Fallo: "No existe el caso de aquel que alegremente incurre en adulterio"

En un juicio por divorcio, la justicia estableció "responsabilidad compartida"; la mujer había denunciado infidelidad

Una mujer acusó a su ex marido de infidelidad y abandono del hogar, mientras que él se defendía describiendo malos tratos y hostilidades por parte de su esposa.

"La experiencia enseña que los finales ruinosos de la vida conyugal no sólo no se deben a una sola de las partes, sino que las afecciones resultan mutuas", resumieron los jueces Carlos Carranza Casares, Beatriz Areán y Carlos Bellucci. Criteriosos.

Sin embargo, lo llamativo fue cuando la Cámara Civil de Argentina determinó que en un matrimonio "no existe el caso de aquel que alegremente incurre en adulterio o en ofensas", tal como informó a agencia DyN.¿Perdón?

Para justificar su insólito fallo, expusieron que el adulterio o las ofensas se dan en medio de un contexto gris donde las infidelidades rodean más la confusión de lo trágico "que modos apolíneos, generadores de respuestas jurídicas".

El fallo, que confirma el divorcio por responsabilidad compartida de ambos cónyuges, llama a la reflexión sobre las circunstancias en que se produce el fin del vínculo matrimonial.

"El divorcio o la separación personal deben ser enfocados desde la perspectiva del futuro que aguarda a los cónyuges, sobre todo cuando, habiendo hijos, deben continuar asumiendo los deberes y derechos frente a ellos", sostuvieron los jueces, agregando que: "Desde esta perspectiva, el divorcio, antes que servir para que los cónyuges, mirando hacia su pasado, traten de atribuirse las causas del fracaso de su unión, debe constituirse en el remedio para evitar que una convivencia imposible perdure cuando esta no es testimonio de unidad familiar".

Además descarta, que el de uno de los cónyuges se haya ido del hogar pueda considerarse como un abandono "voluntario y malicioso".

"No se configura esa causal cuando existen motivos que hacen intolerable la cohabitación, aun cuando las conductas no alcancen a constituirse en verdaderas causas de divorcio, considerándose entonces motivos razonables para el retiro del cónyuge afectado", precisaron.

Si bien, me encuentro absolutamente de acuerdo que los quiebres matrimoniales o en muchas ocasiones las infidelidades se producen por culpa de ambos, me parece un chiste que un grupo de magistrados, se sumerja en las profundidades de la psicología para determinar "que nadie es adultero alegremente", claro, el cargo de conciencia puede pesar y puede que exista más de adultero -hombre o mujer- que se sienta triste al serlo. ¡Pero por favor, lo comido, lo bailado y la cara llena de risa de muchos, no se las quita nadie!

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