José Antonio Rodríguez publica un diccionario sobre el quehacer e historia de las mujeres fotógrafas en el país, entre 1872 y 1960


José Antonio Rodríguez, historiador y crítico fotográfico, se dedicó a recopilar, investigar e integrar los inicios de la fotografía femenina en México y se encargó de sembrarlos en un interesante diccionario que sale a la venta el día de hoy. La obra se titula Fotógrafas en México 1872-1960.

Este diccionario integra el trabajo de 230 fotógrafas y comenzará a circular esta semana. Muestra desde la producción, las condiciones para la creación de las fotografías, las propuestas de contenido estético hasta los proyectos personales de estas fotógrafas que trabajaron en México desde 1872 y hasta finales de los 50. Cabe aclarar que en el libro se destacan mexicanas y extranjeras que trabajaron en el país en ese intervalo.

“Es un trabajo de rescate, el de una historia de creadoras cuyo vehículo de expresión fue la fotografía, pero que también fueron más allá. Son mujeres con muchos oficios, mujeres que hacen trabajo intelectual. Se trata de poner en un mapa cultural e intelectual la obra de estas fotógrafas y cómo se inserta en la cultura artística mexicana”, explica Rodríguez, editor de Alquimia.

La obra incluye alrededor de 130 imágenes, 80% inéditas, documentos poco conocidos y un diccionario biográfico con la mayor información disponible de las fotógrafas que trabajaron en México. Algunas de las imágenes formaron parte de la exposición Otras miradas. Fotógrafas en México, 1872-1960, que estuvo en 2011 en el Museo de Arte Moderno y en Casa de América en Madrid; también contiene fotografías que salen por primera vez a la luz. Es el caso de un retrato de la mexicana María Santibáñez, quien comenzó en la fotografía a los 12 años, estableció su estudio de retratos en la calle Bolívar, Centro Histórico de la Ciudad de México, en 1919 y publicó sus fotos en revistas de la época, como EL UNIVERSAL ILUSTRADO. La fotografía de portada muestra a la retratista unos 7 años antes de que incursionara a la fotografía.

También se han dado otros hallazgos interesantes, com es la obra de la estadounidense May Mirin, quien llegó a México en la década de los 30s. “No estuvo originalmente en la exposición, pero contactamos al coleccionista de su obra y logramos incluirla una semana antes de que el libro entrara a la imprenta”, relata.

Rodríguez recalca que esta investigación sigue en proceso: “El diccionario no se queda ahí. En diciembre localicé a una fotógrafa alemana y en enero a otra fotógrafa mexicana”. La verdad es que el contenido biográfico es mínimo por limitaciones del espacio o la escasa documentación, pero según su autor, este trabajo apenas inicia. Hay muchas creadoras que faltan por investigar, además de imágenes y documentos que quedaron fuera del proyecto.

Fotógrafas en México 1872-196, contó con la colaboración de Fomento Cultural Banamex y Canopia Gestión Cultural, incluye textos críticos, entrevistas, reseñas y reportajes publicados en diarios y revistas contemporáneos a las fotógrafas. Figura, por ejemplo, una publicación poco conocida, en una revista alemana editada en México, en la que aparecen fotografías de Tina Modotti.

Dividida en cuatro apartados, por periodos históricos y corrientes estéticas, esta historia de las mujeres fotógrafas rescata la labor de las pioneras, algunas de ellas intelectuales que llegaron a México acompañando a sus parejas o como viajeras amantes de la cultura precolombina; también aparecen las primeras mujeres en México que, para ejercer el oficio, se preparaban en instituciones como el Colegio de Artes y Oficios. Rescata el trabajo de las fotógrafas modernas, quienes con la ayuda de familiares o solas establecieron su galería fotográfica a principios del siglo XX.

El volumen de 211 páginas también aborda a las llamadas fotógrafas “Vanguardistas”, innovadoras que cambiaron las gramáticas visuales: Tina Modotti, Aurora Eugenia Latapí, Miriam Dilhman, la escritora Josefina Niggli y Rosa Rolanda. Así como aquellas fotógrafas que se insertan dentro de la corriente “Humanista”: Gertrude Duby, Bernice Kolko, Ruth Lechuga, Lola Álvarez Bravo y Mariana Yampolsky.

Es una afortunada coincidencia que el lanzamiento del libro coincida con la exposición aún vigente Otras miradas>, Fotógrafas en MéxicoSan Miguel de Allende, Guanajuato, y próximamente viajará a Durango y Mérida, Yucatán.

Keeping sharing simple...
4
Keeping sharing simple...
4

Sobre el autor

No le pongo café a mi azúcar. En Twitter me conocen como @dayfirefly

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

Comentarios

comentarios

Relacionados

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.
Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.