Pudiera ser que se me está pasando por alto un detalle importante…


Amo dormir. Probablemente más que cualquier persona. Es verdad, si tengo que elegir entre cualquier otra necesidad básica y dormir, siempre va a ganar la segunda. En la universidad desarrollé la habilidad de poder hacerlo casi en cualquier posición y en cualquier momento. Una vez incluso me quedé dormida con un ojo abierto (una experiencia extrasensorial, si me preguntan).

En general, el descanso necesario tiene una prioridad alta en mi esquema. En algún punto de la universidad decidí que no valía la pena perder noches enteras de sueño por una calificación. O dos. O tres. Les digo, dormir siempre ha tenido una buena prioridad en mi vida.

Y a pesar de eso, hasta hace poco no se había vuelto un hábito excesivo. Al menos hasta hace poco. Como nunca, cada vez más me cuesta más trabajo levantarme en la mañana, aunque duerma entre 8 y 10 horas por la noche. Y a pesar de contar con 6 alarmas, (sí, 6 alarmas) me es imposible levantarme. A veces llego del trabajo y si me acuesto un momento en el sillón, es seguro que me voy a quedar dormida, al menos un rato y si no es que hasta el día siguiente.

Es decir, esto de dormir se está saliendo de control últimamente. Como vivo con familia, no han faltado los comentarios, ¿No estarás deprimida? Pero es el problema, no me siento todo el tiempo mal, ni lloro todo el día a todas horas. En realidad, la mayor parte del tiempo me siento contenta, aunque podríamos descontar algunos días que las películas me hacen llorar en algún punto.

No me siento mal, sólo de vez en cuando dejan de interesarme las cosas, o siento que no avanzo en mis planes a futuro, que con cada día que pasa tienen más cara de urgencia. Me siento un poco estancada, y a veces un poco sola. Pero es todo. ¿Eso es estar deprimido?

Por las dudas, voy a empezar a incorporar un poco de cardio a mi rutina. Las endorfinas lo pueden todo. ¿Ustedes qué opinan?

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Sobre el autor

No le pongo café a mi azúcar. En Twitter me conocen como @dayfirefly

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

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