Sobre la carta al director que el periodista envió a un medio chileno criticando la rutina del personaje humorístico de “Vertigo”.


Me vengo recién enterando que el periodista de Canal 13 Andrés Caniulef está enfurecido con la rutina humorística que realizó Yerko Puchento el jueves pasado en el último capítulo de “Vértigo”. En aquella ocasión el personaje leyó una serie de supuestos ‘diarios de vida’ de variados personajes de la televisión chilena, entre ellos uno que decía ser de Caniulef.

Mientras Yerko leía los pasajes de aquel cuaderno de memorias hizo alusión a la ascendencia mapuche del periodista mezclando palabras en mapudungún -que no significaban nada entre ellas- y otras inventadas pero que suenan parecido al dialecto de esta étnia para bromear con la sexualidad del conductor de noticias.

El descontento de Caniulef apareció hoy en la sección cartas al director de El Mercurio, donde fue publicada una carta del periodista calificando de “vergonzoso episodio de racismo y homofobia” la rutina del humorista.

Debo decir que estoy totalmente de acuerdo con las palabras de Caniulef, ya que es reprochable que con el terrible conflicto que vive la araucanía hace tantos años se haga mofa del dialecto, creo que si vamos a hablar de los mapuches en la TV debemos hacerlo con responsabilidad y no solo para mostrar los actos de violencia o para burlarse. Realmente me sorprende que Daniel Alcaíno haya accedido a realizar esta rutina si hace un tiempo cuando un grupo de mujeres mapuches se tomaron la Unicef éste habló con ellas y defendió su actuar, además de dar un largo discurso sobre su apoyo al conflicto. Puede que el actor haya pensado que poner el tema en la palestra desde otra perspectiva era necesario pero definitivamente no acertó y fue muy ofensivo.

Además, no puedo dejar de felicitar al periodista por su valentía y arrojo para criticar un personaje que pertenece a su propia casa televisiva, sin duda, una cosa así no se había visto antes. Puede que en la farándula se juegue a criticar a los propios colegas, sin embargo, la seriedad que impuso a este asunto Caniulef me parece admirable y sienta un precedente en la TV chilena.

Por otro lado me gustaría preguntar a los humoristas chilenos -que por cierto los encuentro muy poco inteligentes, bastante básicos y para mi gusto aburridos- hasta cuándo van a utilizar la homosexualidad como carta “segura” en sus rutinas. Me parece intolerable que cada vez que se para un humorista en un escenario exista al menos un chiste o alusión a esta orientación sexual y claramente presentado de forma despectiva. Las rutinas humorísticas se encargan de exagerar y reírse de la idiosincracia de nuestro país, por una parte creo que es bueno que podamos reírnos de nosotros mismos, pero cuando hablan o actúan como gays vemos cómo aparece la homofobia. Siempre se habla de estas personas como si lo único que pensaran es tener sexo. Además, es intolerable que siempre se refiera a ellos como si fueran degenerados que quieren en todo momento meterse ‘lo que sea’ por el ano. En serio me parece triste que nuestro país continúe con este tipo de actitudes y más me entristece que el público de estos programas y el chileno en su mayoría se ría a carcajadas de cualquier estupidez. Ya es tiempo de que nuestro pueblo evolucione y se eduque, pero como están las cosas con el tema del lucro en la educación lo veo difícil.

Para los que no han leído la carta de Caniulef les dejo algunos de los pasajes más destacable de esta:

“No es exagerado decir que la sociedad chilena, por años y en su mayoría, ha mirado con desdén al pueblo mapuche, etnia originaria de nuestro país y cuya genética está presente en el 99% de quienes están leyendo mis palabras”.

“Hablamos de una cultura milenaria, subvalorada y ahora denostada por un personaje televisivo que, se supone, no tiene otro afán que entretener y hacer reír. Me pregunto si para alguien resulta divertido burlarse así de un grupo -sobre todo en un momento como el que vivimos- y más aún cuando su “protagonista” ni siquiera está presente como invitado. En vez de tratarse de una actuación hilarante, yo simplemente la calificaría de denigrante”.

“El libreto del último capítulo de Yerko Puchento sumó un texto virulento de una homofobia evidente y donde también fui yo el aludido. La Ley Zamudio permite hoy que actos denigrantes hacia las personas homosexuales, lesbianas y transexuales tengan castigo, pero son (somos) los medios de comunicación, y quienes trabajamos en ellos, quienes debemos dar el ejemplo correcto y no el equivocado como ocurrió en “Vértigo”.

“Espero que mis palabras se entiendan y sean recibidas con la misma altura de miras con la que escribo. Mi trabajo es el de comunicador social y mi compromiso es con la gente, con ustedes y con quienes se sintieron, como yo, violentados con una aberrante muestra de racismo y homofobia”.

Adjunto la rutina de Yerko Puchento:

Keeping sharing simple...
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Sobre el autor

Periodista, loca y desenfrenada. No tiene mascota ni hijos. Ama la cultura y el esmalte de uñas. El cine es su perdición y últimamente se ha puesto bastante farandulera, aunque en la universidad prometió que nunca lo haría. En Twitter es @dleigthon

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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