El mito del champú

¿El shampoo le hace más daño a tu cabello de lo que te puede ayudar?

Hace unos días me topé con este post de Yael en su blog Acapulco70. Les voy a ser bien honesta. Yo no soy ninguna genio de la química. En realidad es de las pocas materias que cursé en la preparatoria y que nunca entendí y hasta la fecha no sé ni cómo pasé. Por lo que tuve que leer ese post unas tres veces para comprender bien lo que me estaba diciendo.

La investigación que realizó Yael va hacia el hecho de que las industrias cosméticas podrían estar intencionalmente maltratando tu cabello con tal de venderte más shampoo. Y antes de meterme en el rubro de las comunicaciones me sonaría a una idea descabellada, pero oigan, si nos hacen creer que necesitamos tomar leche toda la vida (cuestión errónea), o nos hacen comprar productos por medio de publicidades manipuladas en un estudio de cine, no veo porqué la idea podría ser tan fuera de la realidad.

Les digo, no soy ninguna genia química por lo que no me voy a meter a explicarles todo eso de los compuestos, en verdad les recomiendo que lo lean de primera mano. Ahora que si se les hace un artículo medio largo les explicaré, tanteando mucho, de lo que ella habla.

Lo primero es que hemos vivido engañados. Creemos que debemos eliminar toda la grasa que nuestro cabello produce naturalmente de forma diaria. Pero la grasa no es soluble en el agua, por lo que usamos champú. Y en la espuma vas a encontrar un compuestito llamado Lauril Sulfato de Sodio, que es muy barato, pero además muy dañino.

Por lo general, lo mezclan con otros compuestos que lo hacen menos dañino a tu cabello, pero aún con eso no es benévolo tampoco. El problema aquí se agranda, ya que no puedes renunciar al shampoo sin renunciar también al acondicionador.

Y de esto si me sorprendí, pensé que era la parte que más bien le hacía a mi cabello. Sin embargo, leyendo el artículo me enteré de que los acondicionadores de hoy contienen sílicas, que envuelven a tu cabello en una especie de película plástica que no deja salir ni entrar la humedad. Interrumpe el intercambio natural de tu cabello y el aire.

La gran mayoría no son solubles en agua tampoco. ¿Y saben con qué si se pueden quitar? Con Lauril Sulfato de Sodio. Por eso no podrías renunciar a uno sin el otro.

¿Y qué hacer al respecto?

Si te convenció esta teoría y quieres darle un intento a la vida sin champú, Yael recomienda que lo cambies por el acondicionador. Sí, que laves tu cabello con un acondicionador cuyas sílicas SÍ sean solubles en agua, por ejemplo: PEG Dimenthicone (Dimenticonas que lleven el PEG delante) o Dimenticona copoliol. Y son difíciles de encontrar, pero no te rindas.

Todo esto ha tenido muchísimo sentido para mi, que siento un cabello mucho más sano desde que lo lavo cada tercer día nada más. Además de que ayer buscando en el supermercado no encontré ningún acondicionador, ni caro ni barato, con las famosas sílicas solubles. Bueno, es un mini supermercado mal surtido, pero ninguna de las marcas que venden, que supongo son sólo las más vendidas, tienen esta característica.

Pero no me rendiré al respecto. ¿Quién se atreve a hacer el experimento conmigo? Si no nos funciona, el champú siempre nos recibirá con los brazos abiertos.

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