Deambulando en el limbo

Cuándo solo quieres que le tiempo pase y no sentirlo.

Siempre he sido dark para vivir la vida, me gusta la oscuridad, amo las inestabilidades emocionales, los desquicios, las locuras, caminar de noche por callejones, buscar nuevas experiencias con desconocidos, entre muchas otras cosas.

Hasta el momento siempre he sido feliz con este estilo de vida, es lo que me hace sentir bien, lo que me inspira, me llena de ideas y nuevas historias. Pero ahora existe una sensación extraña en mi, siento que me falta algo, como si estuviese en todo esto por que estoy buscando algo que necesito desesperadamente. Antes jamás me lo había cuestionado, sin embargo, siento que en este momento me encuentro deambulando en el limbo sola, desprotegida, abandonada de toda gracia, en búsqueda de un pequeño lucero que me muestre para dónde debo seguir.

Es como si hubiese llegado ya a un nivel y ahora me siento atrapada en él. No sé si les ha pasado a ustedes pero los cambios no llegan solos, creo que todo depende de nosotros. Entonces, lo que me está pasando es que quizás me resisto a una nueva mutación. Es que en dos años me he replanteado, me he reinventado tantas veces que esta vez no me dan ganas de continuar el juego, estoy cansada.

Y es que cuando estos desafíos, inquietudes o necesidad de un cambio vienen implica un esfuerzo mental y físico inconmensurable, pero creo que esta vez no estoy preparada para hacerme cargo de ello.

Entre amantes, cambios de casa, discusiones, trabajo, falta de vacaciones, fiestas, problemas económicos, tacos, rupturas, desilusiones, subidas y bajadas de escaleras mecánicas, viajes, buses, micros, metro, bicicletas, aviones y quién sabe cuántas cosas más, he pensado que me gustaría a veces simplemente quedarme aquí en el limbo, inmóvil, sin respirar si quiera y dormir, dormir durante un par de meses hasta que todo haya pasado.

Y así como si fuera verdad que a fin de año se viene un hecho que lo cambiará todo, me encantaría meterme a un búnker y no salir hasta que todo vuelva a la normalidad.

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