Retomando el gustito a la espera

Presentamos a nuestra nueva columnista Camila Ignacia, quien nos contará su experiencia en su maravilloso y doloroso mundo lésbico.

Cuando terminé con mi ex (estuvimos muchos años) sabía que viviría bastante tiempo disfrutando de mi soltería, conociendo gente, teniendo esos tan mencionados Touch & Go, viajando y por sobretodo, pasando de ser la chica enamorada a la chica bohemia. Así fue, y quizás exageré un poco; Incluso pololié, pero a distancia no vale.

Pasé de un lugar a otro, abusando de los abrazos de mis amigas quienes terminaron siempre siendo "algo más". No quería comprometerme, quería ser libre y disfrutar de todo lo que no pude hacer durante esos años.

Esa fue mi manera de escapar además del sentimiento horrendo del "no te veré más, terminamos, ya no te amo", esa fue mi forma de enfrentarlo.

Así pasaron dos años y claramente, ya estaba cansada de ser esa chica desordenada que no se comprometía con nadie ni con nada.

Necesitaba un abrazo a media noche y un te amo antes de dormir. Quería estabilidad. Fue así como aparece en mi vida una mujer menor que yo, que con tan sólo decir "hola" me enamoró.

Sí, ahora creo en el amor a primera vista, porque lo viví. Salidas a tomar té en la playa, hacer fogatas y ver las estrellas formando volantines con ellas bastaron para que luego de un tiempo se creara un lazo más fuerte. Yo le comencé a gustar, ella me tenía loca.

Suena Labios Rotos de Zoé y nace el primer beso, mis latidos aumentaban con cada repetición del tema, estaba siendo fabuloso, estaba siendo como lo había soñado noches pasadas (sí, lo soñé). Pasan los días y le pedí que fuera mi novia, a la semana nos fuimos a vivir juntas (sí, precoz-mente). La relación que teníamos con nuestras familias mejoraba y como pareja seguíamos creciendo.

Pasan los meses y ya cada una estaba en su casa, nos amábamos, lo gritábamos si podíamos, nos complementábamos a la perfección, pero comienzan también los problemas.

El que sea menor que yo complica el “tú no has vivido esto – yo también quiero vivir mi edad – tengamos algo libre, así disfrutas“. Si, le ofrecí eso, tener algo libre y que aprovechara sus jóvenes 19 años, pero en el fondo no es fácil, considerando que volví a ser la chica enamorada y no tengo intenciones en llenarme de celos.

Decidió disfrutar y yo la apoyé, pero el dolor que sentí de saber que ya no eran mis labios los que besaba me impedía dormir por las noches y darme vueltas durante todo el día tratando de entender el por qué yo no le era suficiente. Claro, yo cometí errores, me despreocupé y sólo pensaba en "mi felicidad" no así en la de ella, en ese sentido fui egoísta, lo sé y ese peso lo tengo ahora, porque ella se fue.

Han pasado unos días desde que ya no estamos juntas y aunque ya viví ese proceso de olvidar anteriormente, no lo haré de la misma forma. He pasado horas en el gimnasio, he compartido con amigos sin tener al medio un trago, estoy mejorando como persona de a poco.

A ella le dije que la esperaría tan sólo porque la amaba y realmente anhelaba que estuviéramos juntas, además quiero hacerla feliz, siento que realmente puedo hacerlo, Pero cuánto tiempo debo esperar?.

Por ahora solo sé que estoy más enamorada que antes, tratando de aprovechar este tiempo y esperando realmente que ella esté bien.

powered byDisqus