base. Las swap parties, la moda vintage y la resignificación de prendas son realidades que llaman al consumo responsable y nos obligan a pensar cómo alargar el ciclo de vida de nuestra ropa.

Hoy, más que nunca, hay que comprar moda con la cabeza y no con el estómago. Yo estoy tratando de hacerlo ¿y tú?

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