He aquí una mujer latinoamericana

Carmen Mantilla, vuelve a desnudarse y desnudarnos con su intensa pluma cargada de Valparaíso y una Mujer latinoamericana.

He aquí una mujer latinoamericana, de ésas que tienen sobre los hombros las razas mezcladas; una de esas mujeres que se acaricia como se acarician los gatos gordos y dormidos, una de las que además tiene por herencia una lengua metálica.

He aquí una mujer latinoamericana con el corazón como lleuque y los ojos como dos escopetas de caza que buscan liebres claras; una mujer latinoamericana con papagayos colgados de las orejas, una huérfana que sonríe como una novia en la puerta de una Iglesia imaginaria, una mujer para todos los umbrales de tu historia ajena.

He aquí una mujer que come manzanas con sal, una mujer con los muslos como piñones cocidos, que se reclina sobre la mesa y hace el amor con su propia estrella, le canta a su angelito y saluda moviendo el brazo como si agitara banderas invisibles.

He aquí una mujer latinoamericana, sudando después de la guerra y los bailes, afiebrado melón, rostro de piedra cruz y boca de lapislázuli, animal que parpadea seguido y sonríe al recordar tu nombre. Feroz mujer latinoamericana con el ombligo pleno de terremotos, tardo tango desnudo y revolucionario, feroz mujer que en Valparaíso espera.

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