Me gustan los hombres, definitivamente

¿Han sentido una atracción irresistible hacia alguien que no debería provocarles nada?

¿Han sentido una atracción irresistible hacia alguien que no debería provocarles nada? Bueno, a mí me ocurrió. Hace un buen tiempo ya que soy un gay bastante asumido y que vive su sexualidad con tranquilidad, sin embargo hay un hecho anecdótico que siempre recuerdo con algo de risa.

Hubo un momento en el que se revolucionaron mis hormonas y sacaron lo poco de heterosexual que me quedada dentro. Conocí a la amiga de mi mejor amiga. Carla era una chica guapísima, estilosa y con carácter. Todavía recuerdo su vestido azul y sus labios rojo furioso, igual que sus uñas. No sé que me pasó con ella, simplemente se despertó en mí esa reacción de hacerme el lindo, el galán protector y sacar a relucir en parte mi artillería de conquista.

Ni si quiera pensé al respecto, fue simplemente un impulso. Yo creo que inconscientemente uno sabe que está perdiendo el tiempo. Que después de tanto trabajo para asumir su orientación sexual no se lanza todo por la borda para volver a tener dudas, sin perjuicio de que a más de alguno le debe pasar.

¿Será que las feromonas no son exclusivas del reino animal y vegetal? No lo se, pero han sido pocas las veces en que me he sentido tan atraído por el sex-appeal femenino. No podría explicar lo que nos pasa a los gays con algunas mujeres. Algunas nos pueden encantar, podemos encontrarlas bellas y transformarse así en un objeto de deseo, pero de cualquier tipo menos sexual. Yo creo que es algo más similar a la admiración, porque de tan solo imaginarme dando un beso apasionado a una fémina aunque la encuentre “rica”, siento un poco de desagrado. Sería como comer a la fuerza.

Esa misma noche me encontraría con Carla en una fiesta. Cuando llegué al lugar, ahí estaba ella estupenda como siempre. Pero esta vez acompañada de un amigo, gay y atractivo por cierto. Fue entonces cuando mi reacción hormonal cambió en ciento ochenta grados. Repentinamente se sumó a la artillería de conquista que se había puesto en alerta durante el día, la artillería pesada y con el objetivo claro en la mira. El nuevo amigo de la amiga de mi amiga, René.

El flirteo había ido más lejos de tan solo miradas y sonrisas coquetas como con Carla. Luego de varias copas demás, el contacto físico con René cobró importancia desde el inicio, al punto de agarrar su cadera con el primer saludo y tomar su pañuelo al instante y acomodárselo al cuello luego de decirle que era de todo mi gusto.

El coqueteo iba y venía con René, mientras que con Carla se daba un juego de seducción que no era más que eso. Los dos lo teníamos claro y quedó confirmado luego de que ella intentara darme un piquito. A esas alturas ya absolutamente borracho, no hice más que estirar la trompa para luego gritar muerto de la risa ¡No puedo! Y es que no tolero el juego de los piquitos, con quien sea. En ese mismo momento la gente comenzó a irse a sus casas. Agarré a René y le dije al oído: “Hoy duermes conmigo”.

Mister Dirk.

powered byDisqus