No sueñes, mejor trabaja

Pongamos los pies en la tierra: los sueños no se realizan solos.

Hoy en día está muy común que en todos lados nos llega esta cultura de sueña, sigue tus sueños. ¿Les ha pasado?

Me causa básicamente dos conflictos. El primero es que no suele ser muy coherente, sin importar hacia donde va dirigido el mensaje, porque suele llegar a nosotros como este mensaje romántico donde seguir los sueños suele ser sencillo, y si no lo es, no tenemos tanta suerte de ver el esfuerzo, como en el cine que después de emprender el camino hacia una meta el director y los guionistas se valen de recursos sintéticos como poner una cortinilla negra y decir "diez años después" o cinco, o veinte o los que sean.

En ese transe, nos perdimos todo el esfuerzo. Y no sólo comunica la idea de que seguir los sueños es fácil, sino que también queremos aplicar esa cortinilla de los años después a nuestras propias vidas. ¿No les ha pasado?

Que quede claro, no digo que abandonen sus sueños, sino que los materialicen, y triste pero cierto, la única manera de hacerlo es trabajando.

Y yo sé, es fácil llegar con la voluntad para trabajar un mes o dos. Como cuando vas al gimnasio decidida a cambiar tu vida. Pero hay un problema: duele. Después de una semana o un mes relacionas tus idas al gimnasio con una sola cosa: dolor intenso y dificultad para moverte.

Muchas personas abandonan el gimnasio al primer mes de comenzar. Y con otras situaciones en la vida es igual. Sea que quieras ser trapecista, bailarina o empresaria: tienes que pasar la barrera del dolor y esa es tu prueba más grande, la que va a demostrar si en verdad ese es tu sueño o no.

Dicen que una vez que pasas esa barrera del dolor todo será un poco más fácil, no digo que necesariamente el camino al éxito, pero una vez que pasas esa etapa es cuando por lo general te puedes considerar bueno en lo que sueñas y todo se vuelve un poco más sencillo.

Sigan trabajando por sus sueños.

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