Retomando el gustito a la espera (II parte)

“Aprovecha este tiempo, y preocúpate por ti”.

Anteriormente en mi primera publicación, comenté un poco sobre lo que pasaba en mi vida tormentosa, digo, amorosa; Y luego de una semana, las cosas han cambiado un poco, más bien, bastante.

Los primeros días sin ella fueron horribles, para que estamos con cosas, el solo hecho de imaginarla con otra persona me hacia fatal, lo único que hacía por las noches era darme vueltas en la cama y aumentar la presión en mi cabeza y corazón. Hasta que una (sagrada) noche una gran amiga me recomienda lo siguiente: “aprovecha este tiempo, y preocúpate por ti”. Tomé el consejo y así comenzaron a partir mis días.

Muy temprano por la mañana me alistaba para ir al gimnasio, un desayuno sano y muchos ejercicios para luego ir por un almuerzo aun más nutritivo, llegar a la U ponerme al día con mis materias, y luego para terminar la noche actualizar más de alguna cosa pendiente del trabajo. También me preocupe de algunos detalles algo femeninos, que más de alguna vez dejamos de lado, incluso me arreglé el pelo.

Conocí a alguien, bueno, ya la conocía pero no más allá de un “hola y chao”, ella realmente con leer y escuchar lo que a veces amigos no se atrevían a preguntar, me ayudó mucho, me acompañó en momentos que realmente me sentía mal y eso lo agradezco infinitamente, claramente también espero haber sido una ayuda para ella.

Con todo esto me estaba sintiendo fantástico,  estaba creando una nueva vida donde yo estaba en primer lugar, cosa que siempre debió ser así.

Ella claramente seguía en mi cabeza, pero como lo que era realmente, la mujer que yo amaba, no como “la que me pidió tiempo para ser más libre y disfrutar su juventud”; Es un gran titulo que gracias a Dior se redujo. Incluso decidí eliminarla de mi celular considerando que nunca me lo aprendí, así, no la tendría a mano para llamarla o mandarle un mensaje mamón a media noche de “Que duermas bien, te amo”.

Las cosas seguían marchando bien y de repente pasó lo que menos esperaba, me buscó. Nos juntamos durante 3 minutos la noche del jueves de esa semana, en esos 3 minutos me abrazó y agregó un te amo: ¿Qué piensas tu?, al menos yo quede vuelta loca por dentro, intentando entender el por qué lo hizo.

Durante esos días nos vimos en constantes momentos así, hasta que en uno de ellos nos encontramos en mi pieza abrazadas, pensando que nada ha pasado y que seguimos tan bien como el primer día.

Tengo claro que ella sigue en su camino, buscando aclarar un poco más su cabeza y yo, sigo aquí en mi cama preparando el día de mañana con mucho deporte y comida sana (sí, es un cambio que mantendré por un largo tiempo). Siento que estoy mejorando como persona, preocupándome por cosas que había dejado de lado. Ella necesitaba un tiempo, y en el fondo, yo también.

Hoy la amo más que ayer, y dije que la esperaría por muy “hueón” que a alguien le parezca, pero, tengo claro que si ella decidió apartarse por un tiempo, no era porque había dejado de amarme. Me lo dijo, y más allá de eso, me lo demuestra con hechos.

No sé cuando se vaya a terminar esta espera, pero cual sea el tiempo que pase, ustedes estarán informados de esta historia que al parecer, no tiene indicios de terminar.

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