Deseo espontáneo v/s sexo planificado

Qué debemos hacer cuando ya no sentimos las mismas ganas que antes.

Escucho a las parejas decir que tienen un problema ya que no tienen sexo espontáneo, que ya no sienten ganas como antes, que al principio todo fluía y era más natural… y en relación a la sobrevalorada espontaneidad, cito a Esther Perel, quien señala que el mejor sexo en parejas de largo plazo es premeditado, voluntario e intencional. Si no se programa, puede que desaparezca, porque la fase de la espontaneidad ya pasó.

Planificar un encuentro erótico con la misma pareja puede generar fantasías anticipatorias. Con las fantasías que podemos generar mentalmente, podemos poner en marcha estímulos eróticos altamente estimulantes (valga la redundancia). Es como si ahora mientras lees esto, te escapas en tu mente a ese viaje o vacaciones que tienes planificadas para el verano. ¿Te dieron ganas?

Efectivamente, fuera de que es muy difícil que los dos miembros de la pareja tengan deseo sexual al unísono, en la vida agitada y llena de actividades que solemos llevar, especialmente después de la llegada de los hijos, muchas veces no queda otra que ponerse de acuerdo para encontrar los momentos más apropiados.

Estos pueden ser momentos de intimidad que no necesariamente impliquen el tener relaciones sexuales, o tal vez concibiéndolas desde una forma menos restringida y rígida que exclusivamente el coito: donde lo que prima es la penetración con la evidente necesidad de un pene erecto y orgasmos incluidos …cayendo así en una lista interminable de debeismos.

Una vez que comenzamos a estimularnos puede que lo primero que se presente sea algún grado de excitación y es ahí donde nuestra disposición a entrar, a sentir y a disfrutar es lo que posibilita que nos internemos en una experiencia sexual. Para esto es importante tomar consciencia de los estímulos sexuales que recibimos y que pueden excitarnos. Es ahí cuando puede surgir el deseo entendido como el permiso que nos damos para sentir.

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