A un año del mundo real

A un año exacto de mi graduación.

Hace un año, un día, el 16 de diciembre de 2011, recibí mi título como Licenciada en Letras Españolas. Y no sé si les pasó, pero cuando te gradúas tienes muchas expectativas que al rato resultan no ser tan verdad. Sobre todo si sales de una gran escuela, sientes el alivio de haber concluido todo aquello de los trabajos y las tareas y una libertad indescriptible que no sabes si te atrae o te asusta.

En teoría te puedes dedicar ahora sí a lo que en verdad quieres, ¿no? Eres libre por completo. Ahora sí puedes viajar por el mundo y hacer esas cosas para las cuales la escuela nunca te dejaba tiempo. Es una ilusión muy bonita en realidad, porque dependes del empleo que consigas y cuándo y cómo lo consigas. Y claro, cuando lo consigues, vas a tardar un buen tiempo en ganarte derechos como vacaciones, así que ese sueño de viajar, o de tener un auto queda un tanto estancado.

No quiero narrarles todo mi año, porque siento que eso va más bien en otro post. Me gustaría más bien recrear un poco esa sensación de impotencia que se puede sentir. En especial si en tu escuela te dieron esta mentalidad fabulosa de que puedes lograr todo lo que te propongas.

Es aquí fundamental recordarse, una y otra vez, que las personas siguen su propio ritmo. Que el hecho de que me tarde más en lograr lo que en verdad deseo no le resta mérito, de hecho se lo agrega.

A un año de haberme graduado, puede que no he ahorrado para ese nuevo auto, o que aún siga trabajando por mi sueño, o que me sigue haciendo falta levantarme temprano para hacer yoga todas las mañanas como me gustaría, pero eso no le quita los méritos a mi lucha.

Ha sido un año loco eso sí, cambié tres veces de trabajo, dos veces de ciudad y una de país, canté en una ópera y un musical y descubrí que sí, que un día lejano sí quiero tener hijos.

Ha sido un año lleno de acontecimientos, cambios de planes de último minuto y sobre todo de tomar perspectiva y madurar.

Yo sé que a muchos graduarse de la licenciatura no les parecerá mucho mérito. Puede ser que a mi tampoco. Pero hasta el momento es lo mejor que he hecho, y espero hacer tantas cosas mucho más grandes que yo misma. Pero apenas voy empezando, y creo que no voy por mal camino.

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