Duelo: Técnicas tradicionales y complementarias facilitan el proceso de sanación

Terapias florales, meditación, Reiki y Tai Chi son alguna de las recomendaciones que entrega la docente de Piscología Transpersonal de la Universidad del Pacífico, como alternativas para el progreso físico y metal ante la vivencia de un duelo.

Por Carmen Gutierrez. Psicóloga, Licenciada en Psicología. Postítulo en Psicodrama. Docente Facultad de Psicología Transpersonal de la Universidad del Pacífico.

El duelo es un proceso de adaptación emocional que surge a raíz de una experiencia de perdida. Ésta puede referirse a la muerte de un ser querido, pérdida física, material, o de elementos simbólicos tales como status o rango. También se habla de un proceso de duelo ante el término de una relación afectiva. En ese sentido se pueden diferenciar procesos de duelo de acuerdo al impacto o áreas de la vida del sujeto que se ven afectadas y comprometidas.

La manera en que cada persona vive el proceso de duelo es altamente íntima, distinta para cada sujeto.

En términos generales, se aprecian algunos factores relacionados en las condiciones en las cuales se produjo el proceso de perdida, por ejemplo, cuando es sorpresiva e inesperada tiene un impacto diferente a si responde a un proceso que se ha desarrollado en el tiempo. En caso de fallecimiento, la edad de la persona que partió también es un elemento a considerar.

Los deudos que sobreviven a un suicidio se ven enfrentados a un proceso complejo. De igual forma, la edad que tiene la persona es un elemento importante. Los niños, por ejemplo, no comprenden el sentido de irreversibilidad de la muerte, o no proyectan el impacto que tiene en sus vidas la situación de perdida física, material, o simbólica, diferente de los adolescentes y adultos, que poseen el desarrollo cognitivo que les permite comprender el sentido de este aspecto irreversible.

En los niños la experiencia del duelo se vive desde el impacto emocional que significa la distancia con el ser querido, sin que exista una clara conciencia de lo que implica la pérdida. Los adultos en cambio comprenden lo irreversible que puede llegar a ser.

Gran parte de la experiencia del duelo, en el caso de los niños, se ve teñida por la reacción emocional de los adultos que lo rodean. En este sentido, adultos que le ocultan la verdad a los infantes, o bien adultos que se paralizan o se muestran incompetentes en sus habilidades parentales por un periodo prolongado de tiempo, son figuras que dificultan la elaboración de la experiencia del duelo.

Las personas que viven estas experiencias suelen hacerse preguntas que denotan sentimientos de culpa, arrepentimiento y auto reproches (si tan solo yo… por qué no… etc.). También preguntas desde un sentimiento de fragilidad y desesperación (¿me estoy volviendo loco?, cuanto más durara esto, etc.). Formularse éstas, rumiarlas, soñar y recordar permanentemente situaciones ligadas a la situación o ser querido perdidos, forman parte del proceso de elaborar y procesar la experiencia.

Etapas del duelo

Una psiquiatra que se abocó a estudiar la experiencia de la muerte, la experiencia de los deudos, así como la de los moribundos, plantea que todo duelo pasa por cinco etapas. Elizabeth Kübler – Ross identifica las etapas de negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

El tránsito por estas etapas no es lineal, ni todas las personas las experimentan. De acuerdo a esta autora el proceso de duelo se caracteriza por una dificultad para aceptar la realidad de la pérdida y en la última etapa el sujeto es capaz de integrar la experiencia de la pérdida del ser querido, rearmar su vida y reorientarla.

Tratamientos para la superación de una pérdida
Las propuestas psicoterapéuticas difieren de manera significativa dependiendo de la edad del paciente. En este sentido, la aproximación a la experiencia del duelo con los niños se realiza utilizando diferentes técnicas que permiten simbolizar las vivencias y emociones del niño, como juegos, dibujos, símbolos y cuentos son elementos muy utilizados. En el caso de los adultos la aproximación psicoterapéutica incluye el empleo de diferentes técnicas, la gama es mucho más amplia. La diferencia es que el adulto posee la posibilidad de la palabra para referirse a la propia subjetividad.

Independientemente de la edad del sujeto, siempre se trabaja acompañando al paciente en el proceso de elaboración, aceptación de sus emociones para llegar a aceptar a experiencia de perdida como una experiencia de vida, y ayudar al otro a integrarla al presente y ser capaz de proyectar y construir futuro.

La psicóloga Carmen Gutiérrez, recomienda terapias y herramientas que facilitan el proceso, para ser trabajado de manera anticipada:

1. Es importante saber que los sentimientos involucrados en los procesos de duelo son complicados, confusos, intensos y heterogéneos. Esto muchas veces angustia a las personas y otras tienen miedo a perder el control, o a que los sentimientos dolorosos no terminarán. Es importante recordar que esto no es así, que las personas se recuperan.

2. Los ritos son importantes y son un momento de recogimiento y de compañía. Los ritos pertenecientes a la religión que sea, le da un marco de sentido y contención a la experiencia. Es importante pasar por el rito y hacer partícipes de éste a todos los integrantes de la familia independientemente de la edad.

3. El proceso de elaboración de las pérdidas se ve facilitado en la medida que las personas comparten sus sentimientos.

4. Busque apoyo y compañía. Hable de lo que le pasa, no esconda sus sentimientos a sus cercanos. Hay que tener cuidado en no hacer cargo a los niños de los sentimientos de los adultos.

5. Buscar ayuda no está de más. La psicoterapia humanista transpersonal que incorpora entre sus elementos centrales la terapia floral, resulta un aliado importante, y facilita que este proceso siga su curso natural.

6. Estar plenamente presente. La capacidad de disfrutar la vida, así como la conciencia de sí mismo, es algo que puede ser trabajado a través de prácticas de meditación, yoga o tai chi, los cuales se convierten en un buen aliado a la hora de tomar el camino que lleva a la sanación.

7. Estas dos últimas opciones, requieren del acompañamiento de personas preparadas para brindar esta ayuda.

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