¿Cuántas veces has aguantado el dolor con tal de poder usar tu par de zapatos favoritos?


Más de una vez he dicho (y he oído decir): “No me importa que me estén matando , los amo” y cual guerrera he aguantado jornadas que parecerían interminables con tal de usar mis zapatos favoritos; aunque al cabo de media hora ya no pueda ni caminar.

Y parece que tontamente me tomado esto como un asunto personal, como una cuestión de vida o muerte de mi feminidad o qué se yo, ya que Manolo Blahnik está totalmente en contra de la falsa creencia de que hay que aguantar los zapatos incómodos . De hecho, es un poco duro con las que deciden usarlos: “Las mujeres que dicen: ‘Me encanta llevarlos, aunque me maten’, son tontas” son sus palabras.

A diferencia de Louboutin, conocido por crear zapatos increíbles e imposiblemente incómodos, Blahnik siempre se asegura de que sus creaciones sean cómodas; “y las mujeres no deberían conformarse con menos”.

Por otra parte, Louboutin asegura que “La gente dice que soy el rey de los zapatos dolorosos. No quiero crear zapatos que duelan pero no es mi trabajo crear zapatos cómodos. Trato de crear tacones altos tan cómodos como puedan serlo, pero mi prioridad es el diseño, la belleza y lo sexy. No estoy en contra del confort pero no es mi objetivo”

Y ahora que lo pienso, creo que Blahnik tiene razón. Muchas veces me he fijado del triste e incómodo andar de muchas mujeres y me da ganas de ofrecerles ayuda; ya saben, decirles que todo va a estar bien pero que por favor se bajen de esas plataformas de 14 centímetros con las que claramente no pueden andar. Seguramente así me veo yo cuando me pongo a la fuerza mis zapatos de lentejuelas que tanto amo y que tanto lastiman el arco de mis pies.

Pero, ¿de verdad es imposible hacer zapatos sexys y cómodos? ¿Por qué hay que elegir entre uno y lo otro?

¿Tú qué opinas? ¿Vale la pena aguantar el dolor y la incomodidad con tal de usar un par de zapatos increíbles? ¿Están peleados el estilo y la comodidad? 

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Sobre el autor

Fan de Hello Kitty y las películas de terror. Cambia de color de cabello como de opinión, baila descalza y no cuenta las calorías de los chocolates. En twitter es @leureena y escribe desde México.

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

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